Qué se mide cuando se pregunta por el esfuerzo
La percepción del esfuerzo es la experiencia consciente de lo exigente que resulta una tarea física. Su valoración, conocida como RPE, convierte esa experiencia en una respuesta comunicable mediante un instrumento definido. No mide directamente la masa levantada ni la distancia recorrida: informa de cómo la persona experimenta el ejercicio en un momento o periodo determinados.
Las siglas proceden de rating of perceived exertion. En español se habla de valoración o puntuación del esfuerzo percibido. La distinción entre experiencia y puntuación es esencial: sentir un esfuerzo y elegir un número son procesos relacionados, pero no idénticos. Una instrucción confusa, una escala que se ha modificado o una respuesta influida por el grupo pueden alterar la comunicación de la experiencia. McLaren, Coutts e Impellizzeri sitúan la definición y la administración del instrumento en el centro del seguimiento subjetivo. McLaren et al. (2022, pp. 233–236).
En una sesión de carrera puede preguntarse por el esfuerzo en un intervalo concreto. En otro momento se puede solicitar una apreciación global de la sesión terminada. Ambas respuestas pertenecen al ámbito perceptivo, pero se refieren a objetos temporales diferentes. La primera describe una parte identificada de la actividad; la segunda requiere integrar lo vivido durante un periodo más amplio. Anotarlas bajo el mismo nombre sin explicar esa diferencia dificulta su interpretación.
El valor del seguimiento no está en demostrar que una persona se esforzó «lo suficiente» para merecer aprobación. Está en comprender cómo respondió al entrenamiento y relacionar esa información con la tarea realizada. Esta perspectiva permite conversar sobre el programa sin reducir la experiencia a una etiqueta moral. Una puntuación debe ayudar a interpretar el proceso, no sustituir la observación técnica ni convertirse en una prueba de voluntad.
De Borg a Foster: escalas y aplicaciones diferentes
Borg desarrolló instrumentos para comunicar la intensidad de una experiencia perceptiva; Foster y sus colaboradores extendieron el uso de la valoración del esfuerzo al conjunto de una sesión. Las dos aportaciones están relacionadas, pero cumplen funciones distintas. La escala organiza la respuesta; la aplicación de sesión establece qué periodo se valora y cómo se utiliza después.
La conocida escala de Borg de 6 a 20 se construyó como una escala de categorías apoyada en expresiones verbales. Las escalas de categoría-razón, como CR10 y CR100, presentan otras características psicométricas. El capítulo de NSCA describe cómo la organización de los anclajes, sus posiciones y la posibilidad de expresar valores intermedios forman parte del instrumento. Por ello, una línea numerada diseñada por intuición no adquiere automáticamente las propiedades de estas escalas. McLaren et al. (2022, pp. 235–236).
La revisión de Foster y colaboradores de 2021 presenta la sesión RPE como una modificación de la aplicación tradicional: se busca estimar la intensidad experimentada a lo largo de la sesión completa. Su interés práctico reside en la sencillez y en su uso en modalidades diferentes. Los autores distinguen esa utilidad del detalle de la carga externa, que necesita otros registros. No se deduce de su facilidad que cualquier pregunta numérica sea equivalente al método. Foster et al. (2021).
La evolución histórica ayuda a evitar dos confusiones frecuentes. RPE no es sinónimo de una escala específica, porque existen distintos instrumentos de valoración. Y sesión RPE no es el nombre de una escala nueva: es una aplicación retrospectiva referida a un periodo de actividad. Al diseñar un registro se deben identificar por separado el instrumento empleado, el momento de recogida y el objeto que el deportista debe valorar.
Esfuerzo, dolor, fatiga y disfrute no son la misma pregunta
Las sensaciones que acompañan al ejercicio pueden relacionarse, pero no representan una única experiencia. El esfuerzo informa de la exigencia percibida al realizar una tarea; el dolor, la fatiga y el disfrute responden a preguntas diferentes. Separar estos conceptos mejora la conversación y evita que una respuesta termine interpretándose como algo que nunca se preguntó.
