Competencias de Educación Física: actuar, expresarse y cuidar en relación con los demás

Orientaciones curriculares de Educación Física · Lectura 6 de 1125 minutos de lecturaRevisión: 16 de octubre de 2026Acceso gratuito

Relaciona las competencias motriz, expresiva corporal y axiológica corporal con ciudadanía y trabajo entre disciplinas.

Objetivos y conocimientos previos

Al terminar podrás explicar por qué una competencia necesita conocimientos, habilidades, actitudes y una situación; reconocer las tres competencias sin repartirlas en actividades aisladas; analizar oportunidades de ciudadanía y desarrollo socioemocional; y justificar una colaboración entre áreas que conserve la aportación de Educación Física. También podrás distinguir una evidencia situada de una afirmación sobre toda la persona.

Conviene haber estudiado corporeidad, motricidad, lúdica y juego, así como la relación entre desarrollo, contexto y participación. Aquí se trabaja con las secciones 3.3 y 3.3.1, páginas 83–93, y con las definiciones de las páginas 101–104. Las orientaciones curriculares ofrecen un referente pedagógico; esta lectura no establece requisitos de una convocatoria ni convierte sus ejemplos en una malla obligatoria. La organización curricular y sus núcleos se estudian en la lectura siguiente.

Una competencia necesita una situación, no una lista de cualidades

La sección 3.3 comienza relacionando competencia con el uso creativo, flexible y responsable de lo aprendido en situaciones concretas. El MEN de 2022 recupera una definición institucional de 2006 para destacar que el conocimiento necesita ponerse en acción y puede utilizarse en contextos diferentes de aquel donde se adquirió. Esto cambia la pregunta docente: además de comprobar qué recuerda el estudiante, interesa comprender qué reconoce en una situación, qué recurso selecciona y cómo explica o revisa su actuación. La competencia no queda descrita por una etiqueta general de capacidad. [1, p. 83]

Considera un ejemplo hipotético: una persona realiza correctamente una secuencia practicada y después encuentra que el espacio disponible se ha reducido. Repetir exactamente lo ensayado puede dejar de responder al problema. Necesita reconocer la nueva condición, elegir un ajuste y coordinarlo con quienes participan. La primera ejecución sigue siendo información relevante; no basta para afirmar que podrá resolver cualquier modificación. El cambio permite estudiar la relación entre un recurso aprendido y su utilización, sin declarar que toda dificultad posterior representa una ausencia completa de aprendizaje.

La situación también da sentido a la responsabilidad. Una respuesta puede alcanzar un resultado inmediato y, al mismo tiempo, perjudicar el acceso de otra persona o ignorar un acuerdo. Por eso no se propone entender la competencia como eficacia desligada de sus consecuencias. La fuente integra conocimientos, habilidades y actitudes en contexto. Como criterio de análisis, conviene describir qué problema se intenta resolver y qué condiciones importan antes de juzgar una actuación. Así se puede señalar una necesidad concreta de enseñanza en lugar de convertir un episodio en una valoración definitiva del estudiante. [2, pp. 84–86]

Conocer, hacer y ser atraviesan las tres competencias

Las páginas 84 y 85 reúnen saber conocer, saber cómo hacer y saber ser, determinados por el contexto. No asignan el conocimiento a una competencia, la ejecución a otra y los valores a una tercera. Cada competencia exige esas relaciones. En una decisión motriz interviene comprender el problema, disponer de maneras de actuar y asumir una posición ante las otras personas. En una creación expresiva también se utilizan procedimientos y criterios; en una decisión de cuidado hacen falta conocimientos y acciones. Separar los saberes de forma rígida reduce la interpretación de lo que ocurre. [2, pp. 84–85]

En una situación hipotética, un grupo prepara una secuencia colectiva y acuerda cómo anunciar un cambio de dirección. Conocer incluye comprender qué significa la señal y por qué se necesita. Hacer implica producirla, reconocerla y ajustar la propia acción. Ser se concreta en atender a quienes todavía no la han entendido y revisar una decisión que los deja fuera. Estas distinciones sirven para analizar la experiencia; no obligan a interrumpirla en tres momentos independientes ni prueban que las tres dimensiones se hayan desarrollado por haberlas escrito en una planeación.

