Organizar el currículo: principios, núcleos, desempeños y transversalidad

Orientaciones curriculares de Educación Física · Lectura 7 de 1125 minutos de lecturaRevisión: 16 de octubre de 2026Acceso gratuito

Organiza principios, componentes, núcleos de formación, desempeños y transversalidad sin convertirlos en una malla obligatoria.

[Inferencia] Lectura formativa de elaboración propia. Distingue las relaciones que expone el MEN en 2022 de las propuestas de planeación y los casos hipotéticos desarrollados aquí. Las afirmaciones documentales remiten a páginas localizadas.

Fuente principal: Orientaciones curriculares para la educación física, recreación y deportes en educación básica y media, MEN y Universidad Pedagógica Nacional, 2022. Es una actualización complementaria de los Lineamientos de 2000 y del Documento 15 de 2010. La propuesta curricular estudiada no se presenta aquí como una malla nacional obligatoria.

Objetivos y conocimientos previos

  • Usar los principios curriculares para argumentar decisiones y revisar su coherencia.
  • Distinguir fundamentos, competencias, núcleos, contenidos y desempeños sin tratarlos como casillas aisladas.
  • Relacionar los cuatro núcleos con decisiones de selección y secuenciación de contenidos.
  • Proponer evidencias pertinentes y conexiones transversales para una situación hipotética.

Antes de comenzar, conviene diferenciar currículo, plan de área y sesión de clase, y reconocer que las decisiones del área se sitúan en el proyecto educativo y en un contexto. Basta conocer los nombres de las competencias motriz, expresiva corporal y axiológica corporal; aquí no se presupone haber estudiado una lectura ya publicada sobre ellas. Los ejemplos no constituyen prescripciones clínicas ni actividades listas para aplicar sin planeación.

El currículo como decisión, acción y revisión

El capítulo cuarto no comienza con una lista de ejercicios. Sitúa el diseño curricular en las relaciones entre estudiantes, saberes, cultura y condiciones de formación. Desde esa perspectiva, seleccionar actividades es una parte de un proceso más amplio. Hace falta explicar para qué se proponen, cómo se conectan con otros aprendizajes y qué se observará durante su desarrollo. El currículo deja de parecer un inventario cuando esas razones pueden discutirse y revisarse. La organización expresa una intención formativa que debe encontrar correspondencia en la experiencia escolar.

Las páginas 94 y 95 reúnen planteamientos de otros autores y documentos para mostrar que el currículo incluye la acción y la reflexión sobre ella. Esta lectura los conoce mediante el MEN, sin atribuirse la consulta de esas obras originales. La relación resulta útil para estudiar un problema habitual de planeación: un documento puede presentar propósitos valiosos y organizar experiencias que apenas permiten trabajarlos. La revisión debe atender a lo que se propone y a lo que efectivamente se hace posible, sin asumir que la presencia de una intención en el plan demuestra su desarrollo.

Como propuesta de análisis, imaginemos que un equipo quiere promover decisiones responsables sobre el uso compartido del espacio, pero su programación solo enumera juegos y tiempos. Todavía faltan relaciones: qué problema del uso del espacio se estudiará, qué contenidos ayudarán a comprenderlo y qué oportunidades tendrán los estudiantes de argumentar. Añadir la palabra responsabilidad al encabezado no resuelve esas preguntas. Una decisión curricular consiste en seleccionar una experiencia por su capacidad de trabajar el problema y en explicar qué mediación docente necesita para hacerlo.

El documento también sitúa la planeación frente a circunstancias cambiantes. En su contexto de publicación menciona las preguntas abiertas por la emergencia sanitaria; esa referencia histórica no describe por sí misma las condiciones actuales de un establecimiento. Su aporte para el razonamiento curricular es mostrar que una situación nueva obliga a reconsiderar propósitos, medios y evaluación. No basta con trasladar intacta una secuencia a otro escenario. El equipo necesita precisar qué conserva sentido, qué debe modificarse y qué información falta antes de comprometer una experiencia de aprendizaje.

Los acuerdos curriculares tienen diferentes escalas. Un docente puede revisar la consigna de una tarea, mientras una decisión sobre la distribución del plan requiere trabajo del equipo correspondiente. La propuesta propia de esta lectura consiste en registrar el nivel de la decisión y las razones que la sostienen. Así puede distinguirse una alternativa ensayada en una sesión de una modificación que necesita articulación institucional. El interés no está en añadir trámites a cada acción, sino en reconocer qué relaciones se alteran y quiénes deben intervenir para que el cambio sea coherente.

Base documental: MEN 2022, pp. 94–95. Las decisiones sobre uso del espacio son hipotéticas; no se afirma consulta directa de Camacho, Grundy, Unesco ni de los instrumentos de política citados en esas páginas.

El principio sistémico: revisar qué cambia cuando cambia una decisión

La página 96 presenta el principio sistémico como una relación entre componentes que se afectan mutuamente. Para el diseño, esto significa que una selección de contenidos necesita examinarse junto con los propósitos, las características de los estudiantes, el contexto y las formas de valorar el aprendizaje. La coherencia no se obtiene porque todos los términos aparezcan en una tabla. Se construye cuando puede explicarse por qué una decisión corresponde con las demás y qué consecuencias tiene modificarla.

Un ejemplo hipotético permite observar esa relación. Si el propósito es que los estudiantes expliquen cómo una regla modifica la participación, una tarea basada únicamente en reproducir una regla fijada de antemano ofrece una oportunidad limitada para argumentar. El equipo podría incorporar comparación de alternativas, prueba de un cambio y conversación sobre sus efectos. La valoración tendría que atender a la explicación y a la revisión de la propuesta. Si solo se cuenta quién terminó más rápido, se estaría utilizando una evidencia que no responde al propósito anunciado.

También hay relaciones entre medios y oportunidades. Cambiar un espacio o reducir el tiempo disponible puede afectar la forma de agrupar, las posibilidades de observar y el tipo de tarea que resulta viable. Eso no determina automáticamente que deba abandonarse el propósito. Obliga a estudiar una organización distinta. En el mismo ejemplo, el análisis de una regla podría apoyarse en una experiencia breve y en su explicación posterior, siempre que se conserve la oportunidad de tomar una decisión y contrastarla. La relación entre componentes permite justificar la alternativa.