Ejemplo hipotético. Una persona participa en un juego que disfruta y, al mismo tiempo, percibe un esfuerzo elevado. Otra actividad puede resultar aburrida sin ser especialmente exigente. Si la escala utiliza caras felices para «suave» y caras tristes para «duro», podría mezclar placer con esfuerzo. El problema no reside en hacer una herramienta visual, sino en que los elementos visuales modifiquen el significado de lo que se pretende medir.
| Experiencia | Objeto de la pregunta | Confusión que conviene evitar |
|---|---|---|
| Esfuerzo percibido | Exigencia experimentada al realizar la actividad | Interpretarlo como masa externa o calidad técnica |
| Dolor | Una experiencia dolorosa | Usarlo como demostración de buen entrenamiento |
| Fatiga | Cansancio o limitación según una definición acordada | Equiparar cansancio actual con esfuerzo de una sesión pasada |
| Disfrute | Experiencia agradable o satisfactoria | Suponer que disfrutar significa esforzarse poco |
Una pregunta general como «¿cómo estuvo?» puede recibir respuestas sobre cualquiera de estas experiencias. La conversación cotidiana puede ser abierta; el registro cuantitativo necesita mayor precisión. Si se desea recoger esfuerzo y dolor, deben utilizarse preguntas e instrumentos diferenciados. Un número no explica por sí mismo qué sensación tuvo en mente la persona al responder.
NSCA destaca que los deportistas pueden tener dificultades para separar sensaciones próximas, por lo que la educación previa forma parte del método. La explicación debe aclarar el concepto sin sugerir la puntuación deseada. No corresponde pedir que ignore un malestar relevante para «responder correctamente»: ese malestar se escucha y se registra por la vía apropiada, mientras la valoración de esfuerzo mantiene su objeto definido. McLaren et al. (2022, pp. 233–234, 252–254).
Por qué no se deben intercambiar escalas o cambiar sus anclajes
Una escala contiene algo más que un intervalo numérico. Sus instrucciones, expresiones verbales y relaciones entre posiciones forman parte del procedimiento de medición. Cambiar esos elementos puede modificar la forma de responder. Por eso, transformar una puntuación mediante una regla aritmética no demuestra que equivalga a la obtenida con otro instrumento.
Una valoración de la escala 6–20 no puede convertirse automáticamente a una escala de cero a diez restando seis y multiplicando por un factor. Esa operación cambia el rango de números, pero no reproduce la construcción psicométrica del otro instrumento. De manera semejante, sustituir expresiones verbales por sinónimos elegidos libremente puede alterar la interpretación de la intensidad. La precisión del lenguaje resulta relevante cuando se pretende comparar datos.
Las escalas CR combinan categorías verbales con una organización próxima a las propiedades de razón, aunque NSCA recuerda que no constituyen una medición de razón perfecta. Esta característica no autoriza a tratar cualquier escala ordinal como si duplicar un número implicara duplicar exactamente una sensación. Antes de realizar operaciones, debe saberse qué instrumento se utilizó y qué interpretaciones admite. McLaren et al. (2022, pp. 235–236).
También conviene respetar la versión y las condiciones de uso del instrumento original. El manual de NSCA señala que las escalas CR de Borg están protegidas y remite a su administración formal. Aquí se explica el método sin reproducir la escala ni crear una copia con colores nuevos. Una ficha propia puede ofrecer espacio para anotar instrumento, fecha y respuesta, pero no debe presentarse como una escala validada de Borg si sus anclajes fueron rediseñados. McLaren et al. (2022, p. 253).
RPE durante la tarea y sesión RPE al terminar
La valoración durante una tarea y la apreciación de una sesión completa responden a preguntas temporales distintas. La primera se refiere a un momento identificable; la segunda reconstruye una experiencia global. Ambas pueden ser útiles, pero deben registrarse con nombres diferentes para que un valor de un intervalo no se confunda con el de toda la sesión.
Ejemplo hipotético. Un entrenamiento contiene calentamiento, cuatro intervalos y vuelta a la calma. Las valoraciones recogidas al final de los intervalos describen esas partes. La valoración global posterior incluye la experiencia del conjunto según las instrucciones utilizadas. No es correcto sustituirla de forma automática por el valor del último intervalo, porque este puede representar la parte más exigente o, en otras sesiones, una parte especialmente suave.
