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Enseñanza de Educación Física · Decisiones y aprendizaje

Responsabilidad personal y social en Educación Física: el modelo TPSR

EDUFISICA · 8 min de lectura · Actualizado el 9 de octubre de 2026

Respetar una decisión, pedir ayuda, cuidar el material y ofrecer una oportunidad a quien queda fuera son aprendizajes que pueden trabajarse en Educación Física. El modelo de responsabilidad personal y social, conocido por las siglas TPSR, propone enseñarlos de forma deliberada dentro de la actividad corporal.

No se trata de conceder puntos por portarse bien ni de convertir la clase en una charla sobre valores. El movimiento sigue siendo el contenido de trabajo, mientras el alumnado dispone de oportunidades para tomar decisiones, analizar sus consecuencias y relacionar lo aprendido con otros espacios de su vida. La responsabilidad se practica y se revisa; no se da por adquirida después de escuchar una norma. [1]

Responsabilidad en la experiencia. Respeto: Reconocer derechos y límites. Participación: Asumir el trabajo y pedir apoyo. Autonomía: Decidir con criterios y responsabilidad. Transferencia: Examinar otras situaciones de convivencia
Esquema didáctico de EDUFISICA: Responsabilidad en la experiencia. En el celular puedes deslizar el esquema para leerlo completo.

Qué propone TPSR y cuál es su finalidad

TPSR está asociado a la obra de Don Hellison. Su propósito es utilizar la actividad física como un contexto para enseñar responsabilidad hacia uno mismo y hacia los demás. El modelo presta atención a las relaciones educativas, a la participación y a la posibilidad de trasladar los aprendizajes más allá de la sesión. La síntesis de Navarro Ardoy y sus coautores presenta estas dimensiones dentro de la enseñanza de Educación Física. [1]

Responsabilidad personal significa aprender a implicarse, reconocer necesidades, tomar decisiones y revisar el propio trabajo. Responsabilidad social añade el cuidado de otras personas y de las condiciones de participación. No son dimensiones separadas: elegir un desafío personal también tiene consecuencias sobre el espacio compartido, el material y los compañeros.

El profesor no abandona sus obligaciones al ofrecer autonomía. Sigue siendo responsable de la seguridad y de las condiciones educativas. La participación del alumnado necesita límites comprensibles, recursos y acompañamiento. En este sentido, TPSR se diferencia de dejar que cada persona haga lo que quiera y de una disciplina basada únicamente en obedecer instrucciones.

Respeto, esfuerzo, autonomía, ayuda y transferencia

La presentación habitual del modelo distingue cinco ámbitos: respeto a derechos y sentimientos, participación y esfuerzo, autonomía, ayuda y liderazgo, y transferencia fuera de la actividad física. Pueden trabajarse progresivamente, pero no conviene utilizarlos para clasificar de forma permanente a los estudiantes. Una persona puede mostrar iniciativa en una tarea y necesitar apoyo para resolver un conflicto en otra. [1]

El respeto incluye poder discrepar y expresar una necesidad sin dañar a otros. El esfuerzo necesita una lectura del contexto: participar con sentido no exige demostrar dolor ni alcanzar una cantidad idéntica de repeticiones. La autonomía implica tomar decisiones informadas y revisar sus efectos. La ayuda y el liderazgo se orientan a ampliar oportunidades, en lugar de dirigir siempre a los compañeros.

La transferencia merece atención desde el comienzo. Decir que un valor sirve para la vida no muestra que el alumno lo haya utilizado en otro entorno. Se pueden proponer compromisos concretos y revisarlos después, respetando la privacidad. El profesor puede preguntar dónde sería útil el acuerdo aprendido sin exigir que se compartan situaciones familiares sensibles.

ÁmbitoConducta que puede enseñarsePregunta para revisar
RespetoEscuchar un desacuerdo y negociar una respuesta segura.¿Qué hicimos para que se pudiera expresar otra opinión?
Participación y esfuerzoElegir un desafío asumible y sostener la práctica con apoyos.¿Qué ajuste me ayudó a participar mejor?
AutonomíaOrganizar una tarea y valorar el resultado de una decisión.¿Qué decidí y qué cambiaría después de probarlo?
Ayuda y liderazgoOfrecer apoyo sin sustituir la acción del compañero.¿Mi ayuda abrió oportunidades o las redujo?
TransferenciaIdentificar otra situación en la que aplicar un acuerdo aprendido.¿Dónde podría usarlo y cómo comprobaría si sirvió?

