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Epistemología y educación física: qué sabemos, cómo lo sabemos y qué enseñamos

Cómo se construye y se justifica el conocimiento sobre el movimiento, la experiencia corporal y la enseñanza: fundamentos filosóficos, ejemplos y criterios de lectura.

Historia y fundamentos · 10 minutos de lectura

Personas que exploran el movimiento junto a libros y trayectorias conceptualesEDUFISICA
El movimiento como experiencia y objeto de conocimiento. Ilustración conceptual de EDUFISICA.
Preguntas para comprender el conocimiento
Preguntas para comprender el conocimiento. Esquema de EDUFISICA.

Qué estudia la epistemología de la educación física

Un estudiante puede describir las reglas de un juego, resolver una situación durante el partido y explicar por qué cambió su decisión. Son actuaciones relacionadas, aunque no idénticas. Una explicación correcta no demuestra por sí sola que pueda realizar una acción; una ejecución acertada tampoco revela automáticamente cómo la comprende. Esta diferencia conduce al problema central de la epistemología: qué significa conocer y qué razones permiten atribuir conocimiento.

En educación física, ese problema alcanza tanto al aprendizaje de los estudiantes como a los saberes de quienes enseñan e investigan. Comprende las razones utilizadas para elegir actividades, interpretar una conducta, describir una tradición corporal o sostener que una intervención produjo un cambio. Mechikoff sitúa la epistemología entre las ramas de la filosofía y relaciona las formas de conocer con las concepciones y valoraciones del cuerpo. (Mechikoff, 2020, pp. 13–15)

La pregunta no es si la educación física puede reducirse a una ciencia aislada. El movimiento admite interrogantes diferentes: qué ocurre en una acción, cómo la vive su participante, qué significa dentro de un grupo y qué merece enseñarse. Una respuesta fisiológica puede aclarar un proceso corporal; no decide, por ese motivo, qué finalidad educativa debe priorizar una escuela. Distinguir preguntas permite relacionar conocimientos sin convertirlos en sustitutos unos de otros.

Realidad, conocimiento y valor: las preguntas filosóficas

La ontología examina qué clase de realidad se atribuye al objeto estudiado. En una clase, considerar la acción exclusivamente como desplazamiento de segmentos corporales conduce a un objeto distinto de considerarla también una decisión de una persona que participa con otras. La diferencia no consiste en negar la dimensión física: consiste en delimitar qué dimensiones pretende explicar la investigación.

La epistemología pregunta cómo se conoce ese objeto y cómo se justifican las afirmaciones sobre él. Un registro de tiempos, una observación del juego y un relato de la experiencia aportan información de naturaleza diferente. Para emplearlos, hay que precisar qué afirmación se pretende sostener y hasta dónde llega cada registro.

La axiología examina los valores. Elegir la participación, la precisión técnica o la competición como prioridad requiere una justificación educativa. Las preferencias no desaparecen por utilizar números: establecer qué se mide y qué importancia recibe también implica una decisión. Mechikoff muestra la relación entre concepciones de realidad, vías de conocimiento y valoraciones culturales del cuerpo. (Mechikoff, 2020, pp. 13–15)

Estas preguntas se conectan, pero no se confunden. Una tarea puede contar con una medición precisa y perseguir una finalidad discutible. También puede expresar una finalidad valiosa y utilizar indicadores que no permiten reconocer el aprendizaje esperado. Examinar ambas dimensiones evita que la calidad de un instrumento se tome por la calidad de toda la propuesta educativa.

PreguntaObjeto de análisisEjemplo en una clase
Ontológica: ¿qué estudiamos?La naturaleza de la persona, el cuerpo y la acción.¿El pase se estudia como trayectoria o también como decisión entre participantes?
Epistemológica: ¿cómo lo conocemos?Fuentes, observación, interpretación y justificación.¿Qué permite afirmar el registro de un pase acertado?
Axiológica: ¿por qué importa?Finalidades y prioridades educativas.¿Por qué se valora cooperar, además de acertar?

El problema de separar mente y cuerpo

El dualismo ocupa un lugar importante en la exposición histórica de Mechikoff. El autor estudia las consecuencias de concebir mente y cuerpo como realidades separadas y relaciona esa separación con la valoración de los sentidos y de la experiencia corporal. Su recorrido corresponde principalmente a debates de filosofía occidental. (Mechikoff, 2020, pp. 14–17)

El problema educativo aparece cuando esa distinción se convierte en una jerarquía: unas actividades se consideran conocimiento y otras quedan reducidas a ejecución. Una persona que ajusta su desplazamiento ante un adversario no solamente mueve las piernas; participa en una situación que requiere reconocer posibilidades, anticipar acciones y responder. Esta descripción analítica permite preguntar por el conocimiento expresado en la acción, sin atribuir a una teoría filosófica efectos escolares que no se han investigado.

