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Evaluación y lectura de evidencias

ALPHA-Fitness: pruebas, alcance y aplicación

EDUFISICA · Actualizado el 9 de octubre de 2026 · Lectura estimada: 21 minutos

ALPHA-Fitness en educación física: componentes, versiones y límites de interpretación, con propuestas para leer datos y planificar una evaluación escolar pertinente.

De la pregunta al uso educativo de ALPHA
La batería informa de condición física bajo un procedimiento; las decisiones curriculares requieren otras evidencias complementarias.
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  1. Finalidad. Identificar la pregunta sobre condición física y justificar por qué se necesitan datos reales para responderla.
  2. Versión. Conservar componentes, documentación y condiciones utilizadas; una adaptación debe registrarse y modifica el alcance de comparación.
  3. Lectura. Mantener unidades y referencias separadas, sin convertir una marca o medida corporal en diagnóstico ni mérito académico.
  4. Decisión. Comunicar información pertinente y situarla dentro de una enseñanza que también observa habilidades, decisiones y participación.

ALPHA-Fitness es una batería de pruebas de campo dirigida a la condición física relacionada con la salud de niños y adolescentes. Su nombre no designa una sesión de entrenamiento ni una escala general de competencia motriz. La selección de sus medidas responde a una pregunta concreta: qué información sobre condición física puede obtenerse fuera de un laboratorio mediante procedimientos definidos. (Ruiz et al., 2011)

Para un docente, comprender esa finalidad resulta tan necesario como conocer los nombres de las pruebas. Un resultado puede orientar una conversación sobre práctica y esfuerzo, pero no describe por sí solo cómo una persona interpreta un juego, coopera o aprende una habilidad. Utilizar la batería exige conservar esta frontera y decidir antes qué uso educativo tendrán los datos.

La lectura que sigue diferencia contenido, versiones, interpretación y decisiones escolares. Las propuestas prácticas son originales y no constituyen el protocolo ALPHA ni una autorización para modificarlo conservando sus propiedades. Su propósito es enseñar a leer evidencias y organizar una evaluación pertinente, sin convertir medidas corporales en notas ni una prueba de esfuerzo en obligación para toda la clase.

Una batería de condición física, no un retrato completo del alumno

El artículo de Ruiz y colaboradores presenta ALPHA como una selección de pruebas de campo relacionadas con salud juvenil. Reúne medidas de condición cardiorrespiratoria, condición musculoesquelética y composición corporal; distingue una versión de alta prioridad y otra ampliada. (Ruiz et al., 2011) Esa organización identifica dimensiones específicas, no una puntuación universal de «buena educación física».

La palabra batería indica que los resultados se obtienen mediante un conjunto organizado. No basta realizar algunas acciones con nombres semejantes. Material, administración y lectura forman parte de la herramienta. Una actividad escolar inspirada en la idea de observar fuerza o desplazamiento puede ser válida como enseñanza y no ser una aplicación estandarizada de ALPHA.

La condición física se relaciona con recursos para realizar esfuerzos. La competencia motriz incorpora también la pertinencia de acciones y decisiones en situaciones concretas. Un alumno puede obtener un resultado favorable de fuerza y necesitar ayuda para elegir un envío; otro puede comprender un juego y mostrar una condición física diferente. La escuela necesita observar ambas preguntas sin confundirlas.

En una programación, la batería puede ocupar un lugar delimitado dentro de una evaluación más amplia. No necesita convertirse en el comienzo obligatorio de cada año ni sustituir experiencias de aprendizaje. La elección depende de la finalidad, los recursos y las condiciones de participación. Disponer de un instrumento conocido no resuelve automáticamente esas decisiones.

La lectura individual merece una cautela adicional. Una medida de grupo utilizada para estudiar condición física puede ofrecer información sobre tendencias, mientras una decisión personal requiere atender al procedimiento y contexto. El docente describe qué dato obtuvo y qué conclusión permite. No utiliza el prestigio de una batería para presentar interpretaciones que su diseño no sostiene.

