Enseñanza de Educación Física · Decisiones y aprendizaje
Pedagogía no lineal en Educación Física: aprender a resolver situaciones de movimiento
La pedagogía no lineal propone diseñar situaciones en las que el estudiante explore soluciones de movimiento ajustadas a lo que ocurre. La atención se dirige a la relación entre la persona, la tarea y el entorno, en lugar de exigir que toda ejecución reproduzca un único patrón. Su fundamento en la dinámica ecológica se desarrolla en el libro de Chow, Davids, Button y Renshaw. No se trata de una propuesta creada en 2026, aunque la investigación continúa revisando sus aplicaciones. [1]
Para el docente, la pregunta práctica es cómo organizar un problema motor que ofrezca información útil y posibilidades de resolución. Cambiar el espacio o una regla puede transformar esas posibilidades. Sin embargo, introducir cambios sin propósito no convierte una clase en pedagogía no lineal. El diseño debe responder a un aprendizaje y permitir observar si el alumnado adapta sus acciones.
Una habilidad se utiliza en relación con una situación
El libro de Chow y sus colegas, en su segunda edición de 2022, relaciona la pedagogía no lineal con variabilidad funcional, diseño representativo y transferencia. El aprendizaje se entiende desde la interacción del estudiante con condiciones de práctica que hacen posibles determinadas acciones. De ahí la importancia de conservar información relevante del problema que se quiere aprender a resolver. [1]
Como análisis didáctico, conviene diferenciar practicar un movimiento y utilizarlo con criterio. Una recepción aislada puede ayudar a familiarizarse con un material, pero no ofrece la misma información que recibir mientras otra persona se desplaza y un oponente ocupa un espacio. Cada tarea tiene un alcance. Si se quiere valorar la elección de una respuesta, el ejercicio debe contener una elección que el alumno pueda reconocer.
Esto no obliga a reproducir un deporte completo desde la primera sesión. Proponemos conservar el problema esencial y reducir aquello que impide comprenderlo. Un juego de invasión puede empezar con pocos participantes y una oposición ajustada; una tarea de equilibrio puede mantener una necesidad de adaptación mientras reduce la altura. Simplificar exige decidir qué información se conserva, no únicamente hacer la actividad más fácil.
Qué son las restricciones y cómo convertirlas en decisiones de diseño
En este contexto, restricción no equivale simplemente a prohibición. Puede referirse a una condición que influye en las soluciones disponibles. Para planificar proponemos registrar condiciones de la persona, de la tarea y del entorno. Esta ficha sirve para pensar el diseño: no clasifica al alumnado ni presume que una característica personal determine de forma fija su desempeño.
Antes de modificar algo, escribe qué problema observaste. Si quienes reciben un balón tienen poco tiempo para orientarse, cambiar una distancia puede ofrecer más tiempo para leer el espacio. Si todo el equipo se concentra alrededor de la misma zona, ampliar el campo puede abrir otras posibilidades. Son hipótesis pedagógicas que requieren prueba y observación; el cambio no produce automáticamente la respuesta deseada.
Conviene comenzar con una modificación comprensible. Cambiar a la vez reglas, puntuación, material y número de jugadores dificulta reconocer qué ayudó y qué obstaculizó. Después de una ronda breve, el docente puede conservar, retirar o ajustar la condición. Los estudiantes también pueden aportar información sobre lo que percibieron. La secuencia enlaza diseño, experiencia y revisión.
| Condición que se puede revisar | Pregunta de planificación | Ejemplo hipotético |
|---|---|---|
| Persona | ¿Qué apoyos necesita para comprender y participar? | Dar una demostración breve y tiempo adicional para reconocer señales. |
| Tarea | ¿Qué decisión hace necesario el aprendizaje? | Ofrecer dos zonas posibles de llegada y una oposición ajustada. |
| Entorno | ¿Qué información ofrece el espacio? | Marcar referencias visibles sin llenar el campo de señales irrelevantes. |
Variar con propósito no es cambiar por cambiar
Mohammadi Orangi y colaboradores compararon tres métodos de aprendizaje en 66 futbolistas principiantes durante tres meses. Los grupos de pedagogía no lineal y aprendizaje diferencial mostraron más acciones originales que el grupo lineal en las condiciones estudiadas. El trabajo distingue ambos métodos: comparten interés por la variabilidad, pero no organizan la práctica del mismo modo. No permite concluir que cualquier variación genere creatividad en cualquier clase. [3]
Para la escuela proponemos preguntar qué obliga a reconsiderar una acción. Una pelota de otro color puede aportar novedad visual sin cambiar el problema motor. En cambio, una puerta que se abre en una zona distinta puede exigir mirar, desplazarse y orientar un pase de otra manera. La relevancia del cambio se aprecia en la decisión que hace posible, no en lo llamativo del material.