Tampoco basta con adoptar la palabra «integral». Si una clase afirma integrar cuerpo y pensamiento, corresponde observar cómo lo hace: qué decisiones pueden tomar los estudiantes, qué problemas enfrentan y cómo revisan sus respuestas. La declaración del enfoque y su realización son niveles diferentes. Su relación debe examinarse en las tareas, las interacciones y la evaluación.

El monismo, en la presentación del manual, permite considerar a la persona como una unidad en lugar de tratar mente y cuerpo como componentes independientes. Mechikoff relaciona esta orientación con el pragmatismo, la fenomenología y el existencialismo, aunque cada corriente plantea problemas propios. Una introducción no debe convertirlas en sinónimos ni suponer que producen una sola pedagogía. (Mechikoff, 2020, pp. 16–18)

Experiencia, reflexión y conocimiento

En Democracy and Education, Dewey distingue actuar de comprender las consecuencias de la acción. Para él, la experiencia adquiere significado cuando se reconoce la relación entre lo que se hace y lo que ocurre después. El pensamiento participa en esa conexión; no aparece únicamente como una explicación añadida al finalizar. (Dewey, 1916, cap. XI)

La aplicación siguiente es un ejemplo didáctico, no la descripción de una investigación. En un juego de pases, un equipo puede repetir una secuencia sin revisar sus resultados. Otra organización propone observar cuándo se pierde el balón, explicar qué posición dejó sin apoyo al compañero y probar una decisión diferente. El contenido no se limita al pase como gesto: incluye la relación entre una decisión y sus consecuencias dentro del juego.

Esta lectura exige cuidado. Una clase con muchas acciones no equivale necesariamente a una experiencia comprendida; tampoco una conversación final demuestra que todos hayan reconstruido lo ocurrido. La pregunta es qué oportunidades ofrece la tarea para observar, comparar, revisar y volver a actuar. Así se analiza el diseño educativo sin confundir la participación visible con una conclusión sobre aprendizaje.

Reconocer dimensiones distintas del aprendizaje

Para analizar una situación educativa conviene distinguir, como herramienta de lectura, el conocimiento expresado en una explicación, el que se manifiesta al actuar y el que permite revisar una decisión. Son dimensiones de análisis, no una clasificación que obligue a dividir la experiencia del estudiante en compartimentos.

Considérese otro ejemplo hipotético: dos estudiantes explican la misma regla defensiva. Uno identifica una situación en la que conviene aplicarla y el otro la repite en condiciones que exigen una respuesta diferente. La coincidencia verbal no permite afirmar que ambos reconocen las mismas posibilidades durante el juego. A la inversa, una decisión eficaz puede merecer una exploración adicional para conocer cómo fue interpretada por su participante.

De ahí la conveniencia de reunir indicios complementarios. Una observación puede describir qué hizo la persona; una pregunta breve puede aclarar qué pretendía hacer; una segunda situación puede mostrar cómo ajusta su respuesta. La combinación no autoriza conclusiones ilimitadas. Su valor depende de la correspondencia entre la pregunta, la tarea y los registros utilizados.

También debe distinguirse aprender de obtener un resultado aislado. Un acierto describe un acontecimiento; sostener que existe una capacidad exige observarla en las condiciones pertinentes. En el aula, esta distinción invita a evitar diagnósticos generales a partir de una sola actuación. No establece un número universal de intentos: ese número dependería del objeto, del instrumento y de su justificación.

Medir, describir e interpretar

Una medición asigna un resultado siguiendo una regla. Su interpretación requiere saber qué representa. Si se registra la cantidad de pases completados, el dato describe esos pases en unas condiciones concretas; no expresa automáticamente cooperación, comprensión táctica o motivación. Para estudiar esos objetos hacen falta criterios y evidencias que correspondan a ellos.

Describir también requiere delimitar. «No participó» puede significar que una persona no recibió el balón, que no ejecutó una tarea propuesta o que no intervino verbalmente. Las situaciones no son equivalentes. Un registro útil especifica el comportamiento y las condiciones en lugar de convertir una impresión en un atributo permanente del estudiante.

Interpretar consiste en proponer una explicación respaldada por los indicios disponibles. La interpretación puede cambiar cuando aparece nueva información. Por ejemplo, una participación escasa no permite distinguir, por sí sola, entre dificultad de comprensión, falta de oportunidades, decisión personal o un problema en la organización de la tarea. Estas posibilidades ilustran un razonamiento; no atribuyen un diagnóstico a estudiantes reales.

La precisión consiste, entonces, en ajustar la conclusión a la evidencia. Es preferible afirmar que se observó una determinada respuesta durante una tarea que sostener una capacidad general que no se examinó. Esa limitación no debilita la observación: aclara qué se conoce y qué todavía requiere investigación.