La reflexión que pide el documento no tiene que convertirse en una explicación extensa después de cada movimiento. Puede aparecer en una elección justificada, una comparación breve o un nuevo intento cuya modificación se reconoce. El docente necesita decidir cuándo una pregunta ayuda y cuándo corta una exploración que todavía aporta información. Esta es una propuesta de mediación, no una secuencia prescrita por el MEN. Su utilidad se examina en la relación entre la intención, la experiencia que se ofrece y lo que el estudiante puede comprender y hacer con ella. [2, p. 85]

Capacidad, habilidad y competencia: distinguir para relacionar

El documento señala que las competencias se construyen a partir de capacidades y habilidades. En su explicación, la habilidad se relaciona con las formas de realizar acciones para afrontar problemas motrices; la competencia incluye la aplicación comprensiva y reflexiva en contexto. La página 86 diferencia asimismo disposiciones y pericia desarrollada. Es una distinción de trabajo que permite evitar dos reducciones: tratar una disposición como destino fijo o asumir que una realización hábil demuestra todos los recursos necesarios para responder a una situación. [2, pp. 84–86]

Un estudiante hipotético puede controlar un objeto en una tarea conocida y necesitar ayuda para hacerlo mientras se coordina con alguien. La habilidad no desaparece al cambiar la situación. Se han añadido relaciones que necesitan atención: oportunidad, distancia, lectura de la otra acción o decisión compartida. La intervención puede conservar lo que ya sabe y ofrecer una experiencia donde esas relaciones se vuelvan comprensibles. No hace falta explicar la dificultad mediante una supuesta incapacidad personal ni concluir que repetir de manera aislada resolverá toda demanda de interacción.

También conviene distinguir el conocimiento de su demostración en una ocasión. Una explicación puede mostrar comprensión sin acreditar todavía una ejecución; una ejecución acertada puede requerir más contraste para conocer las razones que la orientaron. Esta lectura utiliza «desempeño situado» para referirse a lo que la persona hace o explica en unas condiciones concretas, sin desarrollar aquí la organización curricular de desempeños de la lectura siguiente. La relación entre las evidencias resulta más informativa que escoger una sola como representación completa de la competencia.

Recurso 1. Cuatro formulaciones que informan cosas diferentes
Distinciones didácticas originales para analizar un caso hipotético; no escala de clasificación personal.
FormulaciónQué pone en primer planoQué hace falta contrastar
Reconoce el sentido de una señalComprensión de una información pertinente.Cómo la utiliza al actuar con otras personas.
Realiza una secuencia conocidaUna realización aprendida en condiciones descritas.Qué sucede cuando cambia una condición relevante.
Ajusta una secuencia y explica su decisiónRelación entre recursos, problema y actuación.Qué oportunidades tuvo y qué apoyos utilizó.
Actuó así en este ensayoUna evidencia situada.Otras ocasiones antes de generalizar el aprendizaje.

Elaboración EDUFISICA en relación con MEN (2022), pp. 84–86. Las filas no reproducen una tabla del documento.

Tres competencias como sistema: hacer énfasis no significa aislar

La figura 9 y su explicación presentan las competencias motriz, expresiva corporal y axiológica corporal como un sistema integrado y dinámico, fundamentado en corporeidad, motricidad, lúdica y juego. La fuente indica que enfatizar una incide sobre las otras y pide reconocer su interdependencia. Esta formulación no impide seleccionar un foco para una clase. Exige conservar las relaciones que permiten comprenderlo y evitar que una competencia aparezca como un complemento decorativo de otra. La atención a cada una necesita oportunidades reales dentro de la trayectoria educativa. [2, pp. 84–85]

La continuidad con el Documento 15 puede comprobarse directamente: su página 28 de 2010 presenta la autonomía corporal, la expresión y el cuidado como referentes relacionados, y advierte que el análisis didáctico no separa las acciones humanas reales. Esta consulta acotada permite reconocer el precedente de las definiciones que recupera el MEN de 2022. No equivale a estudiar completo el documento de 2010 ni permite afirmar que la publicación posterior lo haya derogado. [10, p. impresa 28]

Si el foco de un ejemplo hipotético es coordinar un cambio de ritmo, la dimensión motriz puede recibir una atención especial. Sin embargo, el grupo comunica cuándo cambiar y decide cómo cuidar las condiciones del ensayo. A la inversa, una tarea centrada en comunicar una idea conserva organización motriz y decisiones éticas sobre la representación de otras personas. El docente puede señalar qué relación pretende estudiar sin prometer que todo se aprenderá con igual profundidad en una sola sesión. Sistema no significa acumulación de objetivos; significa comprender las conexiones al seleccionar una prioridad.

Recurso 2. Una acción colectiva, tres preguntas relacionadas
Situación hipotética común
Revisar una secuencia compartida cuando cambia el espacio de realización.
Pregunta motriz
¿Cómo ajustar la organización del movimiento y coordinarla con las otras acciones?
Pregunta expresiva corporal
¿Qué señal o representación permite comunicar el cambio y cómo se comprueba su comprensión?
Pregunta axiológica corporal
¿Qué decisión reconoce a quienes participan y conserva condiciones de cuidado?
Relación entre las preguntas
La señal influye en la coordinación; el acuerdo de cuidado modifica el ajuste; el nuevo intento permite revisar ambas decisiones.
Lectura del resultado
Describir la acción y sus condiciones. No asignar una actividad exclusiva a cada competencia ni inferir efectos automáticos.