Una revisión sistémica pregunta por las consecuencias del cambio, además de su conveniencia inmediata. Si se añade una actividad, conviene explicar qué aprendizaje aporta y qué tiempo necesita; si se modifica el desempeño esperado, debe revisarse qué experiencias permiten desarrollarlo. La propuesta siguiente organiza esas preguntas como un recorrido original. No reemplaza el diseño del establecimiento ni reproduce la estructura gráfica del MEN. Ayuda a detectar una desconexión concreta antes de concluir que un plan es coherente por su presentación formal.

Base documental: MEN 2022, pp. 96–97 y 100. El caso de la regla y el recorrido son elaboraciones propias.

Recurso 1. Recorrido original para comprobar una relación curricular
  1. Precisar el propósito. ¿Qué comprensión o actuación se quiere desarrollar?
  2. Examinar condiciones. ¿Qué se conoce del grupo y del escenario, y qué falta contrastar?
  3. Elegir contenido y experiencia. ¿Por qué permiten trabajar ese propósito?
  4. Definir evidencia pertinente. ¿Qué producción, explicación o actuación permitirá revisar el avance?
  5. Volver sobre las relaciones. Si cambia una decisión, ¿cuáles de las anteriores necesitan ajuste?

Uso: toma una decisión concreta y recorre sus efectos. Es una propuesta propia de análisis; no representa una secuencia única de planeación ni una copia de la figura 12 del MEN.

Inclusión y equidad: un criterio que atraviesa la organización

El principio de inclusión y equidad se presenta en la página 96 como un proceso que atiende a la diversidad y a la participación en las oportunidades educativas. En términos de organización, exige preguntar quién puede acceder a una propuesta, comprenderla e intervenir en ella. La respuesta no se limita a comprobar que existe una invitación común. Es necesario estudiar las condiciones de la tarea, los materiales, los lenguajes y la forma de agrupamiento. El diseño puede abrir posibilidades o mantener barreras que todavía no ha examinado.

En un caso hipotético, explicar una actividad una sola vez y de una única manera puede dejar dudas que el docente aún desconoce. Una revisión del diseño podría ofrecer una demostración acompañada de una explicación comprensible y un momento para comprobar la consigna. Ese cambio se justifica por el propósito y por las condiciones observadas. No supone clasificar a los estudiantes según un estilo fijo ni deducir un diagnóstico a partir de una respuesta. La atención se dirige a la relación entre la propuesta y las oportunidades de participar.

La sección 4.1.1, en las páginas 98 y 99, desarrolla el Diseño Universal para el Aprendizaje dentro de esa preocupación curricular. Puedes profundizar en Desarrollo integral, inclusión y DUA: diseñar oportunidades y responder a las barreras. Aquí interesa únicamente la conexión: anticipar la diversidad al organizar objetivos, medios y evaluación, en lugar de dar por resueltas las condiciones de aprendizaje. La numeración de cinco apartados en la página 99 no debe interpretarse como cinco principios distintos del DUA. Esta lectura no actualiza las pautas de CAST ni presenta una versión posterior como contenido del MEN de 2022.

El criterio de equidad también puede orientar la revisión de una evidencia. Si el propósito exige explicar una decisión sobre una regla, hay que examinar si la forma de respuesta elegida introduce una dificultad ajena a esa explicación. Una propuesta propia consiste en separar lo que se quiere comprender de los medios inicialmente previstos para mostrarlo. La decisión final necesita relación con el aprendizaje y con los apoyos pertinentes, sin convertir este ejemplo general en un procedimiento individual de valoración o ajuste.

Base documental: MEN 2022, p. 96 y conexión contextual con pp. 98–99. Para profundizar en DUA, PIAR y ajustes razonables, consulta Desarrollo integral, inclusión y DUA: diseñar oportunidades y responder a las barreras.

Flexibilidad y especificidad: cambiar con razones y conservar el aporte del área

El principio de flexibilidad permite revisar la organización según las condiciones del contexto. La página 97 relaciona esa posibilidad con necesidades sociales, culturales y geográficas. La flexibilidad, entendida como criterio de diseño, requiere explicar qué se cambia y por qué. No significa que cualquier sustitución mantenga el sentido de la propuesta. Una actividad nueva debe examinarse en relación con el propósito, la trayectoria y las oportunidades de aprendizaje. La decisión resulta más clara cuando distingue el componente que se ajusta del aprendizaje que se busca conservar o reformular.

Supongamos que una secuencia dependía de un espacio que no está disponible. Elegir una tarea distinta solo para ocupar el tiempo deja pendiente su justificación curricular. El equipo puede revisar qué aspecto de la experiencia era necesario: orientar un desplazamiento, coordinar una acción con otros o argumentar una decisión. A partir de esa precisión estudia una alternativa viable. El ejemplo no prescribe un ejercicio ni autoriza el uso de un lugar. Muestra que una condición material debe conectarse con el contenido y con la intención formativa para que el ajuste pueda discutirse.

La especificidad recuerda, en la misma página, que el aporte del área se construye con el estudio de la experiencia corporal, la acción motriz y las prácticas de juego, mediante conocimientos y formas de intervención que necesitan rigor. Una propuesta puede relacionarse con otros saberes y seguir siendo reconocible como Educación Física, Recreación y Deporte. Para ello tiene que explicar qué experiencia corporal, motriz o lúdica se trabaja y qué comprensión se desarrolla. Nombrar un tema social en una clase no demuestra todavía la contribución del área a ese tema.

Los dos principios se complementan. La especificidad ayuda a justificar qué se conserva al adaptar una experiencia; la flexibilidad impide confundir el aporte disciplinar con una única actividad o un único escenario. En una propuesta hipotética sobre coordinación de recorridos, el cambio de material puede ser razonable si permite mantener el problema de orientación y comunicación que se estudia. Si lo transforma en otro problema, el equipo debe reconocerlo y revisar el propósito. La adaptación se vuelve una decisión argumentada cuando sus consecuencias están a la vista.

Este razonamiento también permite evitar una organización por novedades. Que una práctica resulte atractiva no explica por sí mismo su lugar en la trayectoria. Puede incorporarse cuando se identifica qué aporta, cómo se relaciona con lo ya trabajado y qué condiciones requiere. El currículo no necesita excluir experiencias nuevas ni adoptarlas por su visibilidad. Necesita criterios de selección que permitan aprovecharlas con sentido. La pregunta por el aporte específico y la posibilidad de ajuste ofrece dos criterios relacionados para esa conversación.