La relación educativa y los roles en la clase

El docente enseña responsabilidad mediante sus decisiones y su trato. Si escucha al alumnado, explica los límites y reconoce avances concretos, ofrece una referencia de lo que espera que los estudiantes practiquen entre sí. La autoridad sigue presente, pero necesita coherencia: resulta difícil pedir respeto mientras se ridiculiza a quien se equivoca.

Los alumnos pueden asumir tareas de organización, selección de desafíos, ayuda y revisión. Estas responsabilidades deben distribuirse y enseñarse. El liderazgo no pertenece exclusivamente a quien ejecuta mejor un deporte o habla con más seguridad. También puede aparecer al cuidar una condición de participación, reconocer un error o facilitar que otra persona intervenga.

El acompañamiento cambia con la situación. Algunas decisiones pueden delegarse y otras requieren intervención inmediata. Ante una acción peligrosa o una agresión, la obligación de proteger al grupo precede a la discusión pedagógica. Después, cuando existen condiciones para hablar, se puede revisar lo ocurrido y enseñar otra forma de responder. La reflexión no sustituye los protocolos escolares que correspondan.

Cómo organizar una sesión sin perder tiempo de práctica

Una sesión puede comenzar con un encuentro breve en el que se concreta el foco de responsabilidad. En lugar de anunciar «hoy trabajamos los valores», conviene identificar una acción: ofrecer información útil sin descalificar. Después la tarea motriz debe permitir que esa acción ocurra. El contenido social y el corporal necesitan estar relacionados. [1]

Durante la práctica, el profesor recoge ejemplos y acompaña las decisiones. Puede detener una situación para aclarar un límite o mostrar una alternativa, pero no necesita interrumpir cada equivocación. La intervención se vuelve más útil cuando distingue entre lo que el grupo puede resolver con apoyos y lo que exige una respuesta directa del adulto.

Al cierre se retoman evidencias concretas. Un estudiante puede explicar una ayuda que recibió, reconocer una decisión que necesita revisar y plantear un compromiso. La autoevaluación no debe obligarlo a declarar públicamente que es «bueno» o «malo». Interesa describir acciones y condiciones, manteniendo abierta la posibilidad de aprender en la próxima sesión.

  1. Elegir una conducta de responsabilidad vinculada con el contenido motriz.
  2. Explicar el propósito y los límites mediante un ejemplo accesible.
  3. Ofrecer decisiones reales y apoyos para poder tomarlas.
  4. Observar acciones, intervenir cuando sea necesario y reconocer ajustes útiles.
  5. Revisar lo ocurrido y proponer una transferencia concreta sin invadir la privacidad.

Ejemplo propuesto: elegir desafíos y ayudar sin sustituir

La siguiente propuesta es hipotética. El grupo trabaja desplazamientos y equilibrio en estaciones sencillas. El foco social consiste en ofrecer ayuda sin decidir por el compañero. Cada estación tiene condiciones de práctica conocidas y opciones de dificultad que el docente ha revisado previamente. La elección no incluye riesgos que los estudiantes no puedan valorar.

Antes de comenzar, el profesor muestra dos ayudas diferentes. En la primera, una persona impone el recorrido y mueve al compañero sin preguntarle. En la segunda, pregunta qué necesita, ofrece una pista y le permite ensayar. El grupo identifica qué decisiones conserva el participante y acuerda una forma de pedir apoyo. No se pretende que toda ayuda física sea incorrecta: debe ser adecuada, consentida y segura.

Durante la práctica, los estudiantes alternan participación y observación. Cada uno elige una opción y explica qué tuvo en cuenta. Si necesita apoyo, puede solicitarlo. Quien acompaña observa un criterio sencillo y describe una acción útil. El docente comprueba que nadie permanezca toda la sesión en un papel pasivo y que las opciones sigan respondiendo a las necesidades del grupo.

El cierre recoge una decisión que funcionó y otra que se ajustará. Después se propone pensar en una situación escolar donde ayudar implique escuchar antes de actuar. En la siguiente clase se revisa esa posibilidad con ejemplos voluntarios. No se exige demostrar cambios en el hogar ni compartir información íntima para obtener una valoración positiva.

Evaluar responsabilidad sin juzgar la personalidad

La evaluación necesita criterios observables y oportunidades repetidas. Una conducta en una única sesión no permite describir toda la responsabilidad de una persona. Conviene comparar acciones en diferentes situaciones y recoger la explicación del propio estudiante. El profesor puede valorar cómo pidió apoyo, respetó un acuerdo o revisó una decisión, junto con los aprendizajes motores de la unidad.

Los registros deben evitar etiquetas como «irresponsable» o «líder natural». Es más preciso describir que interrumpió la práctica de un compañero y qué apoyo se le ofreció para cambiarlo. También importa registrar las condiciones: una consigna confusa, la falta de material o un rol inaccesible pueden afectar la participación. Evaluar exige revisar la enseñanza, además del comportamiento del alumno.

