Logo EDUFISICAEDUFISICAENCICLOPEDIA DE EDUCACIÓN FÍSICA

Mosston y Ashworth · Estilo B

Asignación de tareas: practicar un modelo con decisiones propias

Cómo organizar el estilo B de Mosston y Ashworth: práctica individual, decisiones del estudiante, fichas claras y retroalimentación docente vinculada a la tarea.

Portada del video: Cómo Aplicar el Estilo de Enseñanza Basado en Tareas en las clases

Al reproducir, se conecta con YouTube. Puedes consultar sus condiciones de privacidad o ver el video en YouTube.

Cómo Aplicar el Estilo de Enseñanza Basado en Tareas en las clases

Asignación de tareas o práctica individual: esquema de decisiones y roles
Esquema de EDUFISICA para leer la distribución de decisiones. La clasificación sigue la edición de Mosston y Ashworth de 1993. Ampliar esquema.

Una misma tarea puede enseñarse de formas distintas. El docente presenta cómo realizarla, pero cada estudiante decide cuándo comenzar un intento, cuánto tiempo necesita entre dos ejecuciones y a qué ritmo practicar. Mientras tanto, el profesor observa y ofrece información individual. Esta distribución caracteriza el estilo B, conocido en español como asignación de tareas y descrito en la edición de 2008 como estilo de práctica.[1][2]

La diferencia respecto al mando directo reside en las decisiones que se trasladan al alumnado. La tarea, sus criterios y las condiciones generales siguen preparados por el profesor. El estudiante dispone de un margen para organizar la ejecución dentro de esos límites. Comprender esta relación permite diseñar una práctica con autonomía concreta, sin confundirla con dejar al grupo ocupado mientras el docente se retira o con pedir que cada persona invente cualquier respuesta.

Quién decide en cada momento

Antes de la actividad

Antes, o preimpacto: el docente decide el contenido, los criterios, los recursos y los límites de organización. Prepara las tareas y las adaptaciones.

Durante la actividad

Durante, o impacto: el estudiante asume decisiones de ejecución, como el inicio de cada intento, el ritmo, las pausas o la solicitud de aclaraciones, dentro de las condiciones establecidas.

Después de la actividad

Después, o postimpacto: el docente compara la ejecución con el criterio y ofrece retroalimentación individual. Puede hacerlo durante el tiempo de práctica, entre intentos.

El alumnado organiza aspectos de su práctica; el docente conserva las decisiones sobre el modelo y su valoración. La autonomía se describe mediante decisiones concretas, sin asignarle porcentajes.[2]

La tarea permanece definida; cambia quién organiza los intentos

El estilo B pertenece a las formas de enseñanza orientadas a reproducir un contenido conocido. El profesor selecciona un modelo y explica qué ejecución se considera ajustada al criterio. A diferencia del mando directo, deja de ordenar cada comienzo y cada pausa. El estudiante dispone de un tiempo de práctica y lo organiza dentro de los acuerdos.[2]

Por tanto, una tarea individual no representa automáticamente este estilo. Si el docente marca cada repetición para todos, mantiene decisiones propias del mando directo. Del mismo modo, disponer varias estaciones no determina el estilo: pueden utilizarse con señales comunes, con práctica individual o con observación recíproca. La disposición espacial describe dónde se trabaja; la distribución de decisiones explica cómo se enseña.

El propósito de la tarea debe ser reconocible. «Practicar el pase» es una indicación amplia; señalar una dirección, un destinatario y un detalle observable permite comprender qué se ensaya. Una tarea concreta también facilita que el profesor identifique qué información necesita cada estudiante.

Nueve decisiones de ejecución, con límites explícitos

Mosston y Ashworth enumeran nueve decisiones trasladadas al estudiante en la estructura del estilo B. Son decisiones de ejecución, no una autorización para modificar cualquier elemento de la clase. Se refieren a la ubicación, el orden de tareas, el comienzo, el ritmo, la finalización, los intervalos, las preguntas de aclaración, la vestimenta y la postura.[2]

Al aplicarlas, importa distinguir una decisión organizativa de un elemento técnico. Si la postura constituye el contenido que se está aprendiendo, no se convierte en una opción indiferente. Asimismo, la indumentaria puede estar regulada por las condiciones de participación y los acuerdos institucionales. El profesor debe explicar estos límites antes de la práctica, en lugar de anunciar una libertad que después corrige como incumplimiento.

Decisiones de ejecuciónCómo pueden aparecerLímite que debe aclararse
Ubicación y orden de tareasElegir un lugar permitido y una secuencia de práctica.Zonas habilitadas y dependencias entre tareas.
Inicio, ritmo, finalización e intervalosGestionar los intentos dentro del tiempo disponible.Duración del episodio y condiciones de recuperación.
Preguntas de aclaraciónSolicitar ayuda cuando un criterio no se comprende.Forma de pedirla sin interrumpir otras ejecuciones.
Vestimenta y posturaGestionar aspectos que no sean requisitos del contenido.Criterios técnicos, recursos necesarios y acuerdos institucionales.

