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Fisiología del ejercicio · Cuerpo, movimiento y adaptación

Economía del esfuerzo: el coste de moverse y su relación con el rendimiento

EDUFISICA · 8 min de lectura · Actualizado el 9 de octubre de 2026

Dos corredores pueden tener una capacidad aeróbica máxima semejante y, aun así, emplear cantidades diferentes de energía para sostener el mismo ritmo. Esa diferencia dirige la atención hacia la economía del esfuerzo: el coste fisiológico de una tarea concreta, realizada en condiciones que permitan compararla.

El concepto resulta útil porque desplaza la mirada desde cuánto puede producir el organismo hasta cuánto necesita gastar para conseguir un resultado. Sin embargo, un movimiento aparentemente sencillo no es necesariamente más económico, y una técnica que funciona para una persona no se convierte por ello en el modelo ideal para todas.

Martin Lel bebe durante el Maratón de Londres de 2005, seguido por Evans Rutto y Jaouad Gharib.
Martin Lel bebe durante el Maratón de Londres de 2005, seguido por Evans Rutto y Jaouad Gharib. Fotografía de Nickt. La imagen contextualiza la hidratación; no permite estimar necesidades individuales. Se redujo el tamaño y se convirtió a WebP. Ver ficha del archivo · Uso de la imagen

Economía: una relación entre la tarea y su coste

La economía expresa el coste metabólico de realizar una actividad a una velocidad o potencia determinada. En carrera suele estudiarse durante esfuerzos submáximos, mediante el consumo de oxígeno o mediante una estimación del gasto energético derivada del intercambio de gases. Un coste menor, bajo condiciones comparables, indica mejor economía en esa tarea. Por eso, el concepto necesita dos datos unidos: qué trabajo se está realizando y qué demanda fisiológica produce. [1, pp. 505–507; 2, pp. 206–214; 3]

Ese requisito parece sencillo, pero cambia la lectura de los resultados. Comparar a alguien que corre despacio con otra persona que corre mucho más rápido no permite atribuir la diferencia de consumo únicamente a su economía. Tampoco basta observar que un corredor respira menos de manera visible: el intercambio de gases requiere medición, y la frecuencia respiratoria aislada no expresa todo el gasto. La economía pertenece a la relación entre organismo, acción y condiciones, no a una cualidad personal que pueda juzgarse a simple vista.

Economía y eficiencia no significan exactamente lo mismo

La eficiencia mecánica relaciona el trabajo mecánico producido con la energía metabólica utilizada para producirlo. La economía describe cuánto cuesta una tarea determinada, incluso cuando resulta difícil cuantificar todo su trabajo mecánico. Esta diferencia importa en carrera, donde los segmentos se aceleran, el cuerpo se desplaza y parte de la energía se intercambia con estructuras elásticas. En ciclismo, un ergómetro permite definir la potencia externa con mayor facilidad, pero tampoco describe por sí solo cada proceso que ocurre en el organismo. [2, pp. 206–214]

Además, hay distintas formas de expresar el gasto: el coste total incluye la actividad metabólica que seguiría existiendo en reposo; un cálculo neto descuenta un valor de referencia. La comparación exige saber qué definición se utilizó. Si dos informes restan componentes diferentes, una cifra menor puede reflejar el método antes que una adaptación real. La tabla organiza estas distinciones para leer un resultado sin tratar todas las medidas como sinónimos.

MedidaQué relacionaQué debe conservarse para comparar
Economía de carreraCoste metabólico a una velocidad definidaVelocidad, pendiente, condiciones y método de cálculo
Eficiencia mecánicaTrabajo mecánico respecto a energía utilizadaDefinición de trabajo y gasto bruto o neto
VO₂máxMayor tasa de utilización de oxígeno alcanzableModalidad, protocolo y criterio de evaluación
RendimientoResultado de una tarea o competiciónDistancia, reglas, entorno y estado del participante

Qué necesita una medición interpretable

El consumo de oxígeno se registra durante una tarea mantenida, buscando un periodo apropiado para representar su demanda. Si la intensidad o el tiempo elegido no permiten estabilizar suficientemente la respuesta, el valor puede mezclar el coste de la tarea con la transición desde una carga anterior. Las mediciones de economía deben describir velocidades, duración de los escalones, pendiente y procedimiento de análisis. La revisión de Llanos-Lagos y colaboradores muestra que esas decisiones varían entre investigaciones y afectan la comparación. [3]

