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Historia, filosofía y educación corporal

Clubes, ligas y reglas: cómo se institucionalizaron los deportes modernos

EDUFISICA · 11 min de lectura · Actualizado el 9 de octubre de 2026

Un reglamento puede decidir si una pelota está fuera del campo. También puede determinar quién tiene derecho a competir, qué club puede ingresar en una liga y qué ocurre cuando alguien cobra por jugar. Estas decisiones pertenecen a niveles diferentes, aunque a menudo se agrupan bajo una sola expresión: organización del deporte. [1, 2, 3, 4, 5, 6]

Los casos de Marylebone Cricket Club, la Football Association, Henley, la Football League y la National League estadounidense permiten seguir esas diferencias. No describen el nacimiento de todo deporte en el mundo. Muestran procesos concretos mediante los cuales prácticas ya existentes adquirieron instituciones, calendarios y fronteras de participación. [1, 2, 3, 4, 5, 6]

Litografía de 1866 con jugadores y espectadores de un partido de béisbol en Hoboken
The American national game of base ball, litografía de Currier & Ives, 1866: representación de un partido en Elysian Fields, Hoboken. Library of Congress; sin restricciones conocidas de publicación. Ver ficha del archivo

Tres niveles que conviene distinguir

Un club reúne personas y mantiene una actividad; una asociación puede acordar reglas entre entidades; una liga organiza una competición regular. Son funciones diferentes. Una misma institución puede acumular varias, pero no debemos suponer que nacen juntas o que toda práctica necesita reproducir el mismo modelo. La historia del Marylebone Cricket Club y de la Football Association permite observar precisamente esas combinaciones. [1, 2]

También existen normas de admisión. No describen cómo se mueve la pelota ni cómo se gana un partido, sino quién puede formar parte del encuentro. En la definición de amateur que Woodgate reproduce para Henley aparecen restricciones relativas a profesión, salario y experiencias competitivas. En la constitución de la National League de 1876 aparecen condiciones sobre ciudades, clubes y votaciones de ingreso. [5, 6]

Por tanto, institucionalizar no significa únicamente escribir las reglas del juego. Significa establecer autoridades que puedan interpretarlas, organizar relaciones entre participantes y decidir sanciones. Esa construcción facilita encuentros repetidos, pero puede excluir a personas y organizaciones. Sus efectos deben estudiarse en ambos sentidos, sin asumir que una regla escrita vuelve justo todo lo que regula. [2, 5, 6]

Los casos siguientes se concentran en los siglos XVIII y XIX. Las instituciones actuales han cambiado y no pueden describirse simplemente mediante sus normas iniciales. La comparación busca explicar decisiones históricas, no ofrecer un reglamento vigente para practicar hoy estos deportes.

Marylebone Cricket Club: un club con autoridad sobre las reglas

Marylebone Cricket Club se fundó en 1787 y utilizó el terreno que Thomas Lord había establecido en Dorset Fields, Londres. Al año siguiente, el club formuló un código de leyes del críquet. La historia institucional identifica disposiciones sobre la distancia entre los wickets y las formas de eliminar a un jugador. La secuencia muestra una relación temprana entre lugar de encuentro, club y elaboración normativa. [1]

Es importante no convertir la fecha del código en fecha de invención del críquet. La propia existencia de jugadores, partidos y un terreno destinado a esa práctica supone una actividad anterior. La intervención del club consistió en reunir y establecer un marco de reglas al que posteriormente se atribuyó una autoridad más amplia. Organizar una práctica y crearla desde cero son afirmaciones diferentes. [1]

El caso ayuda a comprender que una institución privada puede desempeñar una función normativa que desborda su membresía. Para seguir esa expansión habría que estudiar quién aceptó el código, cómo circularon sus versiones y qué desacuerdos se plantearon. La declaración retrospectiva de una institución sobre su papel no sustituye todos esos documentos, aunque sirve para localizar los hitos y formular las preguntas. [1]