La media aritmética de las valoraciones parciales tampoco equivale necesariamente a la sesión RPE. Si las partes tienen duraciones diferentes, una media simple las pondera por igual. Además, la apreciación global es una evaluación retrospectiva, no solamente un promedio calculado por el entrenador. Las valoraciones parciales pueden ayudar a comprender la estructura, mientras la global conserva su finalidad de seguimiento de la sesión. McLaren et al. (2022, pp. 233–234).
En situaciones prácticas debe evitarse multiplicar preguntas que interrumpan innecesariamente el entrenamiento. Si interesa estudiar intervalos, la recogida se planifica en momentos compatibles con la tarea. Si interesa seguimiento habitual de carga, puede utilizarse una apreciación global bajo un procedimiento estable. La elección debería responder a la información que se necesita, en vez de asumir que preguntar más veces mejora siempre la calidad de los datos.
Cuándo recoger la respuesta: consistencia y posibilidades reales
El momento de respuesta influye en cómo se organiza la recogida y en el periodo que la persona recuerda. La propuesta histórica de esperar unos treinta minutos buscaba reducir el predominio de la parte final de la sesión. La evidencia posterior admite mayor flexibilidad, pero esa flexibilidad no significa que el momento deba quedar sin registrar.
La revisión de Foster de 2021 describe estudios sobre la robustez temporal de sesión RPE, y el manual de NSCA explica que la espera original puede resultar poco práctica en determinados grupos. Los contextos estudiados no convierten cualquier demora en una garantía de recuerdo idéntico para cualquier persona. El criterio aplicado debe conservar una pregunta clara, considerar las condiciones reales y documentar cuándo se obtuvo la respuesta. Foster et al. (2021); McLaren et al. (2022, p. 250).
Ejemplo didáctico. Un equipo suele responder de forma individual veinte minutos después de entrenar. Una jornada de viaje obliga a recoger la valoración por la tarde. El registro puede marcar esa demora y mantener la referencia explícita a la sesión concreta. No es razonable sustituir la respuesta ausente por la del entrenador ni copiar la valoración de una sesión anterior. La información disponible y la que falta deben seguir distinguiéndose.
Para comparar una serie temporal conviene conservar un procedimiento predominante y señalar las excepciones. Si una semana se pregunta inmediatamente y la siguiente al día posterior, el cambio del procedimiento necesita revisión. La decisión práctica no depende de cumplir un minuto exacto con apariencia de rigor, sino de obtener una respuesta comprensible, privada y vinculada al entrenamiento que se quiere estudiar.
Cómo formular la pregunta sin dirigir la respuesta
La forma de preguntar puede modificar lo que una persona comunica. Una recogida de esfuerzo necesita instrucciones claras y una interacción que no sugiera el resultado deseado. También debe reducir la influencia de las respuestas de otros participantes. Estos aspectos pertenecen a la calidad del dato, tanto como el cálculo que se realiza después.
Preguntar «¿fue demasiado duro?» introduce una valoración antes de escuchar la respuesta. Mostrar sorpresa ante un número bajo o felicitar sistemáticamente los valores altos puede enseñar al deportista qué respuesta parece aceptable. Una formulación más precisa identifica la sesión y solicita su valoración de acuerdo con la escala empleada, sin anunciar la puntuación que el entrenador esperaba obtener.
La respuesta individual debería recogerse antes de compartir valoraciones en grupo. Si el primer deportista dice un número en voz alta, los demás pueden utilizarlo como referencia aunque su experiencia haya sido diferente. La conversación posterior sobre el entrenamiento puede ser colectiva; el dato perceptivo de cada persona conserva más independencia cuando se comunica sin esa comparación previa. NSCA incluye la contaminación verbal y el contexto interpersonal entre los factores que afectan a la recogida. McLaren et al. (2022, pp. 250–254).
Un formulario sencillo necesita identificar la sesión, mostrar el instrumento utilizado y permitir una anotación de contexto cuando sea necesaria. No debe obligar a elegir una respuesta ficticia para completar todos los campos. El registro puede diferenciar «no responde», «no recuerda» y «sesión no realizada». Después, la revisión del entrenador comprueba la coherencia del proceso sin convertir la ausencia de información en un cero de esfuerzo.