Base documental: MEN 2022, p. 97. Las situaciones de cambio de espacio y material son hipotéticas, no instrucciones para una práctica real.

Distinguir los componentes para explicar sus relaciones

La estructura de la página 100 reúne fundamentos, núcleos y competencias en relación con el contexto y la transversalidad. El estudiante ocupa el centro de la propuesta. Esa organización no se interpreta aquí como una cadena de casillas que se llena una sola vez. Permite examinar cómo se selecciona y articula el saber del área para una trayectoria. Los fundamentos ayudan a comprender la perspectiva formativa; los núcleos organizan contenidos; las competencias orientan desarrollos que se concretan en actuaciones y aprendizajes situados.

Las páginas 101 a 104 recuperan las competencias motriz y expresiva corporal, junto con la axiológica corporal, con atribución al Documento 15 de 2010. Para profundizar en estas competencias, consulta Competencias de Educación Física: actuar, expresarse y cuidar en relación con los demás. Su relación con la organización curricular se estudia aquí. Las experiencias pueden involucrar acción motriz, comunicación y cuidado a la vez. Por eso, asignar cada actividad a una sola competencia como si las demás estuvieran ausentes simplifica la relación propuesta. El diseño necesita justificar qué se trabaja y de qué manera, sin fragmentar al estudiante en tareas independientes para cada etiqueta.

Un contenido tampoco equivale a una competencia. Puede nombrar un saber o una práctica que se selecciona para trabajar, mientras la competencia remite a una actuación más amplia que articula saberes, habilidades y disposiciones. El desempeño aporta una referencia para reconocer un avance en esa trayectoria. En el ejemplo hipotético de diseñar recorridos compartidos, estudiar orientación espacial es una selección de contenido; explicar y revisar una decisión sobre el recorrido constituye una posible actuación que puede aportar evidencia. Ninguna formulación aislada demuestra que el aprendizaje ya ocurrió.

La tabla siguiente utiliza distinciones de trabajo y ejemplos propios. No busca fijar una terminología adicional al documento. Ayuda a detectar problemas de nivel: por ejemplo, tratar el nombre de un núcleo como si fuera un desempeño observable o utilizar una actividad como si expresara por sí sola el propósito de toda una trayectoria. Las relaciones importan más que la ubicación formal. Una vez clasificada una formulación, todavía hay que explicar con qué otras decisiones se vincula y qué experiencia permitiría desarrollarla.

Base documental: MEN 2022, pp. 100–104 y 108. La referencia a 2010 se conoce mediante el MEN de 2022; no se reproduce ni desarrolla aquí la definición completa de cada competencia.

Recurso 2. Comparativa original de niveles de organización
Una misma propuesta hipotética, examinada con preguntas diferentes
ComponentePregunta que ayuda a responderEjemplo propioConfusión que conviene revisar
Competencia¿Qué desarrollo amplio de actuación se busca favorecer?Relacionar decisiones motrices, comunicación y cuidado en una experiencia compartida.Reducirla a terminar un ejercicio.
Núcleo¿Cómo se organiza una parte del saber del área?Corporeidad, percepción y motricidad como referencia para seleccionar contenidos relacionados.Tratar su nombre como una evidencia ya observable.
Contenido¿Qué saber o práctica se elige trabajar?Orientación espacial en relación con otras personas y objetos.Suponer que nombrarlo explica cómo se aprenderá.
Desempeño propuesto¿Qué actuación permitirá examinar un avance?Propone un ajuste de recorrido y explica qué cambia en la circulación compartida.Confundir la formulación esperada con un resultado demostrado.

Elaboración propia. El ejemplo no es un desempeño oficial por grado ni una reproducción de una tabla del MEN.

Cuatro núcleos que organizan contenidos y se relacionan entre sí

La sección 4.2.2 presenta los núcleos como unidades para organizar el saber y sus relaciones pedagógicas. El documento propone cuatro, no una unidad adicional para cada contenido o cada competencia. Su función es ayudar a seleccionar y articular aprendizajes con continuidad. Un núcleo permite reconocer afinidades entre contenidos, pero no constituye una frontera absoluta. Las experiencias corporales pueden relacionar aspectos que el plan organiza de manera diferenciada para poder estudiarlos y secuenciarlos.

La página 104 señala que los aprendizajes de un núcleo pueden contribuir a los de otros. En un recorrido colectivo hipotético, reconocer distancias y orientar desplazamientos puede conectarse con interpretar señales, acordar reglas y examinar condiciones de participación. Esa relación no elimina las diferencias entre contenidos. El docente necesita precisar qué aspecto se trabaja en cada momento y cómo se conectará con los demás. Si toda actividad se declara vinculada con todo, sin explicar la relación, los núcleos dejan de ayudar a organizar el diseño.

Las denominaciones requieren una lectura cuidadosa del propio documento. El desarrollo de la página 105 utiliza corporeidad, percepción y motricidad, mientras las figuras 12 y 14 muestran cuerpo, percepción y motricidad. Asimismo, el orden de recreativas y deportivas varía entre algunas presentaciones. Estas variantes no se interpretan como núcleos distintos. En esta lectura se usan las denominaciones del desarrollo de 4.2.2 y se conserva la advertencia para reconocer las relaciones cuando se consultan las figuras originales.

La continuidad también forma parte de la función organizadora. La selección para un grupo no se justifica solo por lo que cabe en una sesión. Debe examinar qué experiencias previas se retoman, qué avance se busca y qué posibilidades se abren para el trabajo posterior. Como propuesta propia, el equipo puede registrar una relación entre contenido seleccionado, experiencia prevista y razón de su ubicación en la trayectoria. Ese registro hace discutible la selección sin imponer una misma secuencia a todos los establecimientos.

Base documental: MEN 2022, pp. 100 y 104–110. Las variantes de nombres se contrastaron con las figuras 12 y 14 y con el desarrollo de 4.2.2.

Corporeidad, percepción y motricidad: orientar la acción y comprenderla

El primer núcleo relaciona procesos corporales, perceptivos y motrices con dimensiones psicológicas y simbólicas de la experiencia. La página 105 incluye el reconocimiento del propio cuerpo, la orientación en el espacio y el tiempo y la combinación de habilidades, entre otros contenidos. La organización no se agota en ejecutar movimientos aislados. Interesa cómo el estudiante comprende y ajusta su acción en relación consigo mismo, con otras personas y con las condiciones del entorno.