Mapa relacional original, distinto de las figuras 9, 10 y 13 del MEN. Referentes: MEN (2022), pp. 84–85 y 101–104.

Competencia motriz: comprender y reorganizar la propia acción

La página 102 desarrolla la competencia motriz a partir de una corporeidad autónoma que da sentido a habilidades, capacidades físicas y técnicas de movimiento. La actuación se relaciona consigo mismo, con otras personas y con un entorno cambiante. El documento reúne conocimientos, procedimientos, actitudes y emociones para explicar que resolver un problema motor y de relación necesita más que reproducir una forma visible. La técnica conserva su lugar; se comprende en función de lo que permite hacer, de las condiciones de su utilización y del sentido de la experiencia. [3, pp. 101–102]

En un caso hipotético, dos integrantes dominan por separado una secuencia de desplazamientos, pero no logran coordinar su encuentro. Añadir repeticiones individuales podría trabajar un recurso específico, aunque no atiende necesariamente el problema de ajuste recíproco. Una propuesta docente consiste en hacer reconocible el momento de encuentro y ensayar alternativas que el grupo pueda comparar. Importa preguntar qué condición cambió y qué información usaron. La finalidad no es imponer una única solución antes de conocer el problema ni convertir cualquier variación espontánea en una respuesta adecuada.

La autonomía tampoco equivale a retirar la enseñanza. La persona puede necesitar una explicación, demostración, referencia espacial o tiempo de práctica para ampliar sus decisiones. Lo relevante es cómo esos apoyos se relacionan con una comprensión progresiva y con las posibilidades de actuar. Una ayuda utilizada en un ensayo debe quedar descrita cuando se interpreta el resultado. Así se evita comparar situaciones distintas como si fueran idénticas y se puede decidir qué conviene sostener, modificar o volver a enseñar. La autonomía funciona aquí como horizonte formativo, no como requisito previo para merecer participación.

Competencia expresiva corporal: comunicar con recursos, sin leer la intimidad

El desarrollo de la competencia expresiva corporal relaciona conocimiento de sí, disponibilidad comunicativa y utilización de gestos, posturas, espacio, tiempo e intensidades. El MEN vincula estas posibilidades con representación, danza, baile y pantomima, así como con palabra y sonido. Las experiencias permiten explorar cómo una acción adquiere sentido para quien la produce y para quien la interpreta. La lectura se sitúa en ese ámbito educativo: no considera que un gesto revele de manera inequívoca una emoción ni ofrece una técnica clínica para acceder a la interioridad del estudiante. [4, p. 103]

Una propuesta hipotética consiste en representar un encuentro mediante cambios de distancia y orientación. El grupo puede comparar dos versiones y explicar qué intención buscaba comunicar. Quienes observan describen qué percibieron, sin afirmar que su interpretación descubre lo que cada integrante siente realmente. La diferencia entre intención e interpretación aporta material de trabajo: puede motivar una revisión del ritmo, de la disposición o de la señal. No se necesita pedir una experiencia íntima para que la composición tenga contenido ni convertir la exposición emocional en condición de evaluación.

La proxemia, explicada en la nota 28, ayuda a reconocer que la organización del espacio participa en la comunicación. Cercanía, alejamiento, presencia de contacto y postura adquieren sentido dentro de una relación. Un mismo arreglo no significa lo mismo en todos los contextos. El docente puede establecer una consigna comprensible y permitir que la representación se realice mediante alternativas pertinentes. La evidencia se relaciona con cómo se seleccionaron y revisaron recursos expresivos, en lugar de premiar la extroversión o una supuesta sinceridad del sentimiento representado. [4, p. 103, nota 28]

Competencia axiológica corporal: dar razones para cuidar

Las páginas 103 y 104 desarrollan la competencia axiológica corporal en relación con valores, conocimientos y técnicas orientados al cuidado y a la preservación de condiciones vitales. Comprende la relación con uno mismo, con las otras personas y con el ambiente. El texto conecta descanso, alimentación, convivencia y respeto por la naturaleza, sin reducir todo el campo a hábitos higiénicos. La pregunta pedagógica es qué valor orienta una decisión corporal y cómo se expresa en una práctica situada, no cuánto vocabulario moral puede repetir una persona. [5, pp. 103–104]

En un ejemplo hipotético, el grupo comparte un material y detecta que su organización deja a una persona esperando durante casi todo el ensayo. La decisión de revisar el uso del recurso puede analizarse desde el cuidado de la participación. Interesa conocer qué se observó, qué alternativas se consideraron y qué ocurrió al probar una. No basta con llamar solidaria a la actividad o atribuir una virtud estable a quienes propusieron el cambio. Se estudia una actuación concreta y la posibilidad de revisarla, sin clasificar el valor moral de los estudiantes.

