
EDUFISICALa ciudad como escenario de una cultura corporal
Entre los siglos XIV y XVI, el jeu de paume ocupó un lugar destacado en la vida urbana de París. Sus espacios reunían jugadores, espectadores, propietarios y trabajadores, con intereses que iban del ocio a la obtención de ingresos. Christian Jaser reconstruye esa cultura atendiendo a la distribución de las instalaciones y a las relaciones sociales que las sostenían. (Jaser, 2016, «The Capital of Tennis»)
Esta mirada cambia la escala habitual de la historia deportiva. En lugar de seguir solamente a reyes o grandes competidores, observa patios, tabernas, barrios y circuitos de consumo. La pregunta es cómo una práctica corporal participa en el funcionamiento cotidiano de una ciudad.
El término jeu de paume remite a un juego de pelota asociado originalmente a la mano; sus formas históricas no deben confundirse sin más con el tenis actual. El interés del caso reside en su organización y en su evolución espacial. Sus instalaciones permiten reconocer una cultura deportiva anterior a las asociaciones modernas del siglo XIX.
Viajeros impresionados y cifras que requieren lectura
A finales del siglo XVI, distintos visitantes comentaron la abundancia de canchas parisinas. Jaser examina relatos de Geronimo Lippomano, Francesco d’Ierni, Robert Dallington y Thomas Platter. Sus cantidades divergen notablemente, pero coinciden en presentar el juego como un rasgo llamativo del paisaje y de la economía urbana. (Jaser, 2016, «The Capital of Tennis»)
El autor no convierte esas cifras en un censo. Las interpreta como testimonios de una impresión compartida: para los observadores extranjeros, la concentración de instalaciones resultaba extraordinaria. La diferencia entre un cálculo fiable y una descripción enfática forma parte del análisis.
Por eso, una historia rigurosa conserva dos planos. Los visitantes permiten conocer cómo se percibía París; los registros documentales ayudan a localizar instalaciones concretas. Contrastar ambos materiales ofrece una explicación más sólida que elegir la cifra más espectacular para convertirla en dato definitivo.
Del espacio provisional a la instalación comercial
La práctica requería condiciones espaciales: superficie de juego, alcance suficiente para golpear y elementos utilizados en las acciones del encuentro. Jaser describe el aprovechamiento de patios religiosos, cruces, plazas y calles. Estos usos transformaban temporalmente lugares destinados a otras funciones y podían generar conflictos con el orden urbano. (Jaser, 2016, «Urban Spaces and Tennis Cultures»)
Durante los siglos XIV y XV creció también la oferta de instalaciones construidas para el juego. El paso a un recinto de uso repetido hacía posible otra organización del tiempo y del servicio. Una práctica dispersa por espacios compartidos podía concentrarse en un lugar donde se alquilaban superficie y equipo. (Jaser, 2016, «Urban Spaces and Tennis Cultures»)
Las tabernas participaron en esa transformación. Algunas habilitaron patios o terrenos anexos; otras incorporaron dependencias específicas. El juego se vinculaba así con bebidas, encuentro social y consumo. Para el propietario, atraer jugadores y público formaba parte de una actividad económica, mientras los clientes encontraban un espacio para competir o reunirse. (Jaser, 2016, «Urban Spaces and Tennis Cultures»)
Desde esta perspectiva, la instalación deportiva es también una relación. Su forma material importa, pero también quién la utiliza, quién cobra y qué servicios ofrece. La historia del movimiento se entrelaza con la historia de los negocios y del uso del suelo.
Barrios distintos, participantes y oportunidades diferentes
Jaser organiza su análisis mediante la geografía de París: la Cité, la orilla derecha y el sector universitario de la orilla izquierda. A partir de registros notariales, crónicas y otros documentos, localiza alrededor de setenta instalaciones entre 1300 y 1600. Esa reconstrucción corresponde a los establecimientos identificados por sus fuentes, no a una suma segura de todas las canchas que existieron. (Jaser, 2016, «Urban Spaces and Tennis Cultures»)
En la orilla derecha, la proximidad de residencias reales y aristocráticas ayudaba a sostener una demanda de espacios recreativos. Sin embargo, el juego no pertenecía exclusivamente a la nobleza. El área de Les Halles permite examinar la participación de artesanos y otros habitantes vinculados a la actividad económica urbana. (Jaser, 2016, «Urban Spaces and Tennis Cultures»)
La coexistencia de grupos plantea una cuestión importante: compartir una práctica no significa utilizarla de la misma manera ni disponer de recursos iguales. Las instalaciones cortesanas y los establecimientos comerciales ofrecían condiciones de acceso diferentes. Jaser distingue los espacios reservados a miembros de la corte e invitados de aquellos que podían alquilar clientes con capacidad de pago. (Jaser, 2016, «The Economics of Jeu de Paume»)
Así, el dinero podía abrir una puerta que no dependía solamente del rango, pero también establecer un límite. La comercialización ampliaba ciertos circuitos de participación sin suprimir todas las desigualdades. Ese matiz evita representar la ciudad como un espacio indistintamente abierto a todos.