Familiarización: comprender la escala antes de usar sus números
La familiarización permite que el deportista comprenda qué experiencia debe valorar y cómo comunicarla mediante el instrumento. No consiste en memorizar respuestas correctas para cada ejercicio. Su finalidad es que las instrucciones y los anclajes tengan un significado reconocible, de modo que las diferencias entre registros no provengan simplemente de interpretaciones cambiantes de la pregunta.
Una explicación inicial puede distinguir esfuerzo de otras sensaciones y presentar ejemplos de situaciones que la persona reconoce. La memoria de sesiones conocidas puede ayudar a comprender los extremos y las posiciones intermedias del instrumento, respetando sus instrucciones. No es necesario provocar un esfuerzo máximo de forma improvisada para que alguien tenga permiso de utilizar una escala. La familiarización debe ser apropiada para la población y el entorno de entrenamiento.
Después se puede comprobar la comprensión mediante preguntas abiertas: qué tuvo en cuenta al responder, a qué parte de la sesión se refirió y si estaba valorando esfuerzo, dolor o cansancio actual. Estas preguntas no buscan corregir su número hacia el del entrenador. Buscan detectar una discrepancia en el objeto de valoración. Si aparece, se aclara la instrucción y se documenta la limitación del registro previo.
El manual de NSCA propone educación e instrucciones concisas, seguidas de recordatorios cuando hacen falta. Esa orientación distingue la formación inicial de la recogida habitual. La repetición innecesaria de explicaciones extensas antes de cada respuesta también puede dirigirla o convertir el seguimiento en una rutina difícil de sostener. La calidad depende de una comprensión mantenida, no de un ritual complicado. McLaren et al. (2022, pp. 252–254).
Cómo calcular la carga de sesión RPE
La carga derivada de sesión RPE combina la valoración global con la duración registrada. El producto ofrece un resumen práctico de exposición perceptiva, siempre que ambos componentes estén definidos. La cifra resultante se expresa habitualmente en unidades arbitrarias y no equivale a kilocalorías, trabajo mecánico ni una cantidad medida de daño muscular.
En esta expresión, t representa minutos de sesión según el criterio acordado y sRPE la valoración obtenida con el instrumento identificado. Conviene guardar ambos campos además del producto. Así puede examinarse si un aumento procede de más duración, de mayor valoración o de una combinación. El cálculo no debería ocultar la información que permite entenderlo.
Ejemplo hipotético. Una sesión de cincuenta minutos valorada con cuatro produce 200 unidades arbitrarias. Si la duración aumenta a sesenta y la valoración permanece en cuatro, el producto es 240. Si una sesión de cincuenta minutos recibe una valoración de seis, el producto es 300. Estas operaciones describen tres registros hipotéticos; no permiten asegurar que una tarea produzca un coste fisiológico o una adaptación proporcional al producto.
El método se emplea como un indicador de la carga interna, mientras el detalle de ejercicios, series, velocidades o contactos permanece en el registro externo. NSCA plantea precisamente que el resumen global facilita reunir diferentes modalidades, pero pierde su estructura específica. Ambas perspectivas pueden leerse juntas sin pretender que una sustituya a la otra. McLaren et al. (2022, p. 234).
Qué duración multiplicar y cómo tratar sesiones dobles
La duración utilizada en el producto determina qué exposición se está resumiendo. Puede referirse a la sesión completa bajo un criterio acordado o a un periodo específico claramente identificado. Mezclar criterios crea diferencias artificiales. Antes de comparar valores es necesario saber qué tiempos se incluyeron y cómo se registraron las interrupciones.
En una sesión con explicaciones, descansos y bloques activos, registrar el tiempo total o solo el activo produce dos medidas diferentes. La elección debe ser coherente con el procedimiento del sistema y con la interpretación prevista. No corresponde aumentar o reducir el tiempo a posteriori para que el índice coincida con la expectativa del entrenador. Si el criterio necesita cambiar, la serie temporal debe conservar esa información.
Ejemplo hipotético. Una sesión matinal dura cuarenta minutos y recibe una valoración de tres; una sesión vespertina dura treinta y recibe seis. Los productos son 120 y 180 unidades, con un total diario de 300. Se conserva cada exposición y luego se suma. Usar la media simple de ambas valoraciones, 4,5, multiplicada por setenta minutos produciría 315, porque asigna igual peso a valoraciones de sesiones con duraciones distintas.