También puede haber una tensión entre un resultado deseado y las condiciones en que se alcanza. Terminar antes no justifica ignorar un acuerdo o deteriorar el lugar utilizado. Como propuesta docente, el grupo puede explicar una decisión antes de repetir la tarea y contrastar después si sus efectos coincidieron con lo previsto. Esto relaciona criterio, acción y revisión. No convierte la clase en un juicio sobre todas las conductas de una persona ni permite deducir lo que hace fuera de ella. El alcance se mantiene en las oportunidades de aprendizaje que se han ofrecido y observado.

Una situación retadora debe permitir utilizar lo aprendido

La explicación de las páginas 85 y 86 reúne información, habilidad y puesta en acción ante un problema real o novedoso. «Novedoso» no tiene que significar incomprensible, espectacular o completamente desconocido. Puede consistir en una modificación que exija reconocer relaciones y elegir recursos ya trabajados. Esta interpretación didáctica permite construir una exigencia que enseñe y aporte información. Si la situación cambia demasiadas condiciones a la vez, una dificultad no permite identificar con claridad qué necesita comprender o practicar el estudiante. [2, pp. 85–86]

En un supuesto hipotético, la secuencia se ha ensayado con una disposición y después se propone otra que conserva el propósito. El docente explica qué permanece y qué puede modificarse. El grupo dispone de un intento para reconocer el nuevo problema y justificar un ajuste. Después se puede introducir otra condición si resulta pertinente. Esta progresión es una elaboración propia; no fija una edad universal ni una cantidad obligatoria de ensayos. La exigencia se decide a partir del contenido, la experiencia disponible y las condiciones del grupo.

Hablar de uso en otro contexto exige prudencia al interpretar el resultado. Resolver una variación muestra una posibilidad en ese caso, no una transferencia automática a cualquier práctica. Por la misma razón, no resolverla en el primer intento no borra lo aprendido antes. La comparación puede mostrar qué recurso se mantuvo, cuál dejó de servir y qué ayuda permitió reorganizar la acción. Esa información conserva una función formativa: orienta la siguiente oportunidad de aprender. El reto deja de ser un filtro para separar personas y pasa a ser una situación cuyo diseño y resultados también se revisan.

Una evidencia situada permite una conclusión situada

La fuente insiste en la reflexión sobre la acción y en la relación entre conocimientos declarativos y procedimentales. Una consecuencia didáctica es precisar qué información permite una tarea antes de usarla como evidencia de toda una competencia. Ejecutar una acción, explicar una elección y revisar un acuerdo muestran aspectos relacionados, pero no idénticos. El docente puede combinarlos para comprender mejor el aprendizaje. La combinación necesita una intención clara; acumular registros sin explicar qué pregunta responde cada uno puede volver opaca la valoración. [2, pp. 85–86 y nota 27]

Una ficha hipotética podría registrar que el grupo identificó una señal ambigua, la sustituyó y logró coordinar un nuevo intento. La observación permite sostener que revisó ese problema bajo esas condiciones. Para conocer la contribución de cada integrante hacen falta otras oportunidades pertinentes, no repartir el resultado colectivo de manera automática. También conviene anotar el apoyo docente utilizado y las condiciones del ensayo. Esos datos ayudan a interpretar lo ocurrido sin convertir una ayuda en una falta ni ocultarla al comparar actuaciones distintas.

La devolución puede describir la decisión observada y proponer qué contrastar a continuación. «El cambio de señal fue comprensible para dos compañeros; falta comprobarlo en el nuevo arreglo» ofrece una referencia de trabajo más concreta que una valoración general sobre personalidad. Esta formulación es un ejemplo propio, no una frase obligatoria del documento. Su interés consiste en mantener próximas evidencia, alcance y siguiente paso. La definición de desempeños y su lugar en la estructura curricular pueden estudiarse en Organizar el currículo: principios, núcleos, desempeños y transversalidad.

Ciudadanía: distinguir los ámbitos de los recursos para actuar

La sección 3.3.1 sitúa la formación ciudadana en las relaciones que aparecen al participar, construir acuerdos, reconocer diferencias y ejercer derechos. La figura 11 relaciona convivencia y paz, participación y responsabilidad democrática, y pluralidad, identidad y valoración de las diferencias. Son ámbitos de formación, no tres asignaturas nuevas ni tres conductas que puedan darse por adquiridas. La experiencia corporal ofrece situaciones pertinentes para estudiarlos, siempre que exista mediación y oportunidades para comprender las decisiones. [6, pp. 86–88]

