En la enseñanza recíproca, una persona realiza la tarea y otra observa su ejecución mediante criterios preparados por el docente. Después comunica lo que ha visto y ambos intercambian sus papeles. La estructura introduce una responsabilidad precisa para quien observa: ofrecer información sobre la tarea, sin juzgar a su compañero como persona ni sustituir el criterio por una opinión espontánea. Mosston y Ashworth sitúan esta distribución en el estilo C.[1][2]
Trabajar por parejas puede dar lugar a muchas propuestas diferentes. Para reconocer este estilo, interesa comprobar quién realiza, quién compara la ejecución con la referencia y quién comunica la devolución. El profesor continúa planificando y acompañando el aprendizaje. Su intervención se orienta especialmente a enseñar a observar y a mejorar la información que circula entre compañeros. Así, el intercambio adquiere contenido didáctico: la pareja sabe qué mirar, cómo explicarlo y cuándo cambiar de papel.
Quién decide en cada momento
Antes de la actividad
Antes, o preimpacto: el docente define la tarea, los criterios, las condiciones de observación y la organización de las parejas.
Durante la actividad
Durante, o impacto: el ejecutante realiza la tarea y asume decisiones de práctica. El observador atiende los criterios acordados desde una posición adecuada.
Después de la actividad
Después, o postimpacto: el observador compara la ejecución con los criterios y comunica la información al ejecutante. El docente acompaña la precisión de esa observación.
La valoración inmediata de la tarea se desplaza hacia el observador. El profesor conserva la planificación y enseña a utilizar los criterios; los papeles se intercambian.[2]
Ejecutante, observador y docente: tres responsabilidades relacionadas
El ejecutante practica el modelo presentado y organiza sus intentos dentro de los acuerdos. El observador utiliza la referencia preparada por el docente para atender a la ejecución, compararla y comunicar lo observado. Tras el periodo o la cantidad acordada, ambos cambian de papel. La reciprocidad necesita que cada integrante pueda realizar y observar.[2]
El docente no desaparece. Selecciona el contenido, enseña el uso de los criterios y observa cómo se desarrolla la comunicación. Si el observador necesita una aclaración, puede consultarla con el profesor. Esta relación permite que la devolución técnica llegue al ejecutante a través de su compañero, en lugar de que el profesor lo corrija continuamente y vacíe de contenido el papel de observación.
La responsabilidad pedagógica y el cuidado del grupo permanecen en el docente. Ante un riesgo, una agresión o una dificultad importante, la intervención no se pospone para conservar una etiqueta metodológica. El estilo organiza el aprendizaje; no justifica dejar de atender a los estudiantes.
Observar requiere una secuencia que también se enseña
Los autores describen cinco operaciones para quien observa: conocer el criterio, observar la ejecución, comparar, formular una conclusión y comunicarla. Esta secuencia explica por qué no basta con decir «ayuda a tu compañero». Sin una referencia, la ayuda puede quedar reducida a consejos generales o a preferencias personales.[2]
La observación se prepara antes del primer intento. El docente puede mostrar una ejecución y pedir al grupo que localice un detalle visible. Después modela una devolución breve. Así se comprueba si el criterio permite llegar a una conclusión y si el lenguaje describe la acción.
| Operación del observador | Pregunta orientadora | Aplicación en la pareja |
|---|---|---|
| Conocer el criterio | ¿Qué detalle debo mirar? | Leer o recordar la referencia antes del intento. |
| Observar | ¿Qué ocurrió en esa ejecución? | Atender al detalle sin distraer al ejecutante. |
| Comparar | ¿Cómo se relaciona con el criterio? | Relacionar la acción vista con la descripción. |
| Concluir | ¿Qué puedo afirmar con lo observado? | Distinguir lo identificado de lo que no se pudo ver. |
| Comunicar | ¿Cómo lo explico de forma utilizable? | Describir un detalle y un ajuste para el siguiente intento. |
Elegir detalles que un compañero pueda reconocer
Un criterio debe ser observable desde la posición asignada. «Tiene una actitud excelente» reúne una valoración demasiado amplia para guiar una observación motriz. En cambio, «el envío se dirige hacia la referencia marcada» sitúa la atención en un hecho perceptible. El profesor necesita seleccionar qué detalle corresponde a la tarea y comprobar que la pareja puede verlo.