Ese ejemplo no establece que una media ponderada reconstruya de manera perfecta una valoración global del día. Solo muestra por qué las operaciones necesitan una definición. Para el seguimiento cotidiano, registrar cada sesión evita que la suma esconda horarios, modalidades o interrupciones. Si se solicita también una percepción global diaria, se identifica como otra respuesta, con una pregunta propia y sin reemplazar los registros de las exposiciones.
Monotonía y strain: qué describen esos índices
La monotonía y el strain son resúmenes derivados de la distribución de cargas diarias. Su cálculo puede describir cuánto varían los valores dentro de un periodo, pero no conserva el contenido de las tareas ni establece un diagnóstico. Para interpretarlos hay que conocer los días incluidos, la definición de carga y la convención estadística aplicada.
M representa monotonía, Cd la carga diaria y Csem la suma semanal. S es strain, traducido a veces como tensión o carga de tensión. La desviación estándar expresa dispersión: si las cargas diarias son iguales, el denominador es cero y el cociente no puede calcularse normalmente. Un programa no debería reemplazar esa división por un número arbitrario sin advertir el problema.
El criterio de días importa. Incluir los siete días, con ceros para descansos realmente confirmados, no produce necesariamente el mismo resultado que utilizar únicamente los días con entrenamiento. También puede cambiar el valor según se emplee desviación estándar poblacional o muestral. La hoja de cálculo debe documentar la convención para que una variación del índice no sea solo una variación de la fórmula.
Zatsiorsky y colaboradores discuten la necesidad de interpretar la variación del entrenamiento junto a su contenido, y NSCA presenta los índices perceptivos como parte de un sistema más amplio. Una semana uniforme en sesión RPE puede alternar tareas distintas; una semana variable puede repetir el mismo contenido con duraciones diferentes. Por ello, la monotonía numérica no es un sinónimo completo de monotonía pedagógica o de variedad de estímulos. Zatsiorsky et al. (2021, pp. 181–182); McLaren et al. (2022, pp. 240–241).
Ejemplo numérico: la importancia de incluir el descanso
Un ejemplo pequeño permite comprender cómo las decisiones de cálculo modifican el índice sin que cambie el entrenamiento registrado. La operación matemática puede ser correcta y, aun así, responder a una pregunta distinta según los días incluidos. Por eso, las fórmulas deben acompañarse de una definición legible de su periodo y de sus datos.
Ejemplo didáctico. Una semana hipotética registra 100 unidades diarias de lunes a viernes y descanso confirmado el sábado y el domingo. La carga semanal es 500. Al considerar los siete días, la media es aproximadamente 71,43 y la desviación estándar poblacional aproximadamente 45,18. La monotonía es aproximadamente 1,58 y el strain aproximadamente 791. Son resultados de estos datos inventados para explicar la operación, no valores recomendados.
Si se excluyen los dos descansos y se calculan solo los cinco días de entrenamiento, todas las cargas son 100 y la desviación estándar es cero. No se obtiene el mismo resumen. La diferencia aparece por la definición del periodo, no por un cambio del deportista. Si una plataforma evita la división por cero añadiendo una constante, esa modificación también debe describirse porque altera la interpretación.
La conclusión aplicable del ejemplo es conservar las cargas diarias y el criterio del cálculo. Un índice aislado no permite reconstruirlos. Tampoco conviene presentar el strain como una unidad fisiológica precisa: combina un resumen de carga con una relación de dispersión. Puede utilizarse para revisar patrones internos del mismo sistema, pero no necesita convertirse en un semáforo automático de lesión, salud o idoneidad del programa.
Una medida subjetiva puede ser útil sin convertirse en un sensor universal
Subjetivo no significa carente de método. La percepción es justamente el objeto que se quiere conocer, por lo que la respuesta de la persona resulta necesaria. La utilidad depende de la definición, el instrumento y el procedimiento. Al mismo tiempo, una asociación con otras medidas no convierte la valoración en una lectura exacta de todos los procesos fisiológicos.
