En un juego, no toda la información llega mediante palabras. Una mano levantada puede solicitar un pase; un desplazamiento puede abrir un espacio; el cambio de orientación de un rival puede sugerir su siguiente acción. Jugar implica interpretar lo que hacen otros mientras decidimos qué hacer nosotros.
El código semiomotor permite estudiar esa dimensión de la acción. El video introduce el concepto con situaciones deportivas. Para comprenderlo, conviene distinguir lo que podemos observar de la intención que atribuimos a una persona: interpretar una señal no significa conocer con certeza lo que piensa.
Un movimiento puede tener sentido para quien lo interpreta
En la praxiología motriz, el código semiomotor remite a signos y combinaciones de signos que producen e interpretan quienes participan en una situación motriz. El concepto pertenece al vocabulario desarrollado por Pierre Parlebas para estudiar la acción motriz y sus relaciones. No se limita a una colección de gestos aislados: interesa su significado dentro del juego. [1]
Un ejemplo hipotético muestra por qué el contexto importa. Levantar un brazo durante un juego de pases puede ser una solicitud de recepción; en una coreografía, ese movimiento puede formar parte de la secuencia. El observador necesita conocer la tarea y lo ocurrido antes. La forma corporal, por sí sola, no permite decidir qué significa.
Gestemas y praxemas: dos maneras de atender a la información
Dos términos del léxico de Parlebas ayudan a precisar la lectura. Los gestemas son gestos que comunican información en la situación motriz. Los praxemas se relacionan con acciones cuya interpretación aporta información sobre el desarrollo del juego. Una solicitud gestual de pase y un desmarque observado no tienen que desempeñar la misma función comunicativa. [1]
Esta diferencia es útil para describir una situación sin afirmar que conocemos toda la intención del jugador. En el ejemplo hipotético de un desmarque, quien recibe puede interpretar una oportunidad de pase. Un defensor puede leer el mismo desplazamiento como una amenaza que debe cubrir. El movimiento aporta información distinta según la relación de cada participante con la tarea.
| Situación hipotética | Lo observable | Interpretación posible |
|---|---|---|
| Una compañera ofrece las manos | Posición de las manos y orientación corporal | Está disponible para recibir. |
| Un atacante cambia de dirección | Desplazamiento respecto al defensor | Puede intentar ocupar otro espacio. |
| Un jugador mira a un lado y pasa al otro | Mirada y trayectoria del balón | La información inicial no anticipó el pase final. |
Cooperar y oponerse cambia la lectura
Para analizar una escena, pregunta primero quién coopera con quién y qué relaciones de oposición existen. Como propuesta de observación, separa tres momentos: qué acción ocurrió, quién pudo verla y qué respuesta apareció. Esta secuencia ayuda a evitar explicaciones vagas como «se entendieron perfectamente» cuando solo conocemos el resultado de la jugada.
Imagina que un equipo acuerda levantar una mano para pedir el balón. Si el rival reconoce el acuerdo, también puede utilizarlo para anticipar. En otro momento, un compañero quizá no lo vea porque está orientado hacia otra zona. En ambos casos, el significado compartido no basta: importa quién dispone de la información y en qué momento puede actuar con ella.
Describir primero, interpretar después
Una pauta de análisis consiste en distinguir descripción, interpretación y comprobación. «Extendió el brazo hacia la zona libre» describe una acción. «Quería recibir allí» propone una interpretación. Preguntarle al participante qué intentaba hacer permite añadir información, aunque su explicación posterior tampoco reconstruya cada detalle de la situación.
Esta distinción puede enriquecer una conversación de clase. En lugar de corregir una jugada diciendo únicamente «no entendiste», pide identificar qué información se utilizó. Tal vez el pase buscaba un espacio que ya había sido ocupado o la señal no fue visible. La propuesta desplaza la conversación hacia lo sucedido y ofrece una base más precisa para ensayar otra respuesta.
Llevar el concepto a una tarea educativa
En una actividad hipotética de pases, un grupo puede acordar una señal breve y probarla en dos situaciones: primero sin oposición y después con una persona que intente interceptar. El propósito propuesto sería reconocer cuándo una señal ayuda y cuándo resulta insuficiente. No se necesita transformar cada movimiento en una etiqueta teórica para discutir esas diferencias.
Al revisar la experiencia, evita valorar solo si el balón llegó. Solicita una explicación de la información disponible y de la decisión tomada. Después permite cambiar el acuerdo o la organización del espacio. Así, el vocabulario sirve para formular preguntas sobre el juego, mientras los ejemplos conservan su carácter situado y no se presentan como pruebas universales sobre la conducta.
Lee una secuencia sin atribuir intenciones automáticamente
Observa una jugada breve o representa una situación hipotética con un grupo. Utiliza únicamente acciones que puedas describir.
- Registra una señal gestual y una acción que pueda aportar información.
- Explica dos interpretaciones posibles según el lugar de cada participante.
- Formula una pregunta que ayudaría a comprobar tu interpretación.
Referencias para profundizar
- Parlebas, P. (1999). Jeux, sports et sociétés: Lexique de praxéologie motrice. INSEP-Publications. Consultar fuente