Margot y una escena de 1427
El capítulo recoge un episodio del Journal d’un bourgeois de Paris sobre una jugadora llamada Margot, llegada de Hainaut. En 1427, el relato la sitúa en la cancha conocida como Petit Temple y destaca su habilidad frente a adversarios masculinos. Jaser utiliza esta escena para examinar la movilidad y las posibilidades de reconocimiento dentro del circuito parisino. (Jaser, 2016, «Urban Spaces and Tennis Cultures»)
La escena tiene fuerza precisamente por su concreción: un nombre, un lugar y una actuación conservada en una crónica. No permite calcular cuántas mujeres jugaban ni declarar una igualdad general de oportunidades. Sí impide reducir toda la cultura del juego a un relato compuesto exclusivamente por hombres nobles.
Además, muestra cómo la destreza podía volverse visible fuera del lugar de origen de quien la poseía. La reputación se construía en encuentros y relatos; el espacio urbano ofrecía escenarios para ese reconocimiento. Leer el episodio junto a las instalaciones y a sus públicos devuelve a la actuación su contexto social.
Estudiantes, recreación y cultura universitaria
La orilla izquierda ofrece otro circuito de participación. Jaser relaciona la concentración de instalaciones, especialmente en Bourg Saint-Germain, con residencias y ambientes universitarios. El juego se integraba en una cultura de ocio que incluía tabernas, consumo y encuentros entre estudiantes. (Jaser, 2016, «Urban Spaces and Tennis Cultures»)
El capítulo analiza también referencias literarias y pedagógicas, entre ellas las de Juan Luis Vives y François Rabelais. Esos textos ayudan a conocer la presencia del juego en representaciones de la vida estudiantil. Su función es distinta de la de un registro de matrícula o asistencia: permiten estudiar vocabularios e imágenes, además de señalar prácticas reconocibles. (Jaser, 2016, «Urban Spaces and Tennis Cultures»)
La relación entre estudios y ejercicio no consistía, por tanto, en dos mundos sin contacto. Las personas transitaban entre aulas, alojamientos y espacios de recreación. Reconstruir ese recorrido permite preguntar cómo se distribuían el tiempo y las actividades, sin proyectar sobre el periodo una asignatura escolar organizada como la actual.
| Espacio | Relación destacada | Pregunta histórica |
|---|---|---|
| Residencias reales y aristocráticas | Ocio cortesano e instalaciones reservadas. | ¿Cómo se vinculaban práctica y posición social? |
| Les Halles y alrededores | Trabajo urbano, artesanos y recreación. | ¿Qué circuitos participaban del juego? |
| Tabernas y recintos comerciales | Alquiler, servicios y consumo. | ¿Cómo se sostenía económicamente la instalación? |
| Sector universitario | Estudiantes, alojamientos y espacios de ocio. | ¿Qué relación existía entre vida académica y recreación? |
Qué cambia al mirar el deporte desde la ciudad
El caso muestra que la historia de una práctica no se explica únicamente mediante reglas e inventores. También requiere conocer dónde se realiza, qué recursos moviliza y qué relaciones produce. El recinto puede ser lugar de ejercicio para unos, de sociabilidad para otros y de ingresos para sus propietarios.
Esta perspectiva permite conectar París con Bombay, sin equiparar sus épocas ni instituciones. En ambos estudios, la ciudad ayuda a entender la organización deportiva. También dialoga con las escuelas de esgrima Tokugawa, donde prestigio, conocimiento y participación se transformaron en otro contexto.
Para una historia global de la educación física, estas conexiones enriquecen la pregunta educativa. Antes de hablar de valores universales del ejercicio, conviene reconstruir quién podía aprender una práctica, quién la enseñaba y qué significaba dominarla. La vida urbana ofrece una parte de esas respuestas, con sus espacios, oportunidades y tensiones.
Bibliografía
- Jaser, C. (2016). The Capital of Tennis: Jeux de Paume as Urban Sport Facilities in Fifteenth- and Sixteenth-Century Paris. En R. von Mallinckrodt y A. Schattner (eds.), Sports and Physical Exercise in Early Modern Culture: New Perspectives on the History of Sports and Motion (cap. 4). Routledge.