El manual de NSCA distingue la validez del instrumento de la posibilidad de obtener respuestas sesgadas. La existencia de sesgos no elimina la utilidad de la percepción, pero exige atender a las instrucciones, la privacidad y el contexto. También separa validez de fiabilidad: una medida debe representar lo que se pretende conocer y comportarse de forma interpretable cuando las condiciones se repiten. McLaren et al. (2022, pp. 236–239, 250–252).
Las relaciones entre indicadores internos y externos dependen de las medidas y de la modalidad. El metaanálisis de McLaren y colaboradores sobre deportes colectivos encontró esa dependencia al examinar diferentes relaciones entre esfuerzo, indicadores cardiacos y registros de movimiento. Aquí interesa su resultado conceptual: no existe una única correlación que pueda aplicarse a todas las sesiones y a todos los deportes. McLaren et al. (2018).
De manera semejante, que esfuerzo y frecuencia cardiaca aumenten juntos en una tarea no demuestra que una variable produzca la otra ni permite convertir cada puntuación en un número fijo de pulsaciones. El seguimiento busca información complementaria. Una discrepancia puede abrir una pregunta sobre la tarea, el procedimiento o el estado del deportista, sin obligar a descartar una medida porque no coincidió con la expectativa.
En fuerza: masa, esfuerzo de la serie y repeticiones en reserva
En entrenamiento de fuerza hay que distinguir la masa utilizada, el esfuerzo experimentado en una serie y la valoración global de la sesión. Las repeticiones en reserva añaden otra pregunta: cuántas ejecuciones se estima que podrían haberse realizado antes de un límite definido. Estas perspectivas están relacionadas, pero no representan el mismo dato ni se sustituyen automáticamente.
Un porcentaje de una repetición máxima describe intensidad externa relativa. La RPE de una serie describe la percepción de esa serie. La sesión RPE integra el entrenamiento completo, con su organización y duración. Si el registro dice solamente «RPE 8», falta saber a cuál de estas valoraciones se refiere y qué instrumento se utilizó. Esa ambigüedad puede generar cambios de programación basados en respuestas distintas de las esperadas.
Las estimaciones de repeticiones en reserva necesitan definir qué se considera una repetición posible y qué límite se utiliza. No deben traducirse a una RPE global de sesión mediante una tabla automática. Una sesión puede incluir varias series con esfuerzo alto y, al mismo tiempo, largos descansos; la apreciación del conjunto no tiene por qué coincidir con la de la serie más exigente.
Schoenfeld distingue intensidad de carga e intensidad de esfuerzo al analizar las variables del entrenamiento de fuerza. Zatsiorsky y colaboradores advierten que la relación entre porcentaje de referencia y repeticiones posibles varía según persona y ejercicio. Estas dos observaciones explican por qué registrar kilogramos y percepción aporta más contexto que utilizar solo uno de los campos. Schoenfeld (2021, pp. 93–94); Zatsiorsky et al. (2021, pp. 61–62).
Cómo interpretar un cambio sin convertirlo en una alarma automática
Un cambio en la valoración puede indicar una experiencia distinta, un contexto distinto o una modificación del procedimiento. La primera lectura consiste en comprobar qué se comparó. Después se relaciona la respuesta con la tarea y con otros registros pertinentes. Una puntuación aislada no contiene suficiente información para identificar una causa o establecer un diagnóstico.
Ejemplo hipotético. Una corredora valora con mayor esfuerzo una tarea parecida a la de la semana anterior. Antes de atribuirlo a fatiga acumulada, se revisan recorrido, ritmo, duración, ambiente e instrucciones. Si la sesión fue más rápida, el aumento puede ser coherente con una diferencia externa. Si cambió la escala, la comparación pierde claridad. Si las condiciones se mantuvieron, la variación puede merecer una conversación y seguimiento adicional.
No se trata de neutralizar cualquier señal con una lista interminable de explicaciones. Se trata de interpretar el dato con preguntas que pueden responderse. Un registro repetido bajo condiciones comparables aporta más información que una cifra sin contexto. La revisión puede examinar si el cambio se mantiene, si coincide con otra respuesta y si afecta al propósito o a la ejecución de las tareas.