En una situación hipotética, el grupo explora distintas maneras de recorrer un espacio delimitado y después explica qué referencias utilizó para orientarse. El propósito no sería comprobar quién recorre más distancia. Podría centrarse en reconocer relaciones espaciales y en argumentar un ajuste de trayectoria. El docente tendría que decidir las condiciones de la experiencia según el grupo y el lugar; el ejemplo solo muestra una relación curricular entre contenido y evidencia. No prescribe una tarea física ni establece un nivel esperado para una edad.

La percepción y la acción pueden trabajarse con preguntas precisas. Qué cambió al modificar la ubicación de una referencia, cómo se coordinó una decisión con otra persona o por qué se eligió una dirección son problemas distintos. Seleccionarlos permite evitar que una sesión acumule estímulos sin una intención reconocible. También ayuda a distinguir exploración de aprendizaje demostrado: ofrecer posibilidades de movimiento es una decisión de enseñanza; reconocer qué comprende el estudiante exige observar, escuchar o analizar una actuación relacionada con el propósito.

El documento vincula este núcleo con una valoración del propio cuerpo y con la autonomía progresiva. En el diseño propuesto aquí, esa relación invita a revisar cómo se ofrecen oportunidades de explicar y ajustar una decisión, sin convertir comparaciones de ejecución en juicios globales sobre la persona. Una diferencia observada puede orientar una nueva consigna o una experiencia posterior. No permite deducir, por sí sola, una condición clínica ni establecer una clasificación de capacidades. El currículo conserva su alcance educativo cuando relaciona la observación con decisiones de enseñanza pertinentes.

Base documental: MEN 2022, p. 105. El recorrido y las preguntas son ejemplos hipotéticos de elaboración propia.

Expresión y comunicación corporal: dar intención a los lenguajes del cuerpo

El segundo núcleo organiza prácticas vinculadas con la expresión, el ritmo y las posibilidades comunicativas del movimiento. Las páginas 105 y 106 incluyen formas de representación, relaciones entre espacio y tiempo y diversas manifestaciones del lenguaje corporal. Su selección curricular requiere precisar qué se quiere explorar o comunicar. Una secuencia de gestos no se convierte en experiencia expresiva solo porque ocurra delante de otras personas. El diseño necesita dar lugar a la intención, la interpretación y la posibilidad de transformar una primera propuesta.

Un ejemplo hipotético consiste en crear señales corporales para coordinar el inicio, la pausa y el cambio de dirección de un recorrido. El grupo puede comparar si una señal resulta comprensible en la situación acordada y explicar qué modificación propone. La tarea vincula expresión y acción sin exigir que las personas comuniquen emociones privadas. No se deduce de un gesto cómo se siente un estudiante. Se analiza una producción construida para un propósito común y se distingue esa intención de las interpretaciones que otras personas pueden hacer.

La creación colectiva introduce decisiones sobre turnos, acuerdos, tiempos y espacio. Esas condiciones también forman parte de la experiencia, porque influyen en quién puede proponer y en cómo se revisa lo creado. Si una sola persona define todas las señales y las demás únicamente las repiten, la organización ofrece menos oportunidades de participar en la composición. El docente puede estudiar cómo abrir momentos de propuesta y contraste, de acuerdo con el propósito. La revisión relaciona la forma de agrupamiento con el aprendizaje que se espera favorecer.

El núcleo puede conectarse con otras expresiones y áreas, pero su aporte debe quedar identificado. Una relación con música, representación o lenguaje resulta curricularmente más precisa cuando se explica qué aspecto del ritmo, la organización corporal o la comunicación se está trabajando. La simple presencia de una canción no demuestra una integración entre saberes. La especificidad del área se reconoce en la experiencia corporal y en la reflexión pertinente sobre ella. A partir de esa claridad es posible construir conexiones que aporten a un problema compartido.

Base documental: MEN 2022, pp. 105–106. La creación de señales y su análisis son propuestas propias; no se usan gestos como instrumento diagnóstico.

Actividad física y salud: organizar saberes sobre el cuidado

El tercer núcleo vincula las prácticas corporales con el bienestar y el cuidado, en relación con otras personas y con el entorno. Las páginas 106 y 107 reúnen contenidos y posibilidades de trabajo sobre condición física, hábitos, adecuación de las prácticas y condiciones contextuales. Aquí se estudia su lugar en la organización curricular. El listado del documento no se convierte en una prescripción de ejercicio, alimentación o tratamiento, ni se utiliza para decidir necesidades individuales de salud.

Seleccionar un contenido de este núcleo requiere precisar qué aprendizaje educativo se busca. Por ejemplo, una propuesta hipotética puede centrarse en explicar por qué una actividad necesita condiciones de uso del espacio, momentos de organización y acuerdos de participación. La evidencia podría ser una justificación de esas condiciones a partir de un caso ficticio. Ese propósito es diferente de medir una variable física o recomendar una dosificación. La distinción permite reconocer qué saberes se están trabajando y qué conocimiento adicional exigiría una intervención más específica.

El cuidado no queda separado del contexto. Una propuesta puede considerar qué materiales están disponibles, cómo se organiza su uso y qué información necesita comprender el grupo. Las decisiones deben relacionarse con la experiencia y con las condiciones efectivas del establecimiento. No basta con agregar un mensaje general sobre vida saludable a cualquier actividad. Si se busca comprensión, el estudiante necesita un problema delimitado, información pertinente y una oportunidad de explicar razones. El diseño curricular debe hacer visible esa relación.

En esta lectura no se solicitan registros de salud, alimentación, peso o actividad de estudiantes y familias. El análisis utiliza casos inventados y decisiones de organización. Si el equipo escolar decide desarrollar contenidos que implican orientaciones sanitarias o técnicas específicas, necesitará consultar las fuentes y procedimientos pertinentes para ese alcance. El capítulo del MEN identifica un campo de formación; no reemplaza ese trabajo de verificación. Esta separación permite estudiar la estructura curricular con rigor sin atribuir al texto una aplicación clínica que no se ha contrastado.