La Guía 6 de 2004, consultada de manera dirigida, permite distinguir esos tres grupos de los tipos de recursos ciudadanos: conocimientos y competencias cognitivas, emocionales, comunicativas e integradoras. Un ámbito indica la cuestión que se trabaja; los tipos ayudan a analizar qué recursos se articulan para actuar. Las competencias integradoras no constituyen otro ámbito paralelo: ponen en relación recursos dentro de la acción. Se cotejaron estos pasajes de la guía, sin asumir aquí su estudio completo por grupos de grados. [11, pp. impresas 8 y 12–13]

En un caso hipotético, el grupo debe revisar una regla que distribuye de manera desigual las oportunidades de intervenir. Puede comprender la regla, anticipar consecuencias, escuchar razones y negociar una alternativa. La discusión se relaciona con participación democrática y valoración de diferencias, mientras utiliza recursos cognitivos, comunicativos y emocionales. No hace falta elegir una sola casilla para describirla. Sí es necesario comprobar si todas las personas pudieron comprender el problema, expresar una posición pertinente y volver a la práctica. La existencia de una votación, por sí sola, no informa suficientemente sobre esas condiciones.

Las emociones forman parte de la experiencia, no una nota sobre la personalidad

El MEN relaciona el desarrollo socioemocional con la interacción consigo mismo, con los demás y con el entorno. Las páginas 87 a 90 recuperan aportes de CASEL y Bisquerra, conocidos aquí mediante el documento de 2022. Identificar y comprender emociones, construir autonomía y actuar responsablemente se presentan dentro de una trayectoria de desarrollo, no como resultados de una sesión aislada. La formación compromete al establecimiento y a las relaciones entre sus actores; no recae únicamente sobre el estudiante que encuentra una dificultad. [6, pp. 87–89]

En un supuesto hipotético, dos interpretaciones de una consigna generan frustración durante un ensayo. La intervención puede ayudar a reconstruir lo ocurrido, ofrecer un momento para expresarlo y volver al problema con una explicación más clara. No es necesario exigir una confesión pública ni inferir una condición psicológica desde una reacción. Lo que se estudia es cómo se responde a ese episodio y qué condiciones permiten continuar. Las actuaciones que excedan la mediación cotidiana deben atenderse mediante los responsables y procedimientos correspondientes, sin improvisar un diagnóstico desde esta lectura.

Comprender a otra persona tampoco significa aceptar cualquier acción que realice. Se puede reconocer una emoción y mantener un límite frente a una conducta que impide participar o daña la relación. Como propuesta docente, conviene separar lo que se observó, lo que alguien comunica y lo que todavía se desconoce. La valoración puede atender a una decisión revisada o a un recurso utilizado para dialogar. No debe convertir la calma visible en sinónimo de competencia ni una expresión intensa en prueba de falta de aprendizaje. El análisis permanece en la situación y en las oportunidades ofrecidas. [7, pp. 90–91]

Mediación democrática: escuchar y mantener una estructura comprensible

Las páginas 90 y 91 proponen revisar el estilo de enseñanza cuando se pretende formar para la ciudadanía. El diálogo, la deliberación y el reconocimiento de los saberes del estudiante necesitan aparecer en la relación pedagógica, además de mencionarse como contenidos. Esa orientación no elimina la autoridad docente. La fuente la relaciona con normas comprensibles y una estructura consistente, junto con el cuidado de las relaciones. La pregunta es cómo se ejerce la responsabilidad, qué puede discutirse y qué razones permiten entender las decisiones. [7, pp. 90–91]

La cartilla Brújula de 2011, cotejada en el pasaje sobre aula y estilos de enseñanza, vincula la formación ciudadana con oportunidades de acción y reflexión y con preguntas abiertas al razonamiento del estudiante. También advierte que un arreglo físico del aula no basta para describir las relaciones que se construyen. Por eso una organización en círculo o una elección de capitanes no demuestra por sí sola una práctica democrática. Esta consulta complementa el pasaje de 2022, sin convertir la cartilla en un nuevo modelo obligatorio de clase. [12, p. impresa 30, PDF 30]

En una situación hipotética, el docente establece las condiciones de uso del espacio y abre a discusión cómo alternar responsabilidades durante la composición. Explica qué decisiones se pueden revisar y por qué otras requieren mantenerse. Si una propuesta perjudica la participación de alguien, corresponde analizarla y fundamentar una respuesta, aunque reciba apoyo mayoritario. La deliberación necesita criterios y no se agota en contar preferencias. Después, el grupo puede comprobar si el acuerdo permitió ensayar y si hace falta corregirlo. La participación se observa en el proceso y en sus posibilidades reales, no únicamente en el anuncio de que todos decidieron.