La planificación utiliza volumen, intensidad y distribución dentro de las necesidades del deporte. La percepción ayuda a revisar cómo se experimenta esa planificación, sin dictar por sí misma una dosis universal. Bompa y Buzzichelli sitúan la manipulación de las variables en función del calendario y de las demandas específicas. El seguimiento perceptivo complementa esa organización, en lugar de convertir cada número elevado en una prohibición de entrenar. Bompa y Buzzichelli (2022, pp. 69–70).
French diferencia la mejora del ejercicio entrenado de su transferencia a una tarea deportiva. Aplicado al registro perceptivo, esa distinción recuerda que conocer el esfuerzo de una sesión no demuestra por sí mismo su efecto en el rendimiento buscado. French (2022), en Joyce y Lewindon.
La confianza y la devolución forman parte del registro
El deportista necesita comprender qué se hará con su respuesta. Si una valoración se utiliza para castigar, justificar exclusiones o cuestionar compromiso, puede dejar de reflejar con claridad su experiencia. Un sistema de seguimiento debe explicar su finalidad, devolver información útil y conservar una conversación en la que las diferencias personales sean atendidas.
La recogida no termina cuando se llena el formulario. El entrenador puede mostrar cómo relacionó las respuestas con las tareas, qué diferencias observó y qué preguntas siguen abiertas. Esta devolución permite comprobar si la persona se refirió realmente al periodo previsto. También ofrece una oportunidad para revisar instrucciones o incidencias sin alterar retroactivamente los números para que encajen con una narrativa.
Cuando las valoraciones de atletas y entrenador difieren, no corresponde asumir que uno posee la única respuesta correcta. El entrenador describe una expectativa sobre la tarea; el deportista comunica una experiencia propia. Las dos informaciones pueden ponerse en relación. Si una sesión prevista como ligera fue experimentada de otro modo, la discrepancia merece análisis, no una corrección obligatoria de la valoración personal.
NSCA señala la implicación de los deportistas y la comunicación comprensible como componentes de los sistemas de monitorización. Su aplicación cotidiana puede ser sencilla: una breve revisión de la semana, un criterio estable y una explicación de las decisiones. El seguimiento gana utilidad cuando permite aprender sobre el entrenamiento, y pierde significado cuando únicamente produce números que nadie vuelve a mirar. Cormack y Coutts (2022, pp. 23–24); McLaren et al. (2022, pp. 250–254).
Educación Física escolar: comprender la experiencia sin puntuar el sufrimiento
En el contexto escolar, las valoraciones deben atender a la edad, la comprensión y la finalidad educativa. Preguntar por la experiencia puede ayudar a conocer la participación y a enseñar autorregulación. Eso no convierte una escala de seguimiento deportivo en un criterio automático de calificación, ni permite deducir aprendizaje a partir del esfuerzo declarado.
Ejemplo didáctico. Después de un juego de persecución, el alumnado conversa sobre qué partes resultaron más exigentes y cómo influyeron los espacios y las pausas. El docente puede relacionar esa experiencia con las reglas de la tarea y con decisiones de participación. Si se utiliza un instrumento cuantitativo, debe ser adecuado para esa población y estar explicado; la conversación no necesita disfrazarse de una medición validada cuando no lo es.
Una valoración alta no debería representar una mejor nota. Esa práctica mezcla la experiencia individual con una recompensa y podría desplazar el propósito de aprender hacia demostrar mayor exigencia. Las evidencias pedagógicas deben corresponder al aprendizaje previsto: comprensión, cooperación, decisiones o ejecución según la tarea. El esfuerzo es una dimensión de la experiencia, no una medida completa de competencia.
El docente también necesita observar oportunidades. Si algunos estudiantes esperan mucho por el material, una experiencia de esfuerzo menor puede describir la organización de la clase. Si una adaptación facilita la participación de una persona, la comparación con otro estudiante no informa por sí misma sobre el valor educativo de esa adaptación. La escucha de respuestas debe apoyar la lectura de la situación y mantener la privacidad, sin convertirlas en una clasificación pública del grupo.
Preguntas frecuentes sobre Borg, RPE y el método de Foster
Las dudas sobre el esfuerzo suelen mezclar instrumento, momento y cálculo. Separar estas tres piezas permite utilizar las valoraciones con mayor claridad: qué escala se muestra, qué experiencia se pregunta y qué operación se realiza después. Las respuestas siguientes corresponden al seguimiento del entrenamiento y no sustituyen procedimientos de valoración clínica o pruebas específicas.