La autoridad reglamentaria tampoco queda fijada para siempre por el acto fundacional. Un código requiere interpretación y revisión. Mirar esa actividad sostenida permite desplazar la atención desde una fecha célebre hacia el trabajo que hace posible que grupos diferentes reconozcan condiciones de juego compartidas. [1]

Londres, 1863: acordar qué juego se iba a jugar

La Football Association se constituyó el 26 de octubre de 1863 en la Freemasons’ Tavern de Londres. Las reuniones posteriores discutieron un código común. Uno de los desacuerdos afectaba al hacking, es decir, a golpear las piernas del adversario. El debate no trataba solamente de imponer más disciplina a una actividad conocida; trataba de decidir qué acciones formarían parte del juego acordado. [2]

Las leyes finalmente aprobadas en diciembre permiten reconocer diferencias con el fútbol actual. El documento conservado y presentado por el National Football Museum contempla una recepción denominada fair catch que podía dar derecho a un tiro libre. También describe una portería sin cinta ni barra superior. Estas condiciones pertenecen al código histórico y no deben corregirse mentalmente para hacerlo coincidir con las reglas que vemos hoy. [3]

La comparación de versiones resulta más informativa que la búsqueda de un fundador individual que habría diseñado un deporte completo de una vez. Lo que los participantes podían hacer con la pelota, cómo se concedían ciertas reanudaciones y qué contacto se permitía eran asuntos discutidos y revisables. La escritura fijaba una respuesta para aquellos acuerdos; no detenía toda evolución posterior. [2, 3]

Además, publicar un código no equivale a obtener aceptación inmediata de todos los clubes. El museo documenta la coexistencia con otras reglas y la adopción del código de la FA por la asociación de Sheffield en 1877. Esa distancia temporal permite ver la estandarización como proceso, no como efecto automático de una reunión londinense. [3]

La copa y la liga responden a problemas distintos

En julio de 1871, Charles Alcock propuso una copa de la Football Association. Su formato permitía reunir clubes en una competición por eliminatorias. La historia de la asociación presenta esa iniciativa como un paso importante para dar una expresión organizada a las relaciones entre sus miembros. [2]

Una copa no plantea el mismo problema que una liga regular. En una eliminatoria, seguir participando depende de superar una ronda; en una liga, cada entidad necesita comprometer fechas y encuentros durante una temporada. La diferencia modifica la previsibilidad del calendario y las obligaciones entre clubes. El proyecto de William McGregor de 1888, orientado a organizar la Football League, pertenece a esta segunda lógica. [4]

Esta distinción evita atribuir a una sola fundación todo el funcionamiento posterior del fútbol. Un código común facilita reconocerse como participantes del mismo juego. Una copa organiza un tipo de competición. Una liga crea relaciones recurrentes entre entidades. Cada forma necesita acuerdos sobre admisión, fechas y responsabilidad, y ninguna se deduce únicamente del tamaño del terreno o de la definición de un gol. [2, 4]

Entender esas diferencias también aclara por qué un torneo escolar breve no constituye necesariamente una liga, aunque utilice las mismas reglas del juego. La denominación debe corresponder a la organización que realmente se pone en funcionamiento.

Cobrar por jugar: el conflicto del profesionalismo

La Football Association legalizó el profesionalismo en 1885. Su historia institucional relaciona esa decisión con la presión de clubes del norte y con desacuerdos sobre pagos a jugadores. La amenaza de una organización rival en 1884 formó parte del contexto. No fue una transición puramente técnica: se debatía qué relaciones económicas admitir dentro del deporte organizado. [2]

La distinción amateur/profesional puede parecer sencilla si se define exclusivamente por recibir dinero. Sin embargo, los documentos de otros deportes muestran que la categoría amateur también podía incorporar criterios de ocupación y posición social. Por eso el conflicto futbolístico no debe utilizarse para interpretar automáticamente cualquier reglamento de remo, atletismo o críquet de la época. Es necesario leer qué excluía cada institución. [5]

Legalizar el pago tampoco elimina todas las restricciones laborales. La posterior Football League incorporó un sistema de retención y transferencia en 1893 y un salario máximo en 1901. Aceptar jugadores profesionales podía coexistir, por tanto, con reglas que limitaban su movilidad o la cantidad de remuneración. La pregunta histórica cambia de si se permitía cobrar a bajo qué condiciones se podía hacerlo. [4]