Del conflicto a la revisión: una oportunidad que necesita acompañamiento

El documento reconoce que juegos, deportes y otras prácticas suscitan reglas, alianzas, discrepancias y emociones. Estas condiciones pueden ofrecer oportunidades para la ciudadanía, pero el nombre de la actividad no permite afirmar que se aprovecharon. Un trabajo en equipo puede conservar decisiones concentradas en pocas personas. Un juego sin marcador puede incluir exclusión. La cuestión docente consiste en reconocer qué ocurre, qué contenido se necesita enseñar y cómo volver sobre la experiencia sin reducirla a una exhortación general al respeto. [7, pp. 90–91]

En un ejemplo hipotético, dos integrantes consideran que una modificación les impide aportar a la secuencia. La primera respuesta no necesita decidir de inmediato quién tiene razón. Puede precisar el desacuerdo: qué cambió, cómo afecta al propósito y qué alternativa propone cada persona. Después se acuerda qué probar y cómo revisarlo. Si existe una situación que requiere intervención inmediata de cuidado, esa prioridad no se aplaza para completar la discusión. El ejemplo es una guía de análisis pedagógico, no un protocolo exhaustivo de convivencia o atención a incidentes.

La revisión posterior necesita comprobar algo más que la ausencia de una nueva discusión. Puede preguntar si la consigna se comprendió, qué aportó cada opción y si quienes señalaron la dificultad tuvieron oportunidad de ensayar. Un acuerdo temporal puede ser útil sin resolver todas las tensiones del grupo. Reconocer esa condición mantiene abierta la posibilidad de aprender y evita presentar un episodio como prueba definitiva de convivencia. El docente también revisa su propia intervención: qué información pidió, qué voz quedó pendiente y qué aspecto conviene trabajar en otra ocasión.

Recurso 3. Una secuencia comentada para estudiar un desacuerdo ficticio
  1. Precisar el episodio. Describir la decisión discutida sin atribuir intenciones no expresadas.
  2. Reconocer las posiciones. Preguntar qué condición dificulta participar y qué cambio propone cada integrante.
  3. Relacionar con el propósito. Comparar las alternativas por lo que permiten aprender, comunicar y cuidar.
  4. Probar una decisión acordada. Mantener las condiciones institucionales pertinentes y aclarar qué se observará.
  5. Revisar con evidencia. Volver al episodio: qué cambió, quién pudo intervenir y qué sigue pendiente.

Secuencia original para estudio, relacionada con MEN (2022), pp. 88–91. No reemplaza procedimientos de convivencia ni prescribe una respuesta única para situaciones reales.

Matemáticas: pensar una relación que la experiencia necesita

La página 91 conecta Educación Física con nociones de tiempo, espacio, tamaño, forma, distancia, seriación y orientación. La figura 11 amplía la relación hacia pensamientos numérico, espacial, métrico, aleatorio y variacional, y hacia formular, comparar y resolver problemas. No significa que toda actividad motriz deba incluir una cuenta. La colaboración cobra sentido cuando un conocimiento matemático ayuda a comprender o decidir algo relevante de la situación, y cuando se conserva la oportunidad de experimentar corporalmente el problema. [8, p. 91] [6, p. 87]

En la secuencia colectiva hipotética, un cambio de distribución puede exigir comparar distancias y posiciones antes de ensayar. El grupo representa dos arreglos, identifica qué referencia utiliza y explica por qué una estimación inicial necesita revisión. Esta tarea puede relacionar representación y experiencia. No basta con dibujar figuras en una cancha para afirmar que se trabajó pensamiento geométrico; hace falta precisar qué relación se comprendió y qué problema permitió resolver. Tampoco se presume que un mejor resultado motor demuestre automáticamente un aprendizaje matemático.

Una coordinación entre docentes puede seleccionar una pregunta acotada y acordar qué evidencia revisará cada área. Educación Física atiende al ajuste del movimiento y la relación con otras acciones; matemáticas puede estudiar cómo se representa o compara la relación espacial elegida. El producto común permite conversar, pero las interpretaciones no se sustituyen entre sí. Como propuesta de trabajo, si el cálculo se vuelve un requisito que impide toda exploración motriz, conviene revisar la secuencia. La colaboración debe ampliar comprensión y conservar la especificidad de ambas áreas, no convertir una en ambientación de la otra.

Ciencias naturales: observar, explicar y reconocer límites

Las páginas 91 y 92 sitúan la relación con ciencias naturales en comprender el entorno vivo y físico, utilizar pensamiento analítico y crítico y examinar las interacciones con el mundo social. Para Educación Física, esa relación permite preguntar por condiciones de una práctica y contrastar explicaciones sobre ellas. El texto no convierte una experiencia aislada en demostración de una ley universal. La colaboración necesita distinguir la observación que se obtiene, la explicación que se propone y qué información adicional hace falta para sostenerla. [8, pp. 91–92]

En un supuesto hipotético, el grupo compara la trayectoria de un objeto de práctica en dos intentos descritos. Puede reconocer que variaron varias condiciones y que el resultado no permite atribuir toda diferencia a una sola causa. La pregunta compartida podría centrarse en cómo registrar esas condiciones antes de una nueva comparación. No se ofrece aquí un experimento validado ni un protocolo de ejercicio; es un caso para estudiar la calidad de una explicación. Las condiciones reales de uso y cuidado deben ser decididas por quienes organizan la experiencia.

