
EDUFISICALa historia de una práctica que no permaneció inmóvil
La imagen actual del yoga suele asociarse con un repertorio amplio de posturas. Sin embargo, esa asociación no describe de manera uniforme todas sus etapas históricas. En los textos de haṭha yoga examinados por Jason Birch, las posturas ocupan lugares distintos: a veces sirven de apoyo a otros procedimientos; en fuentes posteriores aparecen repertorios extensos, movimientos repetidos y una organización más elaborada de la práctica. (Birch, 2018, pp. 103–111 y 127–142)
El término āsana se utiliza aquí para designar las posturas o posiciones descritas en esas fuentes. Su significado histórico no puede reducirse a una fotografía contemporánea. La denominación, la forma corporal y la finalidad pueden cambiar; por eso, dos prácticas con el mismo nombre no son necesariamente idénticas, y nombres diferentes pueden referirse a formas parecidas.
El estudio de Birch permite examinar la transformación a través de manuscritos y compilaciones, además de los libros que alcanzaron mayor difusión moderna. La pregunta central es cómo cambió el repertorio documentado, no cómo atribuir una antigüedad uniforme a todo lo que hoy se llama yoga.
Un comienzo con prioridades diferentes
Los textos tempranos de haṭha yoga fechados entre los siglos XII y XV suelen mencionar o describir pocas posturas. Muchas son posiciones sentadas. En el corpus estudiado por Birch, el énfasis recae con frecuencia en prāṇāyāma, prácticas relativas a la respiración, y mudrā, procedimientos corporales con funciones específicas dentro de esos sistemas. Las posturas se seleccionan en relación con tales objetivos. (Birch, 2018, pp. 103–111 y 127–142)
Esto no demuestra que sus autores desconocieran otras posiciones. Birch distingue lo que una fuente enseña de todo lo que pudo conocer su autor. Algunos textos aluden a repertorios mucho mayores, aunque desarrollen solamente las prácticas que consideran relevantes. El contenido de un manual constituye una selección, no un inventario completo de la vida corporal de su entorno. (Birch, 2018, pp. 103–111 y 127–142)
La distinción tiene consecuencias para la historia. Un catálogo breve puede responder a una finalidad precisa y no a falta de elaboración. A la inversa, una lista extensa permite documentar diversidad, pero no indica automáticamente cuántas personas practicaban cada elemento ni con qué regularidad.
El valor de los números en una tradición textual
El número ochenta y cuatro aparece en diversas fuentes como referencia a un repertorio de posturas transmitido por Śiva. Birch analiza estas expresiones como parte de una retórica de autoridad y procedencia divina. No corresponde tratarlas como un censo comprobado de ejercicios, ni convertir su función religiosa en una afirmación histórica literal. (Birch, 2018, pp. 103–111 y 127–142)
En materiales posteriores, esa referencia se acompaña de listas y descripciones que permiten estudiar prácticas concretas. La diferencia es importante: invocar un número y describir las posiciones correspondientes producen tipos de evidencia distintos. Una historia del movimiento necesita reconocer qué clase de información ofrece cada documento.
También debe distinguir entre nombrar y explicar. Un nombre sin descripción conserva una huella de vocabulario; una instrucción permite investigar relaciones corporales, acciones y secuencias. Aun así, la instrucción escrita puede dejar aspectos sin precisar. Esa ausencia no autoriza a completar el pasado con la técnica de una escuela actual.
La Haṭhapradīpikā y las compilaciones posteriores
Birch sitúa la compilación de la Haṭhapradīpikā en el siglo XV. Svātmārāma reunió materiales anteriores y describió quince posturas, a la vez que reconoció conocer otras. La obra organiza una selección de enseñanzas; no se presenta como registro exhaustivo de todos los recursos corporales disponibles. (Birch, 2018, pp. 103–111 y 127–142)
Después aparecen textos con repertorios más amplios. La Yogacintāmaṇi, vinculada con Śivānandasarasvatī, integra materiales de distintas procedencias y cita sus fuentes. El manuscrito de Ujjain estudiado por Birch contiene más posturas que otros testimonios de la misma obra. El investigador interpreta su fecha de copia como 1659, a partir de los datos calendáricos del documento. (Birch, 2018, pp. 103–111 y 127–142)
La comparación entre testimonios impide tratar el título de una obra como garantía de contenido idéntico. Una tradición manuscrita puede incorporar, reorganizar o ampliar material. Para reconstruirla importa identificar el ejemplar utilizado, sus añadidos y su relación con otras versiones.
Un manuscrito ampliado y una práctica organizada
Otro testimonio examinado es la Haṭhapradīpikā-Siddhāntamuktāvalī, una versión ampliada con una fecha de copia de 1708. Su repertorio aumenta considerablemente respecto de la versión habitual de la Haṭhapradīpikā. Birch también registra errores de copia y folios ausentes: la riqueza del material no elimina sus dificultades de interpretación. (Birch, 2018, pp. 103–111 y 127–142)
La Haṭhābhyāsapaddhati ofrece una organización diferente. Contiene descripciones de ciento doce posturas; el manuscrito parece incompleto y no presenta una fecha explícita. Birch propone una datación en el siglo XVIII mediante relaciones textuales con otras obras, conservando el carácter argumentado de esa propuesta. (Birch, 2018, pp. 103–111 y 127–142)
En este último texto hay posiciones acompañadas por movimientos repetidos y agrupaciones de la práctica. Algunas instrucciones requieren realizar antes una posición de apoyo. Esa dependencia permite estudiar algo más que formas aisladas: muestra relaciones entre acciones y una preocupación por el orden de ejecución.