RegistroQué permite describirQué no demuestra por sí solo
Tiempo en una tareaDuración bajo las condiciones registradas.Aprendizaje integral o causa del resultado.
Cantidad de pasesFrecuencia de pases según la regla de registro.Intención de cooperar o comprensión táctica.
Explicación de una reglaContenido de la explicación ofrecida.Aplicación adecuada en cualquier situación.
Relato de una experienciaPerspectiva expresada por quien la vivió.Una experiencia idéntica de todo el grupo.

Conocimiento histórico y saberes de las comunidades

Las mismas preguntas se trasladan a la historia. Un documento escolar permite estudiar una prescripción; un testimonio aporta una perspectiva sobre la experiencia; un análisis académico propone una reconstrucción. La elección de una fuente depende de la pregunta. La lectura histórica de la educación física desarrolla esta relación y los riesgos de proyectar categorías actuales sobre prácticas antiguas.

El caso de Cherbourg permite examinar quién participa en la construcción de una historia. Al leerlo, conviene distinguir las fuentes utilizadas de las decisiones sobre cómo interpretar y comunicar sus contenidos.

La historia de Cherbourg no debe utilizarse como modelo universal de las comunidades indígenas. Su interés aquí es más preciso: hace visible que la construcción del conocimiento también implica relaciones entre participantes, instituciones y formas de reconocimiento. Un relato puede contener numerosos datos y, aun así, dejar fuera las preguntas que importan a quienes vivieron la experiencia.

De la pregunta filosófica a una decisión docente

La reflexión epistemológica se vuelve operativa cuando permite revisar una decisión concreta. El primer paso consiste en formular qué se pretende conocer: una ejecución, una decisión, una explicación, una experiencia o una transformación. Después se seleccionan situaciones y registros que ofrezcan información pertinente. Finalmente, se redacta una conclusión cuyo alcance corresponda a lo observado.

Por ejemplo, si interesa conocer cómo un estudiante elige entre pasar y avanzar, una tarea que exige siempre pasar no ofrece las mismas posibilidades de observación que una situación con alternativas. Si interesa su explicación, observar únicamente la acción deja sin recoger una parte de la pregunta. Si interesa una experiencia de participación, contar intervenciones puede resultar insuficiente para conocer cómo fueron vividas.

Estas correspondencias ayudan a leer una planeación sin reducirla a su lista de actividades. Una propuesta educativa articula objetos, tareas, evidencias y finalidades. La epistemología permite examinar esa articulación: qué se considera conocimiento, cómo se reconoce y con qué argumentos se sostiene.

El arquero como imagen del conocimiento experto

En el siglo XIII, Abd al-Latif al-Baghdadi recurrió al tiro con arco para explicar la competencia médica: un arquero experto podía fallar, pero su disparo permanecía cerca del blanco. Joosse y Pormann estudian esta comparación en el Libro de los dos consejos, cuya composición sitúan, con incertidumbre, en Alepo entre 1216 y 1221 o en Erzinjan durante la década siguiente. El argumento aproxima ese margen de error al que aparece en ciertos cálculos matemáticos. [Joosse y Pormann, 2008, pp. 425–427]

La comparación invita a distinguir entre conocer una regla y aplicarla a una situación concreta. Desde esta perspectiva, la pericia corporal aporta una imagen para pensar el conocimiento: importa la calidad de la aproximación, además del resultado final. Esta lectura pertenece a la interpretación epistemológica del pasaje; la analogía, por sí misma, no documenta cómo se enseñaba a los arqueros ni describe un experimento sobre el aprendizaje motor.

Profundiza en la experiencia educativa

El capítulo dedicado a Dewey, experiencia y pensamiento desarrolla esta relación mediante la lectura de Democracy and Education. Examina la diferencia entre actuar, recibir consecuencias e investigar sus conexiones; además, propone ejemplos hipotéticos para precisar qué puede observarse en una situación de educación física.

Bibliografía

  1. Mechikoff, R. A. (2020). A history and philosophy of sport and physical education: From ancient civilizations to the modern world (7.ª ed.). McGraw-Hill Education. ISBN 9781259922435.
  2. Dewey, J. (1916). Democracy and education: An introduction to the philosophy of education. Macmillan. Capítulo XI, Experience and Thinking. Texto de la obra.
  3. Joosse, N. P., y Pormann, P. E. (2008). Archery, mathematics, and conceptualizing inaccuracies in medicine in 13th century Iraq and Syria. Journal of the Royal Society of Medicine, 101(8), 425–427. https://doi.org/10.1258/jrsm.2008.08k003. Texto completo disponible en PMC.