También interesa distinguir exploración de acumulación de errores. Si la tarea es tan difícil que los estudiantes apenas encuentran una solución, el docente necesita ofrecer apoyo o modificar las condiciones. Si se resuelve siempre del mismo modo sin atender al entorno, puede faltarle un problema significativo. Proponemos observar esa relación antes de aumentar la dificultad o añadir reglas nuevas.
El docente diseña, observa y ofrece información
La exploración no implica ausencia del profesor. En una aplicación escolar, proponemos que el docente prepare el propósito, delimite condiciones de seguridad, observe respuestas y decida cuándo intervenir. Puede detener una situación que no permite aprender, explicar una señal relevante o demostrar una posibilidad. La decisión debe responder a lo que el grupo necesita, no a una obligación de hablar poco a toda costa.
Una intervención útil puede orientar la atención hacia un efecto observable: «Busca una línea de pase que tu compañero pueda ver». La frase deja abierta la solución corporal. Si el grupo no comprende el problema, la pregunta «¿qué deberíamos hacer?» puede ser demasiado amplia. Resulta más concreto pedir que comparen dos posiciones y prueben cuál permite recibir con menos oposición.
El alumno participa como explorador de respuestas y como fuente de información sobre la experiencia. Su autonomía crece cuando puede reconocer el problema y ajustar una acción. No se mide únicamente por el número de opciones. Quien escoge entre muchas tareas sin entender qué está aprendiendo puede decidir mucho y aprender poco. Esta lectura dialoga con el apoyo a la autonomía.
Relación con los estilos y los modelos pedagógicos
El libro de Navarro Ardoy y sus colegas distingue diferentes formas de organizar la intervención docente y desarrolla modelos con propósitos educativos propios. Esa distinción resulta útil aquí: la pedagogía no lineal orienta el diseño de situaciones de aprendizaje motor; no constituye una letra adicional del espectro de Mosston ni sustituye automáticamente un modelo de unidad. [5]
Proponemos separar dos preguntas al planificar: quién decide y qué información contiene la tarea. El descubrimiento guiado se puede analizar por la secuencia de preguntas y decisiones. Un juego modificado se puede analizar por las relaciones que conserva entre percepción y acción. Pueden encontrarse en una clase, pero esa coincidencia no los convierte en la misma propuesta.
Algo semejante ocurre con los modelos híbridos. Un programa puede combinar una estructura de temporada deportiva con problemas tácticos. La pedagogía no lineal puede ayudar a diseñar algunas tareas de esa unidad; la temporada, por su parte, organiza afiliación y responsabilidades. Nombrar cada nivel permite comprobar qué aporta realmente, sin presentar una lista de metodologías como evidencia de calidad.
Adaptar la exploración a la experiencia y al contexto
No proponemos una edad única para empezar a explorar soluciones. El punto de entrada depende de la familiaridad con el material, la comprensión de consignas, la comunicación y las condiciones de participación. En los primeros años puede plantearse un problema visible con pocas reglas; posteriormente pueden añadirse oposiciones, decisiones simultáneas o registros más detallados. Esa progresión es orientativa y debe contrastarse con el grupo.
Para incluir estudiantes con diferentes posibilidades motrices, el diseño puede revisar velocidad, distancias, superficie, señalización y formas de interacción. La adaptación debe conservar el propósito cuando sea posible y acordarse con los apoyos pertinentes. No conviene asumir que una tarea exploratoria ya es inclusiva porque permite respuestas diferentes. Si una persona no accede a la información relevante, su posibilidad de explorar continúa limitada.
En espacios pequeños o con poco material, una tarea breve de parejas puede resultar más manejable que un juego numeroso. También debe atenderse al ruido y a la visibilidad. Proponemos observar si el grupo comprende las señales antes de interpretar una respuesta como falta de habilidad. El entorno de enseñanza forma parte del problema que el docente necesita revisar.
Propuesta hipotética: conservar el balón y abrir caminos
Este ejemplo original no corresponde a un programa cuya eficacia se haya medido. Se dirige a un grupo que ya puede enviar y recibir un balón blando y comienza a trabajar decisiones de apoyo. En un campo delimitado se juega una situación de tres participantes contra uno, con oposición ajustada y sin contacto. El propósito es ofrecer una línea de pase útil después de desprenderse del balón.
El docente observa primero sin añadir una obligación de desplazamiento. Registra si quienes pasan permanecen en el mismo lugar, si miran a los compañeros y si todos reciben oportunidades. Después introduce dos zonas laterales que pueden utilizarse como apoyo. No se premia ocuparlas permanentemente: el grupo debe decidir cuándo abrir el espacio y cuándo volver a acercarse. La modificación se plantea como una hipótesis para facilitar la lectura del campo.