Cuerdas, paredes y movimiento
La Haṭhābhyāsapaddhati incluye prácticas que utilizan cuerdas y paredes. Según el análisis de Birch, estos elementos documentan una variedad corporal que no encaja con la idea de un yoga premoderno limitado a inmovilidad sentada. También aparecen acciones dinámicas y posiciones exigentes dentro de una fuente reconocible como texto de haṭha yoga. (Birch, 2018, pp. 103–111 y 127–142)
Estos datos no convierten el manuscrito en una rutina escolar actual. Su finalidad, sus conceptos y las condiciones de transmisión pertenecen a otro contexto. Tampoco permiten afirmar que todos sus procedimientos fueran habituales en todas las regiones de India. El documento prueba la existencia de un repertorio descrito, con un alcance que debe investigarse por separado.
La relación entre material y aprendizaje resulta especialmente interesante. Una cuerda no funciona simplemente como adorno de la escena: cambia las posibilidades de apoyo, suspensión o desplazamiento. La historia de la práctica corporal puede seguir esas relaciones sin reconstruir instrucciones incompletas ni transformarlas en recomendaciones de ejecución.
| Tipo de evidencia | Qué permite estudiar | Qué no demuestra por sí sola |
|---|---|---|
| Nombre de una postura | Vocabulario y reconocimiento de una posición. | Su forma exacta y la frecuencia de práctica. |
| Descripción corporal | Acciones, apoyos y relaciones entre segmentos. | Todos los detalles transmitidos oralmente. |
| Orden de las instrucciones | Dependencias y secuencias propuestas. | Una continuidad idéntica con métodos actuales. |
| Fecha de copia | Existencia del testimonio en una fecha determinada. | Fecha exacta de origen de cada técnica. |
El problema de contar y comparar
Contar posturas exige definir qué se cuenta. Una fuente puede registrar nombres, describir variantes de una misma posición o presentar formas sin denominación. Birch señala estas diferencias al construir sus comparaciones. Sus cifras pertenecen a testimonios y criterios concretos, no a una medida directa de toda la práctica de una época. (Birch, 2018, pp. 103–111 y 127–142)
La comparación con el yoga moderno añade otras dificultades. Pueden cambiar los nombres, faltar detalles en las instrucciones antiguas o existir varias ejecuciones contemporáneas. La semejanza visual ofrece una pista, pero no demuestra una cadena de enseñanza continua. Para sostener una relación histórica hacen falta indicios de transmisión y un análisis del contexto.
El caso del Śrītattvanidhi resulta significativo: Birch identifica numerosas descripciones compartidas con la Haṭhābhyāsapaddhati, pero dispuestas en otro orden. Interpreta esa reordenación como argumento a favor de una relación de dependencia textual. Se trata de una conclusión del investigador basada en comparación, no de una identidad automática entre todas las prácticas posteriores. (Birch, 2018, pp. 103–111 y 127–142)
Explicar el crecimiento sin inventar una causa única
Birch plantea varias hipótesis para el aumento de repertorios: competencia entre tradiciones, incorporación de recursos corporales de otros entornos y crecimiento de las compilaciones dirigidas a lectores eruditos. Las presenta como posibles explicaciones compatibles, no como hechos demostrados mediante un único documento. (Birch, 2018, pp. 103–111 y 127–142)
Esta cautela permite comprender la transformación sin reducirla a una oposición entre tradición pura e influencia externa. La innovación también puede producirse dentro de una tradición, mediante selección, reorganización y aprendizaje. Conservar un vínculo con enseñanzas anteriores no impide cambiar el repertorio ni su forma de exposición.
A la vez, el análisis no atribuye a las fuentes premodernas todos los rasgos del yoga contemporáneo. Birch señala diferencias importantes, en particular respecto de numerosas posturas de pie y ciertos métodos modernos. Su investigación ofrece antecedentes documentados; no una genealogía completa de cada secuencia actual. (Birch, 2018, pp. 103–111 y 127–142)
Qué aporta a la historia de la educación corporal
Esta historia permite seguir cómo se organiza un conocimiento práctico: qué se selecciona, cómo se ordena y qué autoridad lo sostiene. Aunque no describa un currículo escolar, ayuda a examinar la relación entre lenguaje, instrucción y experiencia del cuerpo. La práctica aparece como una elaboración cultural que conserva, combina y transforma recursos.
Para ampliar esa perspectiva, la traducción del yoga por al-Bīrūnī muestra otro tipo de cambio: el paso de conceptos entre lenguas y marcos filosóficos. Por su parte, los sistemas gimnásticos europeos permiten comparar formas de organización y transmisión sin identificar tradiciones diferentes como si fueran etapas de una sola evolución.
El interés histórico de estos manuscritos reside en sus diferencias concretas. Documentan posiciones, secuencias y problemas de lectura que enriquecen la comprensión del pasado corporal de Asia meridional. Una historia global gana precisión cuando reconoce esa variedad y mantiene próximas las afirmaciones y las pruebas que las sostienen.
Bibliografía
- Birch, J. (2018). The Proliferation of Āsana-s in Late-Medieval Yoga Texts. En K. Baier, P. A. Maas y K. Preisendanz (eds.), Yoga in Transformation: Historical and Contemporary Perspectives (pp. 101–180; pasajes utilizados: pp. 103–111 y 127–142). V&R unipress / Vienna University Press. https://doi.org/10.14220/9783737008624. Las descripciones e interpretaciones de manuscritos se citan a través del estudio de Birch.