Cuando se estima energía a partir de gases, también importa el sustrato utilizado: el equivalente energético por litro de oxígeno cambia según la mezcla metabólica. Esto explica por qué coste de oxígeno y coste energético pueden ofrecer lecturas relacionadas, pero no idénticas. A ello se añade el procesamiento de los datos: filtros y ventanas de promedio influyen en los valores que terminan en el informe. Los problemas de registro y análisis examinados por Nolte y colaboradores para las pruebas de consumo máximo ayudan a comprender la necesidad de declarar el método, aunque su revisión no sea una validación específica de cada protocolo de economía. [2, pp. 206–214; 4]

La velocidad define la pregunta que se está contestando

La economía no tiene por qué permanecer igual a todas las velocidades. El patrón de activación, los tiempos de apoyo y la contribución del complejo músculo-tendón cambian con las exigencias de carrera. Evaluar una adaptación a un único ritmo responde una pregunta limitada: qué ocurrió en ese ritmo. Para conocer su relación con una prueba deportiva hace falta justificar por qué la velocidad seleccionada representa una demanda pertinente. [1, pp. 505–507; 3]

Una velocidad absoluta, igual para todos, puede representar intensidades relativas distintas. Por el contrario, evaluar a cada participante a una fracción de su capacidad conserva una referencia fisiológica, pero deja de comparar exactamente el mismo ritmo externo. Ninguna opción responde todas las preguntas. La investigación debe elegir según su propósito y describir esa elección. En la práctica, esto evita concluir que una persona es globalmente más económica a partir de una comparación que solo se hizo en una condición. El análisis se relaciona así con los umbrales del ejercicio, sin convertirlos en sustitutos de la medición del coste.

El coste emerge de músculos, tendones y coordinación

Durante el movimiento, la producción de fuerza depende de activación neural, propiedades musculares y comportamiento de las estructuras conectivas. Los tendones pueden almacenar y devolver energía elástica, mientras los músculos regulan fuerzas, absorben energía o contribuyen al desplazamiento. La demanda metabólica se relaciona con la organización de ese conjunto, no únicamente con la cantidad de tejido muscular. Por ello, tener más fuerza máxima y moverse con menor coste son resultados distintos, aunque en ciertas condiciones se relacionen. [1, pp. 403–411, 505–507; 2, pp. 206–214; 3]

La coordinación entre músculos también importa. Una activación simultánea de músculos con acciones opuestas puede elevar la demanda, pero cumple funciones de estabilidad y control. Suprimir toda coactivación no sería una finalidad válida: la tarea requiere un equilibrio entre producir la acción y mantener condiciones para ejecutarla. El control motor permite comprender esta relación. Un ajuste que reduzca un gasto innecesario puede ser útil; otro que disminuya la estabilidad para reducir consumo puede comprometer el resultado que se pretendía alcanzar.

Una técnica no puede evaluarse por su apariencia

La longitud y frecuencia de zancada, el movimiento de brazos, los apoyos y las oscilaciones corporales forman parte de una solución coordinada. Cambiar uno de esos elementos puede modificar los demás. Por eso, identificar una diferencia visual entre dos corredores no demuestra que esa diferencia sea la causa de su economía. El análisis requiere considerar velocidad, experiencia y respuesta de la persona a la modificación, en vez de convertir una característica aislada en regla universal. [1, pp. 505–507; 2, pp. 206–214; 3]

Aquí el aprendizaje ofrece una perspectiva complementaria. Una técnica recién introducida puede demandar atención y presentar una ejecución inestable; su coste inicial no describe necesariamente lo que ocurrirá después de familiarizarse con ella. Pero esa posibilidad tampoco demuestra que el cambio terminará siendo beneficioso. La observación debe incluir rendimiento, comodidad y adaptación a las condiciones reales de la tarea. En educación física, conviene explicar la finalidad de un ajuste y valorar cómo ayuda al estudiante, evitando imponer una estética deportiva como si fuera una medida fisiológica.