Qué componentes reúne y por qué importa la versión

La batería incluye carrera de ida y vuelta de veinte metros para condición cardiorrespiratoria, fuerza de prensión y salto horizontal para condición musculoesquelética, junto con medidas antropométricas. La versión de alta prioridad omite pliegues cutáneos; la ampliada añade un desplazamiento de ida y vuelta de cuatro por diez metros. (Ruiz et al., 2011) Esta descripción identifica componentes sin reproducir instrucciones operativas ni baremos.

Las versiones no deben presentarse como niveles de dificultad escolar. «Alta prioridad» no significa que sea una versión para alumnos menos competentes, y «ampliada» no exige aplicarla a quien obtiene mejores marcas. Son decisiones de selección de medidas. El profesor conserva el nombre y documentación de la versión utilizada para que otra persona comprenda los datos.

También importa qué medida falta. Omitir una prueba por una barrera de acceso puede ser una decisión pertinente, pero deja un componente sin observar mediante ese procedimiento. No se rellena el espacio con un resultado inventado ni se utiliza una media de otras pruebas como sustituto. La información disponible puede seguir siendo útil si se comunica su alcance.

Las unidades mantienen significados diferentes. Tiempo, distancia, fuerza y medidas corporales no forman una escala común por compartir una tabla. Sumar cifras sin un modelo justificado produce un número que no explica la condición del alumno. La representación debe conservar el componente, la unidad y el procedimiento de cada dato.

La identificación de versión facilita además revisar cambios entre momentos. Si se introduce otra herramienta de prensión, otra superficie o un recorrido distinto, la comparación necesita examinar esas condiciones. La diferencia visual entre dos resultados no demuestra por sí sola una modificación fisiológica. Registrar con precisión resulta más informativo que producir una gráfica sin contexto.

Tipo de informaciónPregunta que permite formularConclusión que no se obtiene sola
Condición cardiorrespiratoriaRespuesta ante el esfuerzo del procedimiento elegido.Comprensión táctica o causa clínica de un resultado.
Condición musculoesqueléticaProducto de tareas específicas de fuerza y salto.Técnica completa o fuerza en cualquier acción.
AntropometríaMedidas corporales bajo condiciones definidas.Mérito académico, hábitos individuales o diagnóstico completo.
Desplazamiento de la versión ampliadaResultado de un recorrido con cambios de dirección.Toda agilidad ante estímulos imprevistos.

El producto de una prueba y la acción que lo produce

Una distancia de salto es un producto. La manera de preparar el apoyo, orientar el cuerpo y organizar la llegada pertenece a la ejecución. Ambas informaciones pueden interesar al docente, pero no deben confundirse. La batería conserva su procedimiento de medición; una observación curricular adicional responde a otra pregunta y se registra como tal.

Algo semejante ocurre con los desplazamientos. Un recorrido conocido permite anticipar la dirección. Un juego obliga a reconocer señales de compañeros, adversarios o móviles. Llamar «agilidad» a ambos sin describir el problema puede ocultar demandas distintas. El resultado del recorrido no describe automáticamente la elección ante información cambiante.

Los modelos de desarrollo físico juvenil sitúan habilidades y recursos físicos dentro de un proceso integrado. (Lloyd y Oliver, 2020) Esa relación ayuda a comprender por qué una clase no debería limitarse a registrar productos. Puede enseñar control, elección y regulación mientras utiliza una medida física para una finalidad concreta, sin atribuir a esta última toda la información educativa.

Como ejemplo hipotético, un docente observa una llegada de salto durante una tarea enseñada y recoge después un producto bajo otro procedimiento. Las observaciones no se suman para fabricar una puntuación ALPHA ampliada. Se comunican por separado: una describe un resultado de prueba; la otra informa de un aprendizaje trabajado en clase.