Base documental: MEN 2022, pp. 106–107. Se desarrolla la relación curricular, sin afirmaciones clínicas ni recomendaciones sanitarias actuales.

Prácticas recreativas y deportivas: estudiar sus formas de participación

El cuarto núcleo trata la recreación y el deporte como prácticas sociales y culturales con reglas, roles, espacios y significados. Las páginas 107 y 108 presentan posibilidades variadas, desde juegos y experiencias cooperativas hasta la comprensión de dinámicas deportivas y sus usos sociales. El diseño necesita seleccionar qué aspecto se estudiará y con qué sentido educativo. La presencia de una práctica deportiva en la programación no explica por sí sola el aprendizaje que se busca ni los valores que efectivamente se trabajarán.

El recorrido compartido de los ejemplos anteriores podría convertirse en un juego con reglas creadas por el grupo. La selección de contenido podría atender a cómo se distribuyen roles y cómo una modificación afecta las posibilidades de intervenir. La experiencia permitiría poner a prueba un acuerdo y argumentar una revisión. No se supone que jugar juntos produce cooperación de manera automática. El docente debe examinar la organización de la tarea, ofrecer oportunidades de deliberación y recoger evidencia relacionada con el propósito anunciado.

Las reglas y los roles pueden ser objeto de conocimiento, además de condiciones para ejecutar una actividad. Comprender quién decide, qué acciones son posibles y cómo se resuelve una situación ayuda a estudiar la lógica de una práctica. En una propuesta hipotética, comparar dos formas de asignar turnos puede mostrar efectos diferentes en la circulación de las decisiones. La conversación necesita apoyarse en lo ocurrido o en las condiciones del caso, sin convertir una preferencia personal en una explicación universal de la participación.

El documento incluye también el análisis crítico de representaciones culturales y medios de comunicación vinculados con estas prácticas. Esa posibilidad no obliga a añadir todos los asuntos en una misma unidad. Puede seleccionarse un problema, como la diferencia entre el papel de participante y el de espectador, y precisar qué saberes ayudarían a comprenderlo. El núcleo ofrece un campo de contenidos relacionados; el trabajo de diseño consiste en elegir y secuenciar con razones, considerando su relación con las competencias y con otros núcleos.

Base documental: MEN 2022, pp. 107–108. Las variantes del juego y de los turnos son hipotéticas; no se atribuyen resultados automáticos a una práctica.

Seleccionar contenidos con razones que puedan discutirse

La estructura propuesta permite seleccionar, modificar y relacionar contenidos según las necesidades de formación y el contexto. Esa posibilidad exige priorizar. Un listado extenso no demuestra que el plan cubra mejor el área, especialmente si no explica la profundidad del trabajo ni las relaciones entre experiencias. La selección debe considerar qué aporta cada contenido al propósito y por qué se ubica en ese momento. La pregunta no es únicamente si una actividad pertenece al área, sino qué aprendizaje permite trabajar dentro de una trayectoria.

Como propuesta de trabajo, pueden distinguirse tres razones de selección: su relación con el propósito, su pertinencia en las condiciones conocidas y su vínculo con aprendizajes anteriores o posteriores. Las razones no constituyen una fórmula oficial. Ayudan a comparar alternativas cuando el tiempo o los recursos son limitados. Si dos contenidos aportan al mismo problema, el equipo puede examinar cuál ofrece una experiencia más adecuada para el grupo. También puede reconocer que necesita información adicional antes de elegir, en lugar de presentar la primera alternativa como una solución ya comprobada.

La matriz del recurso 3 utiliza un único proyecto ficticio para mostrar conexiones posibles con los cuatro núcleos. No afirma que todas deban desarrollarse simultáneamente ni que una unidad deba repartir el mismo tiempo entre ellos. Una decisión razonable podría seleccionar dos relaciones para un primer momento y dejar otras para una continuidad argumentada. Lo necesario es conservar la diferencia entre posibilidades identificadas y compromisos del plan. Declarar una relación no equivale a disponer de tiempo y condiciones para trabajarla.

La selección también debe dejar lugar a la revisión. Durante una experiencia pueden aparecer dificultades de comprensión o relaciones que no se habían previsto. El docente puede registrar qué observó y por qué considera pertinente un ajuste. Cambiar con esa información es distinto de acumular actividades hasta agotar el tiempo. La propuesta original de registro podría cerrar con una frase que conecte el cambio y su razón: se modifica esta condición para ofrecer una oportunidad más clara de trabajar este aprendizaje. Después habrá que examinar si el ajuste tuvo ese efecto en la experiencia concreta.

Base documental: MEN 2022, pp. 97, 100 y 104–108. La selección y la matriz siguientes son elaboraciones propias; no constituyen una programación oficial ni una distribución obligatoria entre núcleos.

Recurso 3. Matriz original para comparar posibilidades de selección
Proyecto hipotético: diseñar y explicar recorridos compartidos en el establecimiento
Núcleo de referenciaContenido posiblePregunta para una experienciaEvidencia propuesta
Corporeidad, percepción y motricidadOrientación espacial y relación con referencias.¿Qué cambia cuando se desplaza una referencia del recorrido?Explicación de un ajuste de trayectoria, apoyada en la experiencia.
Expresión y comunicación corporalSeñales corporales con intención comunicativa.¿Cómo hacer comprensible una señal para coordinar una acción?Propuesta de señal y justificación de una modificación.
Actividad física y saludCondiciones de organización vinculadas con el cuidado.¿Qué condiciones de uso y participación exige el caso ficticio?Argumento sobre condiciones que deben comprobarse, sin prescripción clínica.
Prácticas recreativas y deportivasReglas y distribución de roles en un juego.¿Cómo cambia la participación si se modifica una regla de turnos?Comparación de dos alternativas y razón para ensayar una.

La matriz compara opciones. No obliga a realizar el proyecto, no determina condiciones de seguridad y no asigna los ejemplos a un grado escolar.

Desempeños: referencias para examinar avances, no resultados que se dan por hechos

La sección 4.2.3 presenta los desempeños como referencias que ayudan a valorar el desarrollo de las competencias. Pueden integrar saberes, acciones, habilidades y actitudes vinculados con los núcleos. Su función en el diseño es orientar qué avance se busca reconocer en un momento del recorrido. Una formulación de desempeño esperado no describe automáticamente lo que todos los estudiantes ya pueden hacer. Necesita relacionarse con oportunidades de aprendizaje y con evidencia pertinente para estudiar el proceso.