- ¿RPE y sesión RPE son lo mismo?
RPE es la valoración del esfuerzo percibido. Sesión RPE aplica esa valoración retrospectivamente al conjunto de una sesión identificada. Una respuesta recogida al terminar un intervalo describe ese intervalo, mientras una valoración global debe referirse al periodo completo. Conviene conservar esa diferencia en el nombre de cada campo del registro.
- ¿Es obligatorio esperar exactamente treinta minutos?
La espera aproximada de treinta minutos fue una propuesta inicial para reducir la influencia de la parte final. La evidencia posterior permite opciones más flexibles en los contextos estudiados. El sistema debe acordar un procedimiento comprensible, registrar las excepciones y no interpretar toda demora como una garantía de recuerdo equivalente.
- ¿Puedo convertir una escala de Borg 6–20 a otra de cero a diez?
Cambiar el rango mediante una operación no reproduce las propiedades psicométricas de otro instrumento. Sus anclajes e instrucciones forman parte de la medición. Para comparar periodos debe identificarse la escala utilizada y evitar conversiones automáticas que aparenten equivalencia sin evidencia. Una escala rediseñada tampoco debe atribuirse al instrumento original.
- ¿La sesión RPE multiplicada por minutos predice lesiones?
El producto es un indicador de carga perceptiva acumulada. No es un diagnóstico ni una predicción individual de lesión. Puede revisarse junto con las tareas y otras respuestas, pero no establece por sí mismo un rango seguro universal. La interpretación requiere información sobre la persona, la exposición y el propósito del seguimiento.
- ¿Una puntuación mayor significa que la sesión fue mejor?
No necesariamente. Describe una valoración mayor bajo el procedimiento utilizado. La calidad depende de la relación entre tarea y objetivo, ejecución y respuesta. Algunas sesiones buscan demandas reducidas o práctica técnica; otras persiguen estímulos diferentes. El seguimiento sirve para comprender esas diferencias, no para premiar siempre el número más alto.
Referencias
- French, D. N., & Torres Ronda, L. (Eds.). (2022). NSCA’s essentials of sport science. Human Kinetics. Capítulos consultados: McLaren, S. J., Coutts, A. J., & Impellizzeri, F. M., «Perception of effort and subjective monitoring», pp. 231–254; Cormack, S., & Coutts, A. J., «Training load model», pp. 13–26.
- Foster, C., Boullosa, D., McGuigan, M., Fusco, A., Cortis, C., Arney, B. E., Orton, B., Dodge, C., Jaime, S., Radtke, K., van Erp, T., de Koning, J. J., Bok, D., Rodriguez-Marroyo, J. A., & Porcari, J. P. (2021). 25 years of session rating of perceived exertion: Historical perspective and development. International Journal of Sports Physiology and Performance, 16(5), 612–621. https://doi.org/10.1123/ijspp.2020-0599.
- McLaren, S. J., Macpherson, T. W., Coutts, A. J., Hurst, C., Spears, I. R., & Weston, M. (2018). The relationships between internal and external measures of training load and intensity in team sports: A meta-analysis. Sports Medicine, 48(3), 641–658. https://doi.org/10.1007/s40279-017-0830-z.
- Zatsiorsky, V. M., Kraemer, W. J., & Fry, A. C. (2021). Science and practice of strength training (3.ª ed.). Human Kinetics. Pasajes consultados: pp. 61–62 y 181–182.
- Schoenfeld, B. J. (2021). Science and development of muscle hypertrophy (2.ª ed.). Human Kinetics. Pasajes consultados: pp. 93–94.
- Bompa, T. O., & Buzzichelli, C. A. (2022). Periodization of strength training for sports (4.ª ed.). Human Kinetics. Pasajes consultados: pp. 69–70.
- Joyce, D., & Lewindon, D. (Eds.). (2022). High-performance training for sports (2nd ed.). Human Kinetics. Consulta de extractos editoriales de los capítulos de John Kiely y Duncan N. French: Managing mental and physical stressors; How to translate athletic qualities into sport performance.