Conservar esta distinción permite reconocer progresos diferentes. Una persona puede mejorar la organización de una acción y mantener un producto semejante, o aumentar un producto con una ejecución que todavía necesita revisión. La devolución explica qué se observó. «La distancia fue mayor» y «elegiste una llegada más controlada» son afirmaciones específicas; «tu competencia mejoró en todo» excede la evidencia.

Organizar la administración sin convertir la clase en una fila

La evaluación requiere tiempo, espacio y personal suficientes para observar lo que se pretende medir. La publicación de ALPHA examina viabilidad escolar bajo condiciones concretas. (Ruiz et al., 2011) Sus resultados de organización no deben convertirse en una promesa de duración idéntica para cualquier grupo. Tamaño de clase, equipo, familiarización y barreras de acceso modifican la preparación necesaria.

El docente puede dibujar una circulación de participantes antes de aplicar un procedimiento. Una zona de espera, otra de actuación y otra de registro facilitan identificar funciones. Esta organización debe ajustarse a la documentación de la prueba y evitar cruces que alteren el recorrido. El plano sirve para planificar; no valida una modificación del instrumento.

Mientras una persona actúa, las demás necesitan una función educativa compatible con el control de la evaluación. Puede ser revisar unidades con datos hipotéticos o realizar una tarea previamente conocida en otra zona supervisada. No se encargan mediciones corporales sensibles a compañeros por el simple hecho de reducir tiempo. La distribución de funciones conserva límites claros.

La familiarización se decide antes, no durante la lectura de resultados. Comprender instrucciones y probar una organización de manera accesible puede evitar que el dato refleje solo desconocimiento. Si se ofrece una ayuda diferente a unos participantes, se registra. La uniformidad aparente de una hoja no garantiza que las oportunidades hayan sido equivalentes.

La disponibilidad de material también cambia la elección. Un dinamómetro no se reemplaza por apretar una pelota y se anota después como fuerza de prensión medida por el instrumento original. La acción puede tener un propósito educativo propio. Si falta el recurso necesario, el docente revisa si puede responder otra pregunta y describe la nueva tarea sin apropiarse del nombre de la batería.

Medidas corporales: finalidad, privacidad y límites

La antropometría describe medidas del cuerpo. No explica por sí sola qué come una persona, cuánto se esfuerza ni qué merece en una asignatura. Incluirla en una batería no convierte su recogida en una necesidad para toda programación escolar. El docente justifica finalidad y uso antes de solicitar datos que pueden resultar sensibles.

La administración necesita condiciones institucionales y profesionales apropiadas. Este artículo no prescribe mediciones de pliegues o perímetros entre alumnos ni ofrece instrucciones para realizarlas. Si una institución necesita una valoración de salud, define responsables y canales pertinentes. Un registro de aula no sustituye una valoración clínica ni autoriza exposición pública de resultados.

La composición corporal tampoco equivale al tamaño de una capacidad. Una cifra antropométrica puede relacionarse con una referencia específica y no representar toda condición física. Los componentes se interpretan dentro de sus respectivos marcos. La etiqueta global «apto» o «no apto» no se obtiene sumando impresiones sobre apariencia y productos de esfuerzo.

Una discusión escolar puede utilizar datos completamente hipotéticos para aprender unidades, variación y límites. Los alumnos identifican qué información contiene la tabla y qué preguntas quedan abiertas. No necesitan aportar sus propios pesos o perímetros para comprender el concepto. El objetivo es lectura crítica, no clasificación de cuerpos.

La devolución individual conserva discreción y evita atribuciones morales. No se identifica un hábito a partir de una medida aislada ni se convierte una dimensión corporal en calificación. Si existe una pregunta que requiere atención profesional, se utiliza el canal institucional correspondiente. El profesor puede describir una observación y reconocer qué información no tiene.