Explicar qué practicar y qué decisiones corresponden a cada persona

La presentación debe aclarar la tarea, los papeles y la organización. El alumnado necesita saber qué hará, cómo podrá regular sus intentos y qué observará el docente. Mostrar el modelo y comprobar la comprensión prepara una práctica más informada que entregar una lista sin explicar su finalidad.[2]

Una consigna puede indicar: «Practica este envío hacia la zona marcada. Decide cuándo iniciar cada intento y realiza una pausa cuando la necesites. Durante este tiempo pasaré por los puestos para observar el criterio». Los límites materiales y temporales deben ser igual de claros: dónde recuperar el objeto, qué zonas no ocupar y qué hacer al terminar.

Conviene que la tarea pueda desarrollarse sin ayuda continua. Si todos requieren una intervención en cada intento, quizá falte una explicación o un aprendizaje previo. En ese caso, el profesor puede volver a demostrar, simplificar el contenido o organizar un episodio distinto antes de continuar. La autonomía necesita apoyos adecuados a la tarea.

Una ficha sirve para recordar, no para reemplazar la enseñanza

Una ficha puede reunir el nombre de la tarea, su propósito, una descripción breve y los detalles que se observarán. Su función consiste en mantener disponible la información que el docente ya presentó. Puede incluir una imagen cuando esta ayuda a comprender la acción; añadir dibujos decorativos o instrucciones extensas no mejora necesariamente su uso.[2]

La lectura debe permitir responder tres cuestiones: qué hacer, cómo hacerlo y qué condiciones respetar. En grupos que necesitan apoyos, el profesor puede utilizar demostraciones, palabras accesibles o referencias visuales. La ficha se adapta a quienes la emplean y no presupone la misma capacidad de lectura para todos.

Registrar intentos tampoco equivale a autoevaluarse. Una anotación de cantidades puede ayudar a organizar la práctica, pero el estilo D aparece cuando el estudiante compara su ejecución con los criterios y asume esa valoración. En el estilo B, la retroalimentación sobre el modelo corresponde al docente.[2]

Circular, observar y ofrecer una información que pueda probarse

La intervención docente sigue siendo activa. El profesor observa las ejecuciones, identifica su relación con el criterio y ofrece una indicación individual. Debe atender también a quienes realizan la tarea adecuadamente; circular únicamente hacia los errores puede convertir la visita del docente en una señal de fracaso.[2]

Una secuencia útil consiste en observar un intento, describir un detalle y comprobar el siguiente. Por ejemplo: «El objeto sale hacia el lateral. Prueba orientarlo hacia la referencia que marcamos y observa su trayectoria». La indicación se mantiene vinculada a lo que el estudiante puede modificar, sin acumular varias correcciones difíciles de recordar.

La permanencia continua junto a una sola persona puede dificultar que otras reciban información. Por eso, conviene anticipar un recorrido flexible. Si aparece una dificultad compartida, el docente puede reunir brevemente al grupo, aclarar el criterio y devolver después las decisiones de práctica al alumnado.

Ajustar la práctica sin perder la coherencia del estilo

El profesor puede asignar tareas o condiciones diferentes según lo observado. Una distancia distinta, un objeto más manejable o una descripción más breve pueden responder a necesidades concretas. La diferencia entre estudiantes no obliga a que todos cumplan la misma cantidad de intentos ni convierte el episodio en otro estilo si la selección del contenido sigue siendo docente.[2]

También debe planificarse qué ocurre cuando una persona termina antes. Puede disponer de otra tarea conocida o utilizar una pausa prevista. Improvisar una actividad que interfiera con los compañeros debilita la organización del tiempo y el espacio.

Si el alumnado elige entre niveles de dificultad y compara esos niveles con sus posibilidades, se están incorporando decisiones que requieren otro análisis. Es preferible describirlas con precisión y consultar el estilo de inclusión, en lugar de considerar que cualquier elección constituye simplemente asignación de tareas.

Qué observar para revisar la propuesta

Una pregunta central es si el alumnado utiliza realmente las decisiones ofrecidas. Si espera una autorización después de cada intento, conviene recordar los acuerdos y explicar cómo llegará la retroalimentación. El docente puede necesitar un periodo de enseñanza de estos papeles, especialmente cuando el grupo está acostumbrado a recibir señales continuas.[2]

Otra pregunta es si el tiempo se emplea en practicar el contenido o en descifrar instrucciones. Una acumulación de consultas puede aportar información sobre la claridad de la ficha, la demostración o el criterio. La revisión no busca atribuir toda dificultad al estudiante, sino ajustar la relación entre tarea, apoyo y decisiones.