El vínculo ambiental también necesita una decisión concreta. Usar un espacio natural como fondo no demuestra comprensión o cuidado de ese entorno. Una propuesta puede analizar cómo se organiza el uso de un lugar, qué información se necesita y qué responsabilidades participan, utilizando un escenario ficticio cuando no existen condiciones para una actividad real. Educación Física aporta la lectura de las prácticas corporales y sus relaciones; ciencias naturales contribuye con preguntas y métodos pertinentes al contenido seleccionado. Ninguna de las dos aportaciones debe presentarse como autorización técnica sobre un entorno que no se ha estudiado.

Ciencias sociales: comprender las prácticas y sus condiciones

El MEN vincula ciencias sociales con pensamiento autónomo, conciencia crítica, derechos, deberes y participación responsable. En relación con Educación Física, interesa comprender prácticas corporales como experiencias situadas en una sociedad, examinar información y proponer alternativas ante problemas cotidianos. El vínculo no se limita a añadir una fecha histórica a un deporte. Puede preguntar quién accede a una práctica, cómo se distribuye un espacio o qué significados tiene una versión para un grupo, conservando las fuentes necesarias para sostener lo que se afirma. [8, p. 92]

En un caso hipotético, el grupo encuentra dos relatos distintos sobre el uso de un espacio de encuentro y debe preparar una propuesta de actividad compartida. Antes de escoger uno como verdadero, reconoce quién lo produce, qué información aporta y qué falta contrastar. La experiencia corporal puede ayudar a estudiar las implicaciones de organizar turnos o zonas, pero no prueba por sí sola la historia del lugar. El ejemplo permite distinguir el conocimiento que una práctica ofrece de la evidencia documental que necesita una afirmación histórica o social.

Una colaboración pertinente reconoce también que la diversidad no convierte a un estudiante en representante obligatorio de toda una comunidad. Se puede estudiar un caso documentado o ficticio sin pedir que alguien exponga su identidad o experiencias familiares. La aportación específica del área consiste en analizar cómo los acuerdos y significados se concretan en acciones, roles y formas de participación corporal. El razonamiento social aporta otras herramientas de interpretación. El trabajo común puede relacionarlas sin suprimir sus diferencias ni presentar una actividad de clase como solución suficiente de un problema estructural.

Lenguaje y comunicación: comprender la consigna y construir sentido

La figura 11 relaciona lengua castellana con interpretación de textos, lenguajes no verbales, sistemas simbólicos, intención comunicativa y ética de la comunicación. La página 92 destaca que las prácticas corporales implican encuentro, gestualidad e intercambio con otras personas. Estos vínculos permiten trabajar sobre consignas, señales y explicaciones que forman parte del problema motriz, sin reducir el lenguaje a una respuesta escrita después de moverse. Importa qué sentido se produce, cómo se reconoce y qué dificultad aparece al compartirlo. [6, p. 87] [8, p. 92]

En un ejemplo hipotético, dos grupos entienden de forma diferente una misma indicación para la secuencia. Comparar sus interpretaciones permite examinar qué palabra o señal dejó abierta la diferencia. Se puede reformular la consigna y comprobar cómo cambia el siguiente intento. La tarea no busca culpar a quien interpretó de otro modo. Estudia la relación entre un mensaje, sus condiciones y la acción que orienta. Tampoco supone que toda dificultad motriz proceda de falta de comprensión verbal: la comparación necesita atender a la información disponible y a otros apoyos utilizados.

La comunicación puede adoptar formas orales, gráficas o corporales pertinentes al contenido. Si se pretende valorar cómo se justifica una decisión, conviene ofrecer una oportunidad que permita reconocer ese razonamiento sin confundirlo automáticamente con dominio de una forma única de exposición. El desarrollo de apoyos y ajustes se estudia en la lectura de inclusión. Aquí interesa la relación disciplinar: lenguaje ayuda a analizar la construcción de significado; Educación Física aporta una situación donde ese significado se pone a prueba en acciones y relaciones. El acuerdo entre áreas debe precisar qué pregunta estudia cada una.