Comparar ALPHA con otras herramientas sin intercambiar resultados

EUROFIT ofrece otro marco de pruebas de condición física y un manual específico de administración. (Consejo de Europa, 1987) Compartir algunas dimensiones no hace idénticas sus versiones, resultados o referencias. Antes de utilizar una tabla externa se comprueba a qué instrumento, población y procedimiento corresponde, en lugar de elegir la que presenta una clasificación más cómoda.

FITNESSGRAM documenta un sistema de condición física relacionada con salud con criterios propios. (The Cooper Institute, 2017) Una referencia normativa y un criterio del programa no son lo mismo. La primera sitúa respecto a una población; el segundo utiliza un estándar definido. Cambiar una etiqueta de la hoja no convierte un tipo de interpretación en otro.

La observación de habilidades fundamentales plantea otra finalidad. Eddy y colaboradores revisan propiedades y limitaciones de herramientas observacionales utilizadas en la escuela. (Eddy et al., 2020) Ese campo ayuda a comprender qué información no ofrece una batería de condición física. No es una demostración de que una herramienta observacional sea un sustituto directo de ALPHA.

El desarrollo biológico añade otra cuestión. Kozieł y Malina muestran límites en ecuaciones de predicción del momento del pico de crecimiento. (Kozieł y Malina, 2018) Una estimación de maduración no permite corregir automáticamente cada marca ni explicar toda diferencia entre alumnos. Edad, procedimiento y oportunidades de práctica siguen necesitando una lectura situada.

Una comparación útil comienza por la decisión educativa. Si interesa describir condición física, se selecciona un instrumento correspondiente; si interesa una habilidad o una elección, se recoge evidencia de esa actuación. Varias herramientas pueden complementarse, manteniendo su finalidad. El resultado pierde precisión cuando se toma de una batería, se clasifica con otra y se comunica como si fuera una medida única.

Cuatro propuestas para aprender a leer y utilizar evidencia

Estas fichas son propuestas didácticas hipotéticas. No administran ALPHA, no reproducen su protocolo y no producen puntuaciones de la batería. Trabajan decisiones de registro, lectura y enseñanza con datos inventados para la actividad y claramente identificados como tales.

Ficha 1. La etiqueta que falta.

Se busca comprender qué necesita un resultado para poder interpretarse. Pequeños grupos reciben tarjetas originales con números hipotéticos y algunas descripciones incompletas: una distancia sin unidad, un tiempo sin tarea o una fuerza sin instrumento. Utilizan una hoja propia con cuatro preguntas: qué se midió, con qué unidad, bajo qué condiciones y para qué se utilizaría. El docente observa si distinguen información ausente de resultado bajo. La regla consiste en no inventar el dato que falta: deben formular una pregunta para recuperarlo. La variante introduce dos versiones de una misma etiqueta para discutir equivalencia. La adaptación permite lectura oral, tarjetas ampliadas o respuesta mediante selección. No se utilizan datos corporales de compañeros ni tablas oficiales. La ficha pierde pertinencia si se premia adivinar la prueba por el tamaño del número, porque el propósito es justificar qué información se necesita.

Ficha 2. Una comparación con condiciones.

El propósito es decidir si dos resultados hipotéticos pueden compararse directamente. Cada pareja recibe una historia breve original sobre una tarea de desplazamiento: en un momento se utiliza una superficie, en otro cambia el recorrido. Los alumnos señalan qué se mantuvo y qué cambió, y redactan una conclusión limitada. El material son tarjetas, un plano sencillo y una hoja accesible. No se aplica una prueba máxima. El docente observa si atribuyen automáticamente toda diferencia al entrenamiento o reconocen cambios de procedimiento. La variante conserva recorrido y modifica el instrumento de medida. La adaptación utiliza dibujos de las condiciones y una respuesta oral. La propuesta no demuestra causalidad ni reproduce instrucciones ALPHA. Su límite aparece si las historias contienen tantas diferencias que no permiten discutir ninguna relación con claridad. Se vuelve entonces a una comparación con una sola modificación explícita.