En una propuesta hipotética, escribir participa en juegos ofrece poca precisión si no se explica qué aspecto de esa participación se quiere examinar. Una formulación más delimitada podría señalar que el estudiante propone un cambio de regla y explica cómo afecta la intervención de otras personas. El ejemplo no se ofrece como redacción universal ni como desempeño oficial por grado. Muestra que una actuación se vuelve más interpretable cuando incluye el objeto de la decisión y el sentido del aprendizaje, además de un verbo general.

La evidencia no es idéntica a la formulación esperada. El desempeño orienta una pregunta de valoración; una explicación, una producción o una actuación concreta puede aportar información para responderla. Si se busca comprender el efecto de una regla, contar el número de participaciones puede describir una parte de la situación, pero no sustituye la argumentación del estudiante. El docente necesita analizar qué muestra cada evidencia y qué todavía no permite concluir. La relación debe conservarse entre lo que se pretendía desarrollar y lo que se interpreta a partir de lo observado.

También conviene distinguir dificultad y explicación de la dificultad. Una respuesta puede ser incompleta porque la consigna no resultó clara, porque falta experiencia con el problema o por otras condiciones que aún deben estudiarse. El diseño no puede resolver esa incertidumbre mediante una etiqueta sobre la persona. Una propuesta propia consiste en registrar qué aspecto de la actuación se observó y qué nueva oportunidad de enseñanza se considera pertinente. Esa relación mantiene la valoración vinculada con el trabajo pedagógico, sin convertir una evidencia puntual en una descripción total del estudiante.

Los ejemplos por grupos de grado aparecen después en el documento y pertenecen a otro tramo de estudio. Aquí no se trasladan a una malla nueva ni se asignan expectativas por edad. El interés es comprender la función de los desempeños en la estructura: ayudar a relacionar competencias, núcleos, experiencias y valoración del avance. Las decisiones sobre instrumentos, criterios detallados y evaluación requieren su desarrollo específico. Esta lectura se limita a la coherencia de esa relación dentro del diseño curricular.

Base documental: MEN 2022, p. 108, sección 4.2.3. Las formulaciones y el registro propuestos son originales, sin asignación de grado ni calificación automática.

Coherencia horizontal y vertical: explicar continuidad y diferencias

Las páginas 97 y 104 relacionan la organización con la secuencia y la trayectoria. La coherencia horizontal permite examinar cómo se conectan decisiones y aprendizajes dentro de un mismo momento o grupo de grados. La coherencia vertical pregunta por su continuidad a lo largo del recorrido. Las dos relaciones requieren algo más que repetir una denominación en distintos planes. El equipo necesita explicar qué se retoma, qué se transforma y qué oportunidades de avanzar se ofrecen.

Una secuencia hipotética puede comenzar por reconocer referencias espaciales, continuar con la comparación de recorridos y llegar a la justificación de un ajuste compartido. El ejemplo ilustra una posible relación entre experiencias, sin fijar un calendario ni una progresión para una edad determinada. El avance no se reduce a aumentar la velocidad o la cantidad de repeticiones. Puede consistir en comprender más relaciones, tomar decisiones con mayor fundamento o revisar una actuación a partir de información que antes no se consideraba.

La coherencia horizontal aparece cuando esa experiencia se conecta, por ejemplo, con señales de comunicación y acuerdos de participación que el grupo también está trabajando. La conexión requiere una pregunta reconocible y una contribución de cada contenido. Si las señales se enseñan de manera aislada y luego no se utilizan ni se examinan en el recorrido, la relación permanece declarada. El diseño puede estudiar qué momento de la experiencia permite articularlas y qué evidencia mostraría que el estudiante comprende su función.

La revisión de una trayectoria debe reconocer también condiciones y experiencias diferentes. Una misma actividad puede necesitar otra mediación cuando el grupo no comparte los antecedentes que el plan daba por conocidos. La propuesta propia consiste en hacer explícitos esos supuestos antes de interpretar una dificultad como falta de capacidad. El equipo puede ajustar una experiencia previa, ofrecer otra referencia o reformular el alcance. La continuidad conserva sentido cuando se construye desde lo que se conoce del proceso y no desde una repetición automática del plan anterior.

Base documental: MEN 2022, pp. 97 y 104. La secuencia es hipotética; no se ofrecen progresiones oficiales por edad o grado.

Transversalidad: relacionar el problema escolar con otras prácticas y actores

La transversalidad aparece como principio en la página 96 y se desarrolla en las páginas 109 y 110. El documento amplía su alcance más allá de una reunión entre asignaturas. Relaciona los aprendizajes con la vida familiar, comunitaria y social, y con distintos espacios de la experiencia escolar. Desde esta perspectiva, el problema que se estudia puede atravesar formas de organización, usos de los lugares y maneras de participar, además de los contenidos que figuran en un plan de aula.

Una propuesta sobre uso compartido del espacio puede exigir mirar qué ocurre antes y después de una sesión, qué acuerdos existen y qué actores pueden decidir sobre ellos. La contribución del área debe mantenerse visible: experiencias corporales, orientación, comunicación, reglas o cuidado, según el propósito elegido. Otras áreas pueden aportar preguntas y saberes pertinentes, pero la coordinación no se demuestra por la presencia de varios nombres en un proyecto. Es necesario explicar qué problema común se estudia y cómo cada contribución ayuda a comprenderlo o a intervenir en él.

El documento reconoce prácticas familiares y comunitarias que se relacionan con la formación del área. Ese reconocimiento no autoriza a suponer disponibilidad de tiempo, recursos o espacios. En la propuesta hipotética, una invitación puede abrir una conversación sobre formas de encuentro o conocimientos de juego, sin convertir la participación del hogar en requisito para que el estudiante aprenda. El diseño escolar conserva la responsabilidad de ofrecer experiencias pertinentes. Las contribuciones externas se incorporan mediante acuerdos claros y según sus condiciones reales, no como recursos ya disponibles por aparecer en el plan.

La transversalidad también obliga a revisar coherencia entre mensajes y organización. Si un proyecto se propone discutir participación, pero sus decisiones están cerradas y solo algunas voces pueden intervenir, existe un asunto que debe analizarse. El currículo incluye esas condiciones de la experiencia. Una conversación puede identificar qué aspectos están abiertos a propuesta y cuáles requieren una decisión institucional. La claridad del alcance permite que el aporte de cada actor se relacione con una decisión posible y que se expliquen los límites del trabajo.