La ficha puede incluir una descripción, una ilustración pertinente y expresiones para comunicar la devolución. Su extensión debe responder a la capacidad real de observación. Mirar muchos detalles simultáneamente puede volver impreciso el intercambio. Conviene comenzar con una referencia breve y ampliar la complejidad cuando el grupo utiliza el procedimiento.[2]
El observador no necesita demostrar una ejecución perfecta para participar en ese papel. Ver y realizar son responsabilidades diferentes. Sin embargo, comprender el criterio y percibirlo en la acción requieren enseñanza. La posibilidad de reconocer un detalle no debe darse por supuesta únicamente porque el alumno haya visto al profesor.
Dar información sobre una acción sin convertirla en un juicio personal
La devolución puede combinar un detalle ajustado al criterio y otro que necesita revisión. Por ejemplo: «El objeto llegó a la zona indicada. En el próximo intento prueba iniciar desde la referencia acordada». Esta formulación muestra qué se observó y qué ajuste puede ensayarse. Una etiqueta como «eres malo para esto» abandona el contenido de la tarea.
También conviene enseñar a reconocer los límites de la observación. Si la pareja no vio el detalle, puede decirlo y pedir un nuevo intento. Inventar una conclusión para llenar la ficha deteriora su utilidad. La información debe distinguir lo percibido de una suposición.
Mosston y Ashworth examinan problemas como la ausencia de devolución, las correcciones excesivas, los comentarios hirientes y la comparación imprecisa. Estos asuntos forman parte de la enseñanza del estilo. El docente necesita intervenir sobre cómo se comunica, no limitarse a organizar parejas y esperar que aparezca una relación respetuosa.[2]
Acompañar al observador para mejorar el intercambio
Durante la práctica, el profesor puede escuchar una devolución y preguntar al observador qué criterio utilizó. Si aparece una discrepancia, revisa con él la referencia y vuelve a mirar la ejecución. El propósito es enseñar a comparar, sin sustituir inmediatamente toda observación por la respuesta docente.[2]
Una pregunta como «¿qué viste en relación con la dirección del envío?» ayuda a volver al detalle. En cambio, una sucesión de preguntas imposibles o ambiguas puede bloquear la comunicación. Cuando falta comprensión, corresponde explicar o demostrar otra vez.
En esta estructura, la información técnica se dirige habitualmente al observador para que llegue al ejecutante mediante su papel. La decisión conserva sentido mientras favorece una comunicación clara. Si una situación necesita atención directa, el profesor interviene y después puede reorganizar el episodio. Su presencia no se reduce a vigilar el cumplimiento de una ficha.
Organizar las parejas y evitar papeles permanentes
La elección de parejas debe considerar la tarea, las relaciones del grupo y la posibilidad de escuchar una devolución. Al comenzar, puede ser útil una organización que permita practicar el intercambio sin conflictos previsibles. Después se revisa si el alumnado puede trabajar con otros compañeros. No existe una pareja ideal independiente de la situación.[2]
El cambio de papeles evita que una persona quede fijada como quien sabe y otra como quien necesita ayuda. Ambos deben disponer de oportunidades comparables para ejecutar y observar. El docente explica cuándo se intercambia y qué información debe quedar disponible para el siguiente periodo.
Cuando el grupo tiene un número impar, puede organizarse un trío con responsabilidades claras y una rotación prevista. Sin embargo, dos observadores simultáneos pueden producir indicaciones contradictorias o dejar a alguien sin una función reconocible. Conviene asignar una atención concreta y revisar la participación, en lugar de añadir una tercera persona sin planificar su papel.[2]
Qué permite valorar la calidad de un episodio recíproco
La calidad del episodio se aprecia en la relación entre criterio, observación y devolución. Interesa saber si el ejecutante comprende qué información recibió y puede probar un ajuste. También importa comprobar que el observador trabaja con la referencia y que ambos cambian de papel.
Esta valoración no exige convertir al compañero en quien asigna una calificación final. La retroalimentación inmediata y las decisiones institucionales de evaluación son asuntos distintos. Si la tarea ya está dominada y la observación no aporta información relevante, puede elegirse otra propuesta. Del mismo modo, si el objetivo es aprender a examinar la propia ejecución, conviene explorar el estilo D.[2]
Ejemplos para comprender la práctica
Ejemplo hipotético en clase: un envío rodado con observación de trayectoria
Grupo de primaria que conoce la tarea y puede comprender un criterio visual.
- El docente presenta una zona de llegada, una referencia de inicio y una tarea con objeto blando.