Ficha 3. Del dato al próximo aprendizaje.

Se pretende conectar evidencia y enseñanza sin convertir una marca en identidad. En grupos pequeños se presentan perfiles hipotéticos con un resultado de esfuerzo y una descripción de una tarea motriz aprendida. Deben elegir qué pregunta corresponde a cada información y proponer una próxima experiencia accesible. Utilizan una hoja original dividida en dato, alcance y decisión. La regla impide emitir diagnósticos o notas globales. El docente observa si la propuesta responde a la evidencia: una dificultad para interpretar una trayectoria necesita otra oportunidad de percepción y acción, no únicamente aumentar carrera. La variante incorpora una ayuda recibida durante la actuación. La adaptación reduce cantidad de texto y permite ordenar tarjetas. No se asegura que la experiencia propuesta produzca un efecto particular. La ficha es una actividad de razonamiento docente o escolar, no una prescripción de entrenamiento derivada del programa.

Ficha 4. Diseñar una circulación respetuosa.

El propósito es anticipar organización y privacidad de una evaluación. Equipos elaboran un plano hipotético de tres zonas: explicación, actuación y devolución individual. Usan papel, marcas o un tablero digital sencillo, sin datos personales. Deben mostrar quién supervisa, cómo se evita un cruce y dónde se comunica la información. El docente observa si el diseño mantiene acceso y si separa una espera de una exposición pública de resultados. La variante introduce una barrera de movilidad o comunicación para revisar la circulación. La adaptación permite construir el plano con objetos y explicarlo oralmente. No se modifica un protocolo real ni se entrega a alumnos la responsabilidad de medir cuerpos de otros. La ficha no garantiza que un plano sea adecuado para cualquier prueba: requiere comprobarlo contra la documentación y recursos reales antes de utilizarlo.

Participación, esfuerzo y condiciones de uso

Una prueba de esfuerzo debe seleccionarse con conocimiento de su procedimiento y de las condiciones del grupo. No se convierte en obligación por aparecer en una batería. El docente dispone de criterios institucionales de participación y de responsables a quienes consultar cuando la tarea requiere una valoración fuera de su alcance. La presión pública por terminar no aporta información educativa de calidad.

El estudiante necesita entender el propósito y cómo comunicar una dificultad. No participa mejor por ocultar malestar para conservar una nota. Si una actuación se interrumpe, se registra el motivo disponible sin inventar un resultado ni emitir un diagnóstico. La interrupción puede dejar la pregunta de evaluación abierta y exigir otro procedimiento o una decisión de no aplicación.

Las adaptaciones deben describirse con exactitud. Un recorrido accesible, otra señal o un apoyo pueden permitir una experiencia educativa valiosa y cambiar la relación con la referencia original. El profesor puede utilizar un registro propio, pero no conserva automáticamente las propiedades de ALPHA después de modificar condiciones relevantes.

La igualdad educativa no exige que todos realicen la misma tarea máxima. Exige ofrecer oportunidades pertinentes para aprender y recoger evidencia que responda al propósito. Si una prueba no permite acceso adecuado, se revisa su lugar en la unidad. La ausencia de puntuación estandarizada no impide enseñar regulación del esfuerzo, elección y comprensión de datos.

También se reconoce la diferencia entre evaluar y entrenar. Repetir una prueba completa con frecuencia no es un programa de desarrollo por sí mismo. La enseñanza puede incorporar experiencias variadas y observar aprendizajes vinculados a ellas. El instrumento se utiliza cuando la pregunta lo justifica, no como rutina que absorbe tiempo y restringe toda práctica a mejorar una marca.

Leer un cambio sin atribuir una causa única

Dos resultados separados en el tiempo permiten describir una diferencia. Explicar por qué ocurrió requiere información adicional. La familiarización, la medición, el crecimiento, la asistencia y las experiencias fuera de clase pueden intervenir. Una tabla antes y después no demuestra por sí sola el efecto de una unidad escolar.