El mapa del recurso 4 organiza relaciones originales alrededor de un problema hipotético. No reproduce la figura 14 ni convierte sus ejemplos en tareas familiares. Cada relación incluye una pregunta y una condición de alcance. El propósito es mostrar que conectar contextos requiere mediación: escuchar una práctica no significa adoptarla sin estudio, y conocer una necesidad no equivale a disponer de los medios para responder. Una propuesta transversal puede comenzar por una acción delimitada y revisable, articulada con el trabajo del establecimiento.

Base documental: MEN 2022, pp. 96 y 109–110. Se conoce la referencia a Magendzo y MEN 2014 mediante el documento de 2022, sin afirmar lectura directa de esas obras.

Recurso 4. Mapa original de relaciones para un problema transversal

Problema hipotético central: comprender y revisar cómo se comparte un espacio de encuentro escolar.

Experiencia del área
Examinar recorridos, señales y reglas. Pregunta: ¿qué decisiones modifican las posibilidades de intervenir?
Organización escolar
Reconocer acuerdos de uso y responsabilidades. Pregunta: ¿qué puede modificarse en la experiencia y qué requiere otra decisión institucional?
Diálogo con otros saberes
Precisar una contribución pertinente al problema. Pregunta: ¿qué comprensión aporta y cómo se conecta con la experiencia corporal?
Familias y comunidad
Escuchar conocimientos o posibilidades de colaboración acordadas. Pregunta: ¿qué aporte puede realizarse sin dar por disponibles recursos ni pedir información privada?
Revisión compartida
Contrastar propósito y experiencia. Pregunta: ¿qué se aprendió, qué supuesto cambió y qué decisión necesita ajuste?

Elaboración propia. El mapa muestra relaciones para estudiar; no identifica actores reales ni compromete actividades fuera del establecimiento.

Revisar un diseño completo sin imponer un formato único

Una revisión de conjunto puede empezar por una sola experiencia y reconstruir las razones de su organización. El equipo pregunta qué propósito la orienta, qué contenidos se seleccionaron, qué oportunidades ofrece y qué evidencia permitiría comprender el avance. Después examina su relación con otras experiencias y con el contexto. Este recorrido no depende de adoptar un mismo formato de tabla. Un plan breve puede explicar relaciones con precisión, mientras un documento extenso puede mantenerlas implícitas.

El caso del recurso 5 presenta una programación ficticia con muchas actividades y una intención general poco conectada con ellas. La revisión no necesita declarar inútiles todas las actividades. Puede identificar qué aporta cada una, qué propósito sería viable y qué decisiones deben cambiar. El trabajo consiste en construir una relación argumentada, no en reemplazar un listado por otro igualmente desconectado. Una actividad puede conservarse cuando se precisa su función y se ofrecen las condiciones para desarrollar el aprendizaje que se le atribuye.

Los cinco principios permiten formular preguntas complementarias. El sistémico examina relaciones; inclusión y equidad, oportunidades y barreras; flexibilidad, ajustes justificados; especificidad, el aporte del área; transversalidad, conexiones con prácticas y problemas más amplios. No se convierten aquí en una puntuación automática del plan. Una misma dificultad puede comprometer varios: por ejemplo, una evidencia que no corresponde al propósito puede estar relacionada con una organización que limita participar. La revisión debe describir el problema concreto y argumentar el cambio propuesto.

El cierre es una decisión que pueda revisarse. En lugar de afirmar que el rediseño producirá determinados valores o resultados, el equipo puede indicar qué oportunidad se propone ofrecer y qué examinará para conocer su desarrollo. Esa precisión conserva la diferencia entre intención, experiencia y evidencia. También permite reconocer preguntas abiertas y condiciones que aún deben comprobarse. El currículo se vuelve un instrumento de trabajo cuando ayuda a comprender y discutir esas relaciones, además de organizar su presentación escrita.

Base documental: MEN 2022, pp. 94–100, 104 y 108–110. La revisión y el caso siguientes son propuestas originales, sin certificación de resultados ni modelo único de diseño.

Recurso 5. Caso hipotético: un plan lleno de actividades y con relaciones pendientes

Situación ficticia. Un equipo programa recorridos, una composición de señales y un juego de turnos. Declara como propósito comprender decisiones de uso compartido del espacio, pero prevé valorar únicamente la rapidez de ejecución. No explica qué se retoma de experiencias previas ni qué se hará con las propuestas de los estudiantes.

Lo que ya puede identificarse
Hay experiencias posibles de los núcleos, un propósito declarado y una evidencia que no basta para interpretarlo.
Lo que no puede concluirse
Que las actividades desarrollaron cooperación, comunicación o cuidado solo por estar incluidas.
Decisión inicial por estudiar
Seleccionar una relación entre recorrido, señal y regla; ofrecer comparación de alternativas y explicación de un ajuste.
Condición pendiente
Precisar el grupo, el espacio y las experiencias previas antes de diseñar la tarea concreta.
Contrastar un rediseño posible

Una alternativa conserva el propósito, vincula las tres experiencias y utiliza la explicación del cambio como parte de la evidencia. Examina además quiénes pueden proponer y comprender la consigna. Otra alternativa podría reformular el propósito, siempre que justifique la nueva relación. Ninguna permite declarar resultados antes de observar la experiencia.

Elaboración propia. No representa una programación real ni constituye una sesión lista para aplicar.

Taller de contraste: reconstruir las razones de un diseño

Responde con el caso ficticio del recurso 5 o con las alternativas expresamente inventadas aquí. No incluyas nombres, datos de salud ni información privada de estudiantes o familias. Las orientaciones sirven para contrastar el razonamiento; no constituyen una evaluación oficial, un banco de preguntas ni una calificación automática.

  1. Distinguir el nivel de una formulación

    El plan ficticio presenta «prácticas recreativas y deportivas» como desempeño esperado y «hacer un recorrido» como competencia. Explica qué confusiones de nivel contienen esas formulaciones. Propón una relación entre núcleo, contenido y desempeño que pueda discutirse, sin asignarla a un grado ni declarar que el aprendizaje ya ocurrió.