Tampoco conocemos la experiencia de todos los jugadores a partir de un cambio normativo. Para reconstruir contratos concretos, ingresos y negociaciones harían falta fuentes de clubes y testimonios laborales. Las fechas de las reformas sitúan el marco institucional, no sustituyen esas trayectorias personales. [2, 4]

La Football League de 1888 y una estructura que fue cambiando

El 2 de marzo de 1888, McGregor envió una carta para organizar una reunión entre clubes. La Football League se fundó con doce miembros el 17 de abril, en Manchester. Su cronología institucional permite seguir después la creación de una segunda división en 1892 y la introducción de ascenso y descenso automáticos en 1898. [4]

La secuencia importa porque evita proyectar la estructura posterior sobre el comienzo. Una liga con dos divisiones y mecanismos estables de movilidad no estaba completa en el acto de fundación. Fue incorporando arreglos para organizar más entidades y decidir cómo se relacionaban sus posiciones competitivas. [4]

Además, las reglas de organización podían afectar dimensiones distintas. El ascenso y descenso ordenan posiciones de clubes; la retención y transferencia regula vínculos con jugadores; el calendario distribuye encuentros. Hablar genéricamente de las reglas de una liga hace perder esa separación entre competencia, gobierno y trabajo deportivo. [4]

La experiencia inglesa tampoco ofrece una plantilla universal. Otras competiciones podían seleccionar entidades mediante procedimientos diferentes y establecer límites territoriales. Para comparar esas formas es preferible tomar sus documentos fundacionales y sus reformas, en vez de ordenarlas en una escala en la que todas debieran llegar al mismo sistema. La constitución de la National League estadounidense muestra una solución específica al problema de admisión y organización profesional. [6]

Henley, 1879: amateurismo y exclusión por ocupación

En Boating, publicado en 1888, Walter Bradford Woodgate reproduce la definición adoptada por los responsables de Henley el 8 de abril de 1879. Entre las condiciones para no ser considerado amateur se encontraban competir por dinero, enseñar ejercicios como medio de vida, trabajar en embarcaciones por salario y pertenecer a determinadas ocupaciones manuales. [5, cap. XIV]

La última condición muestra que la frontera no coincidía únicamente con ganar dinero por remar. Un mecánico, artesano o trabajador podía resultar excluido por su empleo, aunque el reglamento no necesitara demostrar que había recibido pago por una regata. La clasificación colocaba la ocupación dentro de los criterios de elegibilidad deportiva. [5]

Woodgate escribe desde el mundo del remo de su tiempo y discute esas definiciones. Su libro sirve como fuente para conocer argumentos y reglas, pero no debe tomarse como una descripción neutral de toda la sociedad británica. Las denominaciones utilizadas pertenecen a esa organización histórica y expresan decisiones que podían favorecer a unos participantes sobre otros. [5]

El contraste con el profesionalismo futbolístico es claro. En un caso encontramos una institución que termina admitiendo pagos; en el otro, una definición de amateur que incluye barreras ocupacionales. Compartir una época o un país no equivale a compartir el mismo modelo de participación. Tampoco sería correcto extender las condiciones de Henley a todo el remo mundial. [2, 5]

Este ejemplo permite formular una pregunta más exigente sobre la igualdad deportiva: competir bajo el mismo reglamento técnico no basta si la posibilidad de presentarse depende de criterios sociales previos. La justicia del encuentro empieza a discutirse antes de la salida. [5]

Estados Unidos, 1876: una liga profesional con fronteras territoriales

La constitución de la National League of Professional Base Ball Clubs se adoptó en una reunión del 2 de febrero de 1876, en Nueva York. El documento identifica clubes y representantes, organiza autoridades y establece condiciones de membresía. La transcripción documental permite observar cómo se definía una liga que incluía el profesionalismo en su propio nombre. [6]