El registro longitudinal conserva fecha, procedimiento, condiciones y estado de aplicación. Un dato no disponible se identifica como tal. Si un grupo pierde participantes entre momentos, la comparación de promedios necesita reconocerlo; de otro modo se atribuye a las mismas personas un cambio que puede proceder de una composición distinta.

La maduración no se reduce a edad cronológica ni a una fórmula que explique todo. Las limitaciones de las predicciones de pico de crecimiento documentadas por Kozieł y Malina ilustran el problema de utilizar estimaciones como certezas individuales. (Kozieł y Malina, 2018) La lectura escolar no requiere clasificar intimidad puberal para enseñar una respuesta ajustada a la actuación observada.

Como ejemplo hipotético, una persona cambia su marca y conserva dificultad para regular una salida. El docente puede reconocer ambos datos y proponer otra oportunidad de aprendizaje. No necesita negar el resultado físico para mantener un propósito curricular, ni presentar una dificultad motriz como prueba de que el cambio de marca «no cuenta».

La devolución puede formularse con una estructura sencilla: resultado obtenido, condición en que se observó, límite de interpretación y próximo paso. Esta comunicación evita cifras aisladas y explicaciones totales. El alumno recibe información utilizable, sin que el registro se convierta en una comparación pública de valor personal.

Unidades, estimaciones y preguntas que quedan abiertas

La fuerza registrada por un instrumento, la distancia de salto y el resultado de un desplazamiento conservan unidades distintas. El lector necesita saber si observa una medida directa de producto o una estimación calculada. Introducir una fórmula en una hoja de cálculo no convierte automáticamente el valor obtenido en una medición de laboratorio.

Como ejemplo hipotético, un registro de desplazamiento puede utilizarse en una ecuación para estimar un indicador cardiorrespiratorio. Para interpretarlo habría que comprobar ecuación, población, versión y condiciones. El resultado calculado no debe presentarse como consumo de oxígeno medido directamente. La cantidad de decimales no compensa la falta de esa información.

Los datos corporales plantean una distinción parecida. Relacionar masa y talla produce un índice con un propósito concreto; no explica por sí solo proporciones de tejidos, experiencias de práctica o aprendizaje escolar. Una representación gráfica puede enseñar esa diferencia sin recoger datos del alumnado. Los números hipotéticos permiten discutir qué conclusión sería excesiva y qué información adicional se necesitaría.

La referencia de comparación debe viajar con el resultado. Un valor situado respecto a una población específica no tiene el mismo significado al cambiar esa población. Dos gráficas pueden mostrar la misma marca en posiciones diferentes porque utilizan referencias distintas. Antes de interpretar el cambio como mejora o empeoramiento, el docente comprueba qué escala se utilizó.

Un cálculo también puede ocultar datos faltantes. Si una celda vacía se convierte en cero, el promedio describe una mezcla de resultados y ausencias. La preparación de una hoja original diferencia no aplicación, interrupción y dato obtenido. Ninguna de esas categorías se deduce del color de una casilla; debe definirse para quien registra y para quien interpreta.

La precisión útil no consiste en acumular decimales, tablas y colores. Consiste en que otra persona pueda reconstruir la pregunta y reconocer cómo se obtuvo el dato. Un resultado comunicado con unidad, versión, condición y límite ofrece una lectura más honesta que una puntuación total de origen desconocido. El docente puede dejar una interpretación pendiente cuando falta información necesaria, en lugar de completar el informe con una certeza aparente.

En la escuela, esta lectura forma parte del aprendizaje sobre evaluación. Los alumnos pueden distinguir medir, estimar y juzgar mediante situaciones breves y accesibles. No necesitan conocer toda estadística de una batería para comprender que una cifra responde a una pregunta delimitada. El propósito es relacionar evidencia y afirmación, sin atribuir al instrumento respuestas que no recoge.