    Puedes utilizar el recurso 2 para revisar qué pregunta responde cada componente.

    Contrastar una respuesta posible

    La primera expresión nombra un núcleo, pero no precisa una actuación que ayude a examinar un avance. La segunda describe una actividad y no basta para expresar el desarrollo amplio de una competencia. Una relación posible selecciona reglas y roles como contenido del núcleo y propone que el estudiante compare dos reglas de turno y justifique una alternativa. La experiencia debe ofrecer oportunidad de hacerlo; la formulación esperada no demuestra el resultado. Otras propuestas son defendibles si mantienen claras esas relaciones.

    Fuentes localizadas: MEN 2022, pp. 100–104, componentes y función de los núcleos; pp. 107–108, prácticas recreativas y deportivas y función de los desempeños; comparativa original del recurso 2.

  2. Revisar una desconexión sin reemplazar todo el plan

    El propósito del caso es comprender decisiones sobre el uso compartido del espacio, pero la evidencia prevista es únicamente la rapidez. Propón un cambio limitado y relaciónalo con dos principios curriculares. Indica qué información del grupo o del escenario todavía necesitarías antes de diseñar una tarea concreta.

    No completes la situación con supuestas capacidades, diagnósticos o recursos que no aparecen en el caso.

    Contrastar el ajuste con los principios

    Una alternativa incorpora comparación de recorridos y explicación de un cambio de regla como parte de la evidencia. El principio sistémico permite revisar la relación entre propósito, experiencia y valoración; inclusión y equidad permite examinar quién puede comprender y proponer. También podrían justificarse flexibilidad o especificidad si se explica su relación concreta con el cambio. Siguen pendientes las condiciones de uso del espacio, las experiencias previas y los apoyos pertinentes. No basta con añadir una palabra al encabezado ni con anunciar que el ajuste producirá un valor determinado.

    Fuentes localizadas: MEN 2022, pp. 96–97, principios; p. 108, desempeños como referencias para valorar el avance; recorrido original del recurso 1. Para profundizar en el DUA, consulta Desarrollo integral, inclusión y DUA: diseñar oportunidades y responder a las barreras.

  3. Construir una conexión transversal con un alcance realizable

    Propón una conexión entre la experiencia del área y otro ámbito de la vida escolar para estudiar el uso compartido del espacio. Precisa el problema, el aporte específico del área y una decisión que necesite acuerdo institucional. Explica cómo podría abrirse una contribución de familias o comunidad sin convertir recursos o datos privados en condición del aprendizaje.

    Identifica una acción limitada y revisable; no prometas disponibilidad de actores o espacios.

    Contrastar el alcance de la propuesta

    Una posibilidad relaciona las decisiones del recorrido con los acuerdos de uso de un patio escolar ficticio. El área aporta el análisis de orientación, señales y reglas; el establecimiento debe precisar qué condiciones de uso pueden revisarse y por quién. Una contribución externa podría consistir en comentar un conocimiento de juego mediante una invitación acordada, sin exigir asistencia, materiales o información íntima. La propuesta necesita mostrar cómo esa contribución ayuda al problema. Sumar actividades o nombres de áreas sin explicar sus relaciones no basta para argumentar transversalidad.

    Fuentes localizadas: MEN 2022, p. 96 y pp. 109–110, principio y desarrollo de transversalidad; mapa original del recurso 4. La respuesta aplica esas relaciones al caso hipotético, sin reproducir la figura 14 ni dar instrucciones a familias reales.

Utiliza los campos para organizar tu análisis y abre cada contraste para revisar las razones y las fuentes. Esta actividad no asigna una calificación automática. Lo escrito no se envía al servidor ni se guarda al cerrar esta página.

Fuente, límites de consulta y continuidad

  1. Ministerio de Educación Nacional y Universidad Pedagógica Nacional. Orientaciones curriculares para la educación física, recreación y deportes en educación básica y media (2022). PDF institucional, inicio del capítulo 4 en p. 94. Fuente completa de 154 páginas, ISBN 978-958-785-380-3. El título tiene una variante singular de «deporte» en los créditos. Cobertura principal de esta lectura: pp. PDF 94–110, cuyo folio impreso coincide con la página PDF. Se desarrollan las secciones 4, 4.1, 4.2 y 4.2.1–4.2.4. La sección 4.1.1 de pp. 98–99 solo se usa para la conexión contextual indicada, y su explicación detallada puede consultarse en Desarrollo integral, inclusión y DUA: diseñar oportunidades y responder a las barreras.

    Localizaciones principales: concepción de currículo y preguntas de diseño, pp. 94–95; principios y relaciones de organización, pp. 96–97; estructura propuesta, p. 100; relación con las competencias, pp. 101–104; núcleos y contenidos, pp. 104–108; desempeños, p. 108; transversalidad, pp. 109–110. Se vieron las figuras originales para comprobar relaciones y variantes de nombres, sin reproducir su diseño, imágenes o tablas.

Atribución de fuentes citadas por el documento. Los planteamientos de otros autores y las referencias a documentos previos se conocen en esta lectura mediante el MEN de 2022. No se afirma consulta directa de Camacho, Grundy, Magendzo, Unesco, el Documento 15 de 2010 ni de los instrumentos de política mencionados en el capítulo. No se explican actualizaciones posteriores de CAST ni se presentan afirmaciones de vigencia normativa actual. Los contenidos del núcleo de salud se estudian como organización curricular, sin recomendaciones clínicas.

Para continuar el estudio. Desarrollo integral, inclusión y DUA: diseñar oportunidades y responder a las barreras desarrolla inclusión, DUA y ajustes; Competencias de Educación Física: actuar, expresarse y cuidar en relación con los demás, competencias y relaciones entre disciplinas. Progresión y desempeños de primero a once: dar continuidad al aprendizaje en Educación Física examina la progresión y los ejemplos de desempeños por grupos de grado. Esta lectura no reproduce esas tablas ni fija expectativas nuevas por edad. Puedes volver a la selección de contenidos o al taller de contraste.

Autoría y alcance. Las explicaciones aplicadas, los cinco recursos y los casos son originales. Todos los escenarios descritos son hipotéticos. No se recogen datos personales, no se diagnostican estudiantes o familias y no se ofrece una sesión lista para aplicar. Esta lectura de formación no representa una norma, una evaluación disponible en el campus ni una revisión completa de la unidad documental.