Durante una pausa breve, las parejas comparan una recepción posible y otra bloqueada. Quien recibió explica qué información le permitió anticipar el pase; quien pasó señala qué observó. En la siguiente ronda se amplía o reduce una zona, según la respuesta. Si el grupo no puede mantener la continuidad, el docente puede disminuir la oposición. Si siempre encuentra la misma solución, puede cambiar el punto de llegada.
La secuencia termina en una situación con otra disposición de zonas. Cada estudiante debe mostrar una decisión de apoyo y explicar una señal que tomó en cuenta. El docente comprueba si la acción se adapta a la nueva disposición, en lugar de contar únicamente pases completos. El objetivo no es demostrar que un método es superior, sino reunir información sobre el aprendizaje que esta tarea hizo posible.
Evaluar adaptación, retención y transferencia
Para evaluar proponemos conservar situaciones que permitan reconocer el problema trabajado. Un registro puede atender a la elección de un espacio, el momento de intervenir y el ajuste cuando cambian las condiciones. Debe incluir ejemplos de conducta observada y separar la decisión de su resultado: una elección razonable puede terminar en un pase impreciso, mientras un pase acertado puede obedecer a una situación muy fácil.
También conviene revisar lo aprendido después de un intervalo y en una tarea relacionada. La mejora durante la práctica inmediata no basta para describir un aprendizaje estable. Una observación posterior puede mostrar qué mantiene el estudiante sin indicaciones; una situación nueva puede mostrar cómo utiliza lo aprendido fuera de la disposición inicial. No se debe llamar transferencia a repetir exactamente el mismo circuito con otro nombre.
Proponemos un registro breve con fecha, problema, señal observada, respuesta elegida y ajuste posterior. No necesita calificar cada intervención del alumno. Su utilidad está en orientar la siguiente tarea y facilitar una devolución específica. Si se usa enseñanza recíproca, el observador requiere pocos criterios comprensibles y tiempo suficiente para aplicarlos; no una ficha extensa que lo aparte de la práctica.
Lo que la evidencia permite afirmar y lo que permanece abierto
La revisión de Bromilow y colaboradores de 2025 incluyó nueve estudios que comparaban pedagogías lineales y no lineales en deportes de invasión. En gran parte de las medidas técnicas no hubo diferencias significativas; algunas medidas tácticas favorecieron la enseñanza no lineal. Los autores señalan la limitada evidencia y la importancia de cómo se evalúan las habilidades. No respalda afirmar que el enfoque sea superior para todos los aprendizajes. [2]
El ensayo de Roberts, Rudd y Reeves, publicado en volumen en 2020, estudió 22 atacantes de una academia profesional de fútbol. Observó diferencias favorables en determinadas decisiones y situaciones de uno contra uno, sin diferencias significativas en varias medidas de finalización técnica. El contexto de rendimiento y su muestra restringen la extrapolación a una clase escolar heterogénea. [4]
A partir de esos límites proponemos seleccionar el diseño según el aprendizaje, sin convertir la elección en una oposición rígida entre explorar y enseñar. Una explicación breve puede preparar una exploración; una tarea abierta puede necesitar una demostración. Lo relevante es observar qué información ofrece cada intervención y cómo responde el alumnado. La Educación Física significativa añade otra pregunta necesaria: qué valor encuentran los estudiantes en ese proceso.
Bibliografía
- Chow, J. Y., Davids, K., Button, C., y Renshaw, I. (2022). Nonlinear Pedagogy in Skill Acquisition: An Introduction (2.ª ed.). Routledge. Consultar fuente
- Bromilow, L., Milne, N., Woods, C. T., Dowsett, C. K., y Keogh, J. W. L. (2025). The Effectiveness of Linear and Nonlinear Pedagogical Approaches in Team-Invasion Ball Sports: A Systematic Review. Sports Medicine - Open, 11, 90. Consultar fuente
- Mohammadi Orangi, B., Yaali, R., Bahram, A., van der Kamp, J., y Aghdasi, M. T. (2021). The effects of linear, nonlinear, and differential motor learning methods on the emergence of creative action in individual soccer players. Psychology of Sport and Exercise, 56, 102009. Consultar fuente
- Roberts, S. J., Rudd, J. R., y Reeves, M. J. (2020). Efficacy of using non-linear pedagogy to support attacking players’ individual learning objectives in elite-youth football: A randomised cross-over trial. Journal of Sports Sciences, 38(11-12), 1454-1464. Consultar fuente
- Navarro Ardoy, D., Collado Martínez, J. Á., y Pellicer Royo, I. (2020). Modelos pedagógicos en Educación Física. ISBN 9798639212444. Consultar fuente