
EDUFISICAUna cancha dentro de una historia de transformaciones
La construcción de una cancha podía modificar el uso de un lugar que ya tenía historia. En Yaxnohcah, en el actual Campeche, la plataforma Helena pasó de albergar estructuras domésticas a incorporar un espacio ceremonial con cancha de pelota. El estudio de David Lentz y sus colaboradores, publicado en 2024, permite seguir esa transformación mediante pisos superpuestos, materiales y un depósito vegetal. No recupera una partida ni un sistema de enseñanza; documenta decisiones que cambiaron las condiciones materiales y simbólicas de un lugar de juego. (Lentz y colaboradores, 2024, Introducción; Materiales y métodos)
El conjunto Helena se relacionaba con otros espacios del asentamiento. Una calzada lo conectaba con el complejo ceremonial Brisa, situado a unos novecientos metros al suroeste. La plataforma, de piedra y tierra, medía aproximadamente sesenta y ocho metros de este a oeste y ciento cuarenta y siete de norte a sur. Su posición y conexión permiten estudiar la cancha dentro de una organización urbana, en vez de imaginarla como recinto separado de la comunidad. (Lentz y colaboradores, 2024, Study site)
De estructuras domésticas a un espacio de reunión
Las construcciones domésticas corresponden al Preclásico Medio, que el artículo sitúa entre 1000 y 400 antes de nuestra era. Durante el Preclásico Tardío, entre 400 antes de nuestra era y 200 de nuestra era, la plataforma fue remodelada y se añadió la cancha. Estos intervalos identifican etapas arqueológicas; no señalan un año exacto de apertura. El cambio funcional se sostiene en la secuencia constructiva y los contextos excavados, no en la atribución automática de cualquier plaza a un mismo propósito. (Lentz y colaboradores, 2024, Study site)
Las excavaciones realizadas entre 2016 y 2022 encontraron una mancha oscura rica en materia orgánica bajo el sector de extremo de la cancha. El depósito aparecía a ochenta y cuatro centímetros de la superficie, relacionado con la base del piso cuatro e introducido en el piso cinco. Este último y su relleno contenían cerámica del Preclásico Medio temprano, aproximadamente de 800 a 600 antes de nuestra era. El depósito incorporado después contenía cerámica del Preclásico Tardío, materiales líticos, entre ellos obsidiana, y un fragmento de figurilla. (Lentz y colaboradores, 2024, Study site)
Una muestra del estrato asociado produjo un intervalo calibrado entre 158 antes de nuestra era y 26 de nuestra era. Por tanto, encontrar el depósito dentro de materiales más antiguos no obliga a fecharlo en la construcción inicial. La secuencia muestra una intervención posterior: quienes transformaron la plataforma actuaron sobre un espacio existente. Los autores relacionan la ubicación de la ofrenda con la nueva función ceremonial de la cancha. (Lentz y colaboradores, 2024, Study site)
Los materiales vegetales de un depósito excepcional
El análisis de ADN ambiental identificó cuatro plantas con resolución suficiente para discutir su presencia: Ipomoea corymbosa, una enredadera conocida como xtabentun; un chile del género Capsicum; Hampea trilobata, llamado jool; y Oxandra lanceolata, conocido como chilcahuite. La asociación de sus rastros en un área reducida llevó a los investigadores a proponer un conjunto preparado, posiblemente envuelto. Ni el envoltorio ni su preparación se observaron conservados como objetos completos. (Lentz y colaboradores, 2024, Resultados; Discusión)
La hipótesis del envoltorio se apoya en el uso de corteza, hojas y fibras de jool para contener materiales, descrito en las referencias etnobotánicas que el artículo examina. Los autores consideran también otras posibilidades relacionadas con sus propiedades medicinales. La presencia de una planta identifica un componente del depósito; establecer la parte utilizada y su función precisa requiere una interpretación adicional. (Lentz y colaboradores, 2024, Discusión)
El chile y el xtabentun orientan la discusión hacia ofrendas, protección, curación o adivinación. El equipo relaciona esas posibilidades con fuentes etnográficas e históricas, que conocemos aquí mediante su estudio. No corresponde trasladar todos los usos posteriores a una ceremonia del Preclásico. En particular, el hallazgo de una planta con compuestos psicoactivos no demuestra que los jugadores la consumieran, que estuvieran intoxicados durante un partido ni que su ingestión formara parte de un entrenamiento. (Lentz y colaboradores, 2024, Discusión; Conclusiones)
El chilcahuite añade otra cuestión. Sus usos documentados en fabricación de objetos no identifican por sí solos el objeto depositado. Los investigadores contemplan una relación con implementos y también con propiedades medicinales de sus hojas. El depósito no permite reconstruir una lanza, un arco o una acción de caza concreta. Conservar abiertas esas alternativas evita convertir una identificación botánica en una escena ceremonial inventada. (Lentz y colaboradores, 2024, Discusión)
Qué sostiene la interpretación ceremonial
El argumento procede de la asociación entre localización, estratigrafía y composición, no exclusivamente del nombre de las plantas. La muestra estaba protegida por cuatro pisos y por sedimentos con alto contenido de arcilla. El equipo aplicó procedimientos para reducir contaminación y comparó secuencias genéticas con referencias. La mayoría de los rastros vegetales solo permitió identificar grupos amplios; aquellos que admitían más de una identificación permanecieron en categorías generales. (Lentz y colaboradores, 2024, Paleoethnobotanical analysis; Resultados)
Los autores proponen que el depósito pudo intervenir en una dedicación o protección del espacio cuando cambió su función. También consideran curación y adivinación. Las opciones expresan una interpretación argumentada del conjunto; no una ceremonia observada directamente. Lo más preciso es situar una deposición vegetal especial en la transformación de Helena y reconocer que su intención exacta sigue siendo discutida. (Lentz y colaboradores, 2024, Conclusiones)
La historia del juego también incluye sus lugares
Yaxnohcah permite estudiar acciones anteriores al encuentro entre jugadores: construir, transformar y depositar materiales en un lugar que después acogió una cancha. Estas intervenciones amplían la historia del juego más allá de reglas y técnicas, porque muestran cómo se preparaban espacios dentro de relaciones ceremoniales. El caso no establece quién enseñaba a jugar ni cómo aprendían los participantes; esas preguntas necesitan otras pruebas.
La lectura puede continuarse en las canchas de Etlatongo, que pertenecen a otro territorio y cronología, o en el juego dentro de la narración k’iche’ del Popol Vuh. Comparar arquitectura, materiales y relato permite formular preguntas distintas; no convierte las sociedades mesoamericanas en una tradición uniforme ni establece una continuidad directa entre esos testimonios.
Bibliografía
- Lentz, D. L., Hamilton, T. L., Meyers, S. A., Dunning, N. P., Reese-Taylor, K., Anaya Hernández, A., Walker, D. S., Tepe, E. J., Flores Esquivel, A. y Weiss, A. A. (2024). Psychoactive and other ceremonial plants from a 2,000-year-old Maya ritual deposit at Yaxnohcah, Mexico. PLOS ONE, 19(4), e0301497. Artículo completo. Síntesis y discusión propias con atribución; artículo publicado bajo licencia CC BY. Las referencias históricas y etnobotánicas citadas por los autores se conocen mediante este estudio.