Dar un lugar limitado y útil a la batería dentro del currículo

Una unidad de educación física contiene problemas de aprendizaje que no se agotan en condición física. Puede incluir regulación del esfuerzo, control de acciones, cooperación y lectura de información. ALPHA aporta datos de su campo cuando se aplica e interpreta apropiadamente. No determina por sí sola qué debe aprender cada alumno ni cómo se calificará toda la asignatura.

El docente selecciona una finalidad antes de programar la aplicación. Si el propósito es comprender una medida, puede utilizar ejemplos hipotéticos y enseñanza de unidades. Si necesita datos reales para otra decisión institucional, justifica procedimiento y uso. Esta distinción permite evitar recogidas de información corporal que no conducen a ninguna acción educativa definida.

La evaluación de una batería y la evaluación formativa pueden coexistir. Una informa de un resultado específico; la otra acompaña lo que se aprende en tareas concretas. La programación señala cómo se utilizará cada evidencia y qué no se deducirá de ella. Conservar esta relación ofrece un uso más preciso que reemplazar la enseñanza por una serie de pruebas.

El valor de ALPHA reside en responder preguntas delimitadas mediante un conjunto organizado. Su presencia en una clase no es un sello automático de rigor. El rigor aparece al respetar finalidad, procedimiento, condiciones de participación y límites de la lectura, y al convertir la información pertinente en decisiones que el docente pueda explicar.

Preguntas frecuentes

¿ALPHA-Fitness evalúa toda la competencia motriz?

Evalúa componentes de condición física relacionada con salud. La ejecución de habilidades, las decisiones y la participación requieren evidencias correspondientes.

¿La versión ampliada es un nivel avanzado para alumnos?

Es una selección ampliada de medidas, no una categoría escolar de dificultad ni una clasificación de alumnos.

¿Puede utilizarse una marca ALPHA como nota directa?

Una marca describe el resultado de una prueba. La calificación curricular necesita criterios relacionados con lo enseñado y no se obtiene automáticamente de ese dato.

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Referencias

  1. Council of Europe, Committee of Experts on Sports Research. (1987). EUROFIT: Handbook for the EUROFIT tests of physical fitness (DS-SR [86] 9 revised). Council of Europe. Consultar la fuente

  2. Eddy, L. H., Bingham, D. D., Crossley, K. L., Shahid, N. F., Ellingham-Khan, M., Otteslev, A., Figueredo, N. S., Mon-Williams, M., & Hill, L. J. B. (2020). The validity and reliability of observational assessment tools available to measure fundamental movement skills in school-age children: A systematic review. PLOS ONE, 15(8), Article e0237919. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0237919 Consultar la fuente

  3. Kozieł, S. M., & Malina, R. M. (2018). Modified maturity offset prediction equations: Validation in independent longitudinal samples of boys and girls. Sports Medicine, 48(1), 221–236. https://doi.org/10.1007/s40279-017-0750-y Consultar la fuente

  4. Lloyd, R. S., & Oliver, J. L. (Eds.). (2020). Strength and conditioning for young athletes: Science and application (2nd ed.). Routledge. https://doi.org/10.4324/9781351115346 Consultar la fuente

  5. Ruiz, J. R., Castro-Piñero, J., España-Romero, V., Artero, E. G., Ortega, F. B., Cuenca, M. M., Jimenez-Pavón, D., Chillón, P., Girela-Rejón, M. J., Mora, J., Gutiérrez, Á., Suni, J., Sjöström, M., & Castillo, M. J. (2011). Field-based fitness assessment in young people: The ALPHA health-related fitness test battery for children and adolescents. British Journal of Sports Medicine, 45(6), 518–524. https://doi.org/10.1136/bjsm.2010.075341 Consultar la fuente

  6. The Cooper Institute. (2017). FitnessGram administration manual: The journey to MyHealthyZone (5th ed.). Human Kinetics. Consultar la fuente