La admisión estaba limitada a un club por ciudad. Además, ingresar desde una población inferior a 75.000 habitantes requería unanimidad. Los solicitantes debían aportar documentación y compromisos, y la votación podía excluirlos mediante dos votos negativos sin obligación de explicar individualmente el voto. Son criterios sobre el mapa y el gobierno de la competición, no sobre batear o lanzar. [6, art. III]

El texto también establece una temporada de campeonato y encuentros de cada club contra los demás. Los partidos jugados en domingo no contaban para esa competición según la versión de 1876. Este detalle recuerda que una liga profesional podía organizar su calendario con límites que no procedían de las reglas técnicas del juego. No autoriza a afirmar que todo béisbol estadounidense se regía por esa misma condición. [6, art. X]

La separación entre constitución y reglas de juego aparece igualmente en los volúmenes históricos conservados por la University of Maryland. La colección incluye reglamentos, actas, calendarios y estadísticas. Ese conjunto permite estudiar una organización sostenida, en lugar de atribuir toda su historia a la firma de un documento fundacional. [7]

Comparada con la Football League, la National League ofrece otro problema de acceso: cómo admitir y distribuir clubes entre ciudades. No representa a todos los deportes de América ni una etapa obligatoria de desarrollo mundial. [4, 6]

Institucionalizar puede conectar y también excluir

Los casos muestran al menos dos efectos que deben mantenerse juntos. Acordar reglas, autoridades y calendarios facilita que grupos diferentes se encuentren repetidamente. Al mismo tiempo, definir membresías y elegibilidad puede cerrar puertas. La prohibición de ciertas ocupaciones en Henley y las restricciones de ingreso de la National League no quedan anuladas porque el juego posea reglas compartidas. [5, 6]

No se trata de considerar toda organización un obstáculo. La cuestión es identificar qué organiza cada norma, a quién beneficia y qué procedimiento permite revisarla. Una regla técnica, una condición de ingreso y una disposición contractual necesitan preguntas diferentes. Confundirlas empobrece la historia y también dificulta analizar una competición actual. [1, 2, 3, 4, 5, 6]

La historia de los deportes modernos resulta así menos parecida a un inventario de primeros clubes y más cercana al estudio de acuerdos, disputas y revisiones. Las instituciones no crearon todas las prácticas corporales; sí cambiaron algunas condiciones de encuentro, autoridad y reconocimiento. Comprender esas transformaciones exige leer tanto las reglas que se escribieron como los límites concretos de quienes podían participar. [1, 2, 3, 4, 5, 6, 7]

Bibliografía

  1. Marylebone Cricket Club. (s. f.). Our history. Historia institucional del MCC y su relación con los códigos del críquet. Sección The beginning: fundación de 1787 y código de 1788. Consultar fuente
  2. The Football Association. (s. f.). The history of The FA. Historia institucional de la asociación inglesa. Apartados sobre reuniones de 1863, copa de 1871 y profesionalismo de 1885. Consultar fuente
  3. National Football Museum. (s. f.). The Laws of the Game, 1863. Documento histórico y presentación de los códigos de la época. Leyes de diciembre de 1863 y contexto de reglas de Sheffield. Consultar fuente
  4. The Football League. (2013). Timeline. Cronología institucional del 125.º aniversario. Entradas de 1888, 1892, 1893, 1898 y 1901. Consultar fuente
  5. Woodgate, W. B. (1888). Boating. Longmans, Green and Co. Badminton Library of Sports and Pastimes. Capítulo II, reglas de Henley, y capítulo XIV: The amateur, his history and description; definición del 8 de abril de 1879. Consultar fuente
  6. National League of Professional Base Ball Clubs. (1876). Constitution and playing rules. Adoptadas el 2 de febrero de 1876. Transcripción del documento original publicada por el historiador John Thorn en 2017. Constitución, arts. III y X; acta inicial del 2 de febrero de 1876. Consultar fuente
  7. University of Maryland Libraries. (s. f.). Professional (Major League) Baseball Rule Books. Colección digital de documentos originales, desde 1871. Presentación y catálogo de constituciones, reglamentos, actas y estadísticas. Consultar fuente