Qué aporta la investigación sobre fuerza en corredores

Llanos-Lagos y colaboradores reunieron 31 estudios con 652 corredores de media y larga distancia. Su revisión encontró que algunos programas con cargas altas, entrenamiento pliométrico o combinaciones de métodos podían mejorar la economía frente a las condiciones de comparación. Los resultados dependían del método y de la velocidad evaluada; la certeza de la evidencia fue moderada o baja según el análisis. Esto aporta una base para estudiar la fuerza dentro de la preparación de resistencia, sin atribuir un efecto idéntico a cualquier programa. [3]

Los mecanismos propuestos incluyen cambios neuromusculares y en el comportamiento músculo-tendón, pero el resultado de un metaanálisis no identifica por sí solo cuál produjo la mejora de cada participante. Tampoco demuestra que un método sin beneficio claro en esos estudios sea inútil para todas las finalidades. La hipertrofia y las adaptaciones musculares, la fuerza y la economía deben evaluarse como resultados relacionados con objetivos concretos. Además, los hallazgos en corredores entrenados no constituyen una prescripción directa para escolares, personas que empiezan a ejercitarse o deportistas de modalidades diferentes.

Un ejemplo hipotético para leer el coste sin perder el contexto

Imaginemos dos corredores con un VO₂máx semejante que realizan una evaluación a la misma velocidad. Uno presenta un consumo de oxígeno menor durante el periodo elegido para el análisis. Si las condiciones, la estabilidad de la respuesta y el procedimiento son comparables, el resultado sugiere mejor economía de oxígeno a esa velocidad. No demuestra automáticamente que ganará una carrera: también intervienen la intensidad que puede sostener, la duración del esfuerzo, la estrategia y las condiciones de competición. Este ejemplo es hipotético y no representa datos de una investigación. [2, pp. 236–246; 3]

Supongamos ahora que, tras un entrenamiento, ambos corren más rápido en una prueba. Si la evaluación posterior de economía también se realiza a una velocidad distinta, el cambio de consumo no puede interpretarse como si la tarea se hubiera mantenido constante. Una comparación cuidadosa puede repetir el ritmo anterior y añadir una velocidad relevante para la nueva capacidad. Así se distinguen dos preguntas: cuánto cuesta realizar lo mismo y qué ocurre cuando cambia la exigencia. La distinción también ayuda a relacionar economía con VO₂máx y resistencia.

El entorno y la finalidad educativa completan la interpretación

Pendiente, superficie, resistencia del aire, temperatura y equipamiento pueden modificar la demanda de una actividad. Un resultado obtenido en una cinta de laboratorio no equivale sin más a todas las condiciones de carrera al aire libre. Estas diferencias no invalidan la medición: delimitan su significado. Para seguir un cambio individual, conviene registrar las condiciones y mantener una comparación suficientemente consistente. Si la pregunta es cómo funciona una persona en un entorno variable, la evaluación necesita incorporar precisamente esa variabilidad. [1, pp. 505–507; 2, pp. 206–214]

En una clase, la economía puede abordarse como comprensión del movimiento, más que como competición por consumir menos. Un estudiante puede explicar qué cambió al transportar un objeto de otra forma o al organizar mejor una secuencia, sin afirmar que midió un ahorro energético si no dispone de instrumentos. Se trata de observar relaciones y formular hipótesis, no de inventar cifras a partir de sensaciones. La enseñanza gana precisión cuando separa experiencia, explicación y medición: la persona comprende para qué realiza la tarea, reconoce qué puede comparar y evita reducir el valor de su participación a un dato fisiológico.

Bibliografía

  1. León Ariza, H. H. (2026). Fisiología del ejercicio: bases para la comprensión del rendimiento y el ejercicio físico para la salud. Universidad de La Sabana. Consultar fuente
  2. McArdle, W. D., Katch, F. I., y Katch, V. L. (2015). Fisiología del ejercicio: nutrición, rendimiento y salud (8.ª ed.). Wolters Kluwer Health España. ISBN 978-84-16004-70-6.
  3. Cristian Llanos-Lagos; Rodrigo Ramirez-Campillo; Jason Moran; Eduardo Sáez de Villarreal (2024). Effect of Strength Training Programs in Middle- and Long-Distance Runners’ Economy at Different Running Speeds: A Systematic Review with Meta-analysis. Sports Medicine, 54(4), 895-932. https://doi.org/10.1007/s40279-023-01978-y Consultar fuente
  4. Simon Nolte; Robert Rein; Oliver Jan Quittmann (2023). Data Processing Strategies to Determine Maximum Oxygen Uptake: A Systematic Scoping Review and Experimental Comparison with Guidelines for Reporting. Sports Medicine, 53(12), 2463-2475. https://doi.org/10.1007/s40279-023-01903-3 Consultar fuente