Ejemplos para comprender la práctica

Ejemplo hipotético en clase: rodar un objeto hacia una zona

Grupo de primaria que conoce la acción de rodar y puede recuperar los objetos en zonas separadas.

  1. El docente prepara zonas amplias y muestra una tarea de envío rodado con un objeto blando.
  2. Presenta un criterio de trayectoria y explica dónde situarse y cómo recuperar el material sin cruzar otros puestos.
  3. Cada estudiante decide el inicio, el ritmo y las pausas de sus intentos dentro del tiempo anunciado.
  4. El docente circula, observa la trayectoria y ofrece una orientación individual que se prueba en el siguiente intento.

Devolución: La información describe el envío y una modificación concreta. El número de aciertos puede registrarse, pero no sustituye la observación del criterio.

Para transferirlo: Si más adelante el estudiante compara por sí mismo su ejecución con la ficha, se incorporarán decisiones de autoevaluación propias del estilo D.

Ejemplo hipotético en clase: practicar un cambio de dirección

Grupo de secundaria con una tarea de desplazamiento ya demostrada.

  1. El docente define un recorrido corto y un criterio sobre el control de la llegada a la referencia.
  2. Cada estudiante utiliza una zona permitida y administra sus intentos con pausas individuales.
  3. El profesor observa desde diferentes posiciones y ofrece información privada sobre el detalle enseñado.
  4. Cuando varias personas muestran la misma confusión, reúne al grupo para una aclaración breve y retoma la práctica individual.

Devolución: La corrección se refiere al detalle explicado. La intensidad y la cantidad se ajustan a las condiciones del grupo; no se prescribe un resultado uniforme por edad.

Para transferirlo: El estudiante podrá describir qué decisión utilizó para organizar la práctica, como espaciar los intentos para recuperar la atención.

Cuándo resulta pertinente y cuándo reconsiderarlo

Puede ser apropiado

  • Existe una tarea conocida que puede practicarse con relativa independencia.
  • Conviene ofrecer ritmos de ejecución individuales y retroalimentación privada.
  • El alumnado comprende los límites de espacio, tiempo y material.

Conviene revisar la elección

  • La tarea exige una guía continua que el episodio no puede ofrecer.
  • El docente necesita coordinar exactamente cada respuesta del grupo.
  • La finalidad principal es descubrir soluciones abiertas o evaluar a una pareja.

Adaptaciones por etapa y experiencia

Estas son orientaciones de diseño didáctico. Las etapas escolares no determinan por sí solas la preparación del alumnado; los apoyos se ajustan a su experiencia y a la tarea.

Etapa o contextoApoyos y ajustes de la propuesta
Primera infanciaComo orientación de diseño, proponer una tarea concreta y decisiones sencillas, como iniciar un nuevo intento dentro de una zona reconocible, con apoyo próximo.
PrimariaUtilizar fichas breves y demostraciones; enseñar cómo pedir una aclaración y cómo gestionar una pausa sin abandonar los acuerdos.
Secundaria, media y personas adultasExplicitar qué aspectos de la práctica se gestionan individualmente y qué criterios permanecen definidos. La complejidad depende de la tarea y del grupo.

Qué observar durante la clase

  • Cada estudiante comprende el contenido y el criterio de la tarea.
  • El alumnado inicia y regula sus intentos dentro de los acuerdos.
  • El docente ofrece información individual y observa su aplicación.
  • Las fichas ayudan a recordar y no generan una lectura innecesariamente compleja.

Revisar una tarea antes de asignarla

Selecciona una actividad que ya conozca tu grupo. Describe el margen de decisión que ofrecerás y prepara cómo acompañarás la práctica.

  • ¿Qué decisión de ejecución dejarás al estudiante y con qué límite?
  • ¿Qué criterio puedes observar en un intento sin corregir todos los detalles a la vez?
  • ¿Qué harás si varias personas necesitan la misma aclaración o terminan antes?

Fichas gratuitas para usar en clase

Ficha EDUFISICA para práctica por tareas

Preparar una tarea y su acompañamiento a partir del estilo B de Mosston y Ashworth.[1][2]

PDF de dos páginas para imprimir y completar. Combina la preparación docente con una ficha de trabajo para el alumnado, adaptada a las decisiones de este estilo. Descarga directa, sin registro.

Descargar plantilla gratuita

Ver el conjunto de plantillas de los estilos A–J

Referencias para profundizar

  1. Mosston, M., & Ashworth, S. (1993). La enseñanza de la educación física: La reforma de los estilos de enseñanza. Hispano Europea. Consultar fuente
  2. Mosston, M., & Ashworth, S. (2008). Teaching physical education (1st online ed.). Spectrum Institute for Teaching and Learning. Capítulo 7: The Practice Style. Páginas 94–115 Consultar fuente