- Modela cómo observar la dirección del envío y cómo describirla sin juzgar al ejecutante.
- Una persona realiza varios intentos acordados y la otra observa desde un lugar seguro.
- El observador comunica un detalle respecto al criterio. El docente escucha y aclara cuando sea necesario.
- La pareja intercambia los papeles y utiliza la misma referencia.
Devolución: «Vi que el objeto se dirigió hacia el lateral de la zona. Puedes probar orientarlo hacia la marca central». Si el detalle no se vio, se pide otro intento.
Para transferirlo: La pareja puede describir qué diferencia existe entre una opinión sobre la persona y una información sobre la trayectoria observada.
Ejemplo hipotético en clase: observar un pase hacia una referencia
Grupo de secundaria que ya recibió una demostración del pase seleccionado.
- El docente prepara un criterio sencillo de dirección y distancia para una tarea sin oposición.
- Explica la posición del observador y cómo consultar la ficha entre intentos.
- El ejecutante gestiona su práctica y escucha una devolución breve sobre el criterio.
- El profesor revisa con el observador la precisión de su información y organiza el intercambio de papeles.
Devolución: Se describe una ejecución concreta. Si la pareja discrepa, vuelve al criterio y a un nuevo intento observado; no decide quién tiene más prestigio deportivo.
Para transferirlo: El procedimiento puede reutilizarse con otra tarea cuando se enseñan sus nuevos criterios y se comprueba que sean observables.
Cuándo resulta pertinente y cuándo reconsiderarlo
Puede ser apropiado
- La tarea tiene detalles que un compañero puede observar y comunicar.
- Se quiere enseñar a utilizar criterios y a ofrecer información respetuosa.
- Existe tiempo para aprender los papeles e intercambiarlos.
Conviene revisar la elección
- El criterio no puede percibirse desde la posición del observador.
- La tarea o las relaciones requieren un apoyo previo que todavía no se ha preparado.
- La organización deja a una persona siempre observando o sin una responsabilidad clara.
Adaptaciones por etapa y experiencia
Estas son orientaciones de diseño didáctico. Las etapas escolares no determinan por sí solas la preparación del alumnado; los apoyos se ajustan a su experiencia y a la tarea.
| Etapa o contexto | Apoyos y ajustes de la propuesta |
|---|---|
| Primera infancia | Como orientación de diseño, comprobar primero si el grupo distingue el detalle y puede comunicarlo; emplear observaciones muy breves con apoyo docente. |
| Primaria | Comenzar con un criterio visible y una frase de devolución; enseñar el cambio de papeles y cómo expresar que un detalle no se pudo observar. |
| Secundaria, media y personas adultas | Ampliar los criterios según la comprensión del grupo y revisar la calidad de la comunicación. La edad no demuestra por sí misma capacidad para observar. |
Qué observar durante la clase
- El observador consulta y comprende el criterio.
- La devolución describe una acción vista y admite los límites de observación.
- El ejecutante entiende qué ajuste puede probar.
- Ambas personas realizan y observan en los periodos previstos.
Construir un criterio y ensayar su comunicación
Antes de llevar la propuesta al grupo, prueba si otra persona puede observar el detalle que elegiste y formular una devolución con tu ficha.
- ¿Qué puede verse realmente desde la posición que ocupará el observador?
- ¿Qué frase describe el criterio sin etiquetar al compañero?
- ¿Cómo intervendrás si la información resulta imprecisa o el intercambio se vuelve hiriente?
Fichas gratuitas para usar en clase
Ficha EDUFISICA para observar en pareja
Preparar una propuesta propia de observación y devolución basada en el estilo C de Mosston y Ashworth.[1][2]
PDF de dos páginas para imprimir y completar. Combina la preparación docente con una ficha de trabajo para el alumnado, adaptada a las decisiones de este estilo. Incluye un ejemplo adaptable y una hoja de criterios para observar a un compañero, registrar evidencias y ofrecer información antes de intercambiar los roles. Descarga directa, sin registro.
Descargar plantilla gratuitaReferencias para profundizar
- Mosston, M., & Ashworth, S. (1993). La enseñanza de la educación física: La reforma de los estilos de enseñanza. Hispano Europea. Consultar fuente
- Mosston, M., & Ashworth, S. (2008). Teaching physical education (1st online ed.). Spectrum Institute for Teaching and Learning. Capítulo 8: The Reciprocal Style. Páginas 116–140 Consultar fuente