La autoevaluación aporta una perspectiva y necesita contraste. No es una confesión obligatoria ni una votación pública sobre el valor de cada persona. Se puede realizar mediante una frase, una selección de acciones o una conversación individual. Cuando el grupo aún no tiene seguridad para expresarse, el docente debe ofrecer otras formas de participar y evitar la exposición innecesaria.

Una ampliación actual: responsabilidad y justicia social

Scanlon, Baker y Tannehill propusieron ampliar TPSR desde una perspectiva de justicia social. Su artículo de 2024 plantea relacionar los asuntos de justicia, los espacios de responsabilidad y las decisiones pedagógicas. La propuesta invita a mirar las condiciones que permiten participar, además de la conducta individual. Es una reconceptualización teórica, no una prueba de que todos sus efectos estén demostrados. [2]

Un trabajo posterior, incluido en el volumen de 2026 y publicado primero en línea en 2024, estudió su aplicación en la formación inicial del profesorado. Mediante un autoestudio colaborativo, los autores analizaron un módulo de actividades al aire libre y aventura. Destacaron un aprendizaje gradual y compartido entre formadores y futuros docentes. El diseño aporta comprensión de una experiencia situada; no demuestra eficacia general en todos los escolares. [4]

En la práctica, esta perspectiva puede orientar preguntas sobre quién dispone de voz, qué barreras aparecen y cómo se distribuyen las oportunidades. Se trata de una aplicación propuesta: si un estudiante no participa, conviene revisar si comprende la consigna, puede acceder al material o se siente escuchado antes de atribuirle falta de esfuerzo. El cambio no consiste en ignorar las responsabilidades individuales, sino en leerlas dentro de su contexto.

Cuándo usarlo, cómo adaptarlo y cuáles son sus límites

TPSR puede orientar unidades en diferentes etapas, con exigencias ajustadas a la experiencia del grupo. Con niños pequeños conviene trabajar acciones concretas y modelar las formas de ayuda. Con estudiantes más autónomos se pueden ampliar acuerdos, revisión de normas y planificación de apoyos. La edad no sustituye la observación de lo que cada persona comprende y puede hacer.

El modelo requiere tiempo para construir relaciones y revisar decisiones. No es adecuado presentarlo como una intervención que resolverá por sí sola conflictos complejos, acoso o problemas de salud mental. En esas situaciones se necesitan los apoyos institucionales pertinentes. Educación Física puede contribuir a una respuesta educativa, sin asumir funciones que exceden la preparación del docente.

También necesita límites cuando la responsabilidad se utiliza para premiar obediencia, exigir esfuerzo físico sin ajustes o responsabilizar al alumnado de barreras que no controla. Una propuesta coherente permite participar, comprender y revisar, incluso cuando se cometen errores. Su valor se encuentra en la relación entre oportunidades reales, contenido corporal y decisiones compartidas, más que en un sistema de puntos.

Puede combinarse con aprendizaje cooperativo, Educación Deportiva o enseñanza comprensiva si el diseño mantiene claras las finalidades. La combinación requiere explicar qué aporta cada modelo y cómo se observará. Añadir una reflexión sobre respeto al final de cualquier partido no equivale a aplicar toda la propuesta TPSR. La unidad necesita coherencia entre el contenido, las tareas y la evaluación. [3]

Bibliografía

  1. Navarro Ardoy, D., Collado Martínez, J. Á., y Pellicer Royo, I. (2020). Modelos pedagógicos en Educación Física. Primera edición. ISBN 979-86-3921-244-4.
  2. Scanlon, D., Baker, K., y Tannehill, D. (2024). Developing a socially-just teaching personal and social responsibility (TPSR) approach: a pedagogy for social justice for physical education (teacher education). Physical Education and Sport Pedagogy, 29(5), 452-464. https://doi.org/10.1080/17408989.2022.2123464 Consultar fuente
  3. Metzler, M., y Colquitt, G. (2021). Instructional Models for Physical Education (4.ª ed.). Routledge. https://doi.org/10.4324/9781003081098 Consultar fuente
  4. Scanlon, D., Coulter, M., Baker, K., y Tannehill, D. (2026). The enactment of the Socially-Just Teaching Personal and Social Responsibility (SJ-TPSR) approach in physical education teacher education: Teacher educators’ and pre-service teachers’ perspectives. Physical Education and Sport Pedagogy, 31(2), 256-272. Publicado en línea en 2024. https://doi.org/10.1080/17408989.2024.2319071 Consultar fuente