Educación artística: crear, apreciar y discutir una producción

Las páginas 92 y 93 relacionan educación artística con sensibilidad perceptiva, producción, creación y comprensión crítico-cultural. El encuentro con Educación Física aparece en la experiencia corporal, las emociones, la valoración de producciones y el sentido atribuido a lo que se vive. No se reduce a presentar una coreografía en una celebración. La creación puede plantear un problema de expresión que se explora, se revisa y se comunica; la apreciación permite contrastar interpretaciones y reconocer decisiones de la producción propia y de otras personas. [9, pp. 92–93]

En la composición hipotética, el grupo selecciona una disposición para representar un encuentro y después recibe observaciones sobre lo que se percibe. Puede conservar su intención y modificar un recurso o explicar por qué mantiene una decisión. La comparación no necesita ordenar las producciones de mejor a peor según el gusto del docente. Puede examinar la relación entre intención, recurso y efecto comunicado, conservando la diferencia entre la valoración argumentada y la preferencia personal. Una producción distinta no es, por esa sola razón, menos pertinente.

La colaboración entre áreas necesita reconocer qué se estudia de manera compartida y qué requiere una profundización propia. Educación Física puede atender a la organización corporal y a las relaciones que sostienen la acción expresiva; educación artística puede aportar otras preguntas sobre creación, percepción y contexto cultural. No se atribuye automáticamente a una secuencia escolar la autenticidad de una danza o el significado de una tradición no investigada. Si se utiliza una referencia cultural, su procedencia y condiciones de uso necesitan comprobarse. La experiencia ofrece un lugar de diálogo, no una licencia para completar con suposiciones lo que se desconoce.

Un problema compartido necesita aportaciones identificables

La página 93 entiende la interdisciplinariedad como convergencia de disciplinas para abordar un problema de conocimiento o práctico, recuperando una formulación de Morales. El texto pide integrar miradas y reconocer las posibilidades teóricas y metodológicas de cada disciplina. Esta explicación evita confundir colaboración con sumar tareas bajo un título común. Un problema compartido debe permitir reconocer por qué se necesita otra perspectiva y qué añade a la comprensión. La denominación de un proyecto no demuestra esa relación; hay que examinar las preguntas y los productos que se proponen. [9, p. 93]

Para la secuencia hipotética, no resulta necesario incorporar todas las áreas en el mismo momento. El equipo docente puede escoger una relación espacial y una cuestión comunicativa, además del propósito corporal, y dejar otras conexiones para otra ocasión. Esta elección evita que una actividad se sobrecargue con exigencias que no se han enseñado. El acuerdo debe precisar qué se trabajará, qué información se compartirá y cómo se interpretarán las evidencias. No se sustituye la valoración de un área por la nota de un producto común que no permite reconocer su aportación.

La revisión de la colaboración puede preguntar si alguna tarea solo sirvió de adorno o si el trabajo de otra área ocupó todo el tiempo previsto para la experiencia corporal. También conviene comprobar si el problema común siguió siendo comprensible para el alumnado. Una coordinación útil puede ser breve y estar bien delimitada. No necesita prometer un efecto superior por el simple hecho de reunir disciplinas. Su pertinencia se argumenta con el problema, los recursos que cada área aporta y lo que el grupo pudo comprender al relacionarlos.

Recurso 4. Aportaciones posibles a un problema común
Matriz original de planificación de una secuencia hipotética; se seleccionan relaciones pertinentes, no todas a la vez.
PerspectivaPregunta posibleAportación que debe reconocerseLímite de la inferencia
Educación Física¿Cómo reorganizar y coordinar la acción?Decisión corporal y ajuste situado.Un ensayo no describe toda la competencia.
Matemáticas¿Cómo representar y comparar la distribución?Una relación espacial justificada.Dibujar figuras no prueba por sí solo comprensión geométrica.
Ciencias naturales¿Qué condiciones variaron entre intentos?Registro y explicación que reconoce variables.No atribuir una diferencia a una causa no contrastada.
Ciencias sociales¿Qué acuerdos y significados intervienen?Lectura de información y posiciones.La experiencia no sustituye una fuente histórica.
Lenguaje¿Qué interpretación produjo la consigna?Reformulación y contraste de significado.No explicar toda dificultad por el mensaje.
Educación artística¿Cómo se relacionan intención y producción?Decisión expresiva y apreciación argumentada.El gusto no equivale a un criterio compartido.

Desarrollo propio a partir de MEN (2022), pp. 87 y 91–93. No es una matriz oficial de evaluación.

Revisar una secuencia colectiva sin atribuirle todos los aprendizajes

Reúne ahora los elementos del caso hipotético. Un equipo docente propone elaborar una secuencia colectiva que represente un encuentro. Al principio anuncia que la actividad desarrollará las tres competencias, mejorará la ciudadanía y cubrirá contenidos de todas las áreas. Sin embargo, solo ha previsto observar si la presentación termina sin errores. Esa evidencia no permite sostener todas las afirmaciones. La revisión comienza por seleccionar un propósito comprensible, reconocer qué oportunidades necesita y ajustar el alcance de lo que podrá afirmarse al terminar.

Una versión posible centra la atención en reorganizar la acción cuando cambia una condición espacial y comunicar ese ajuste. El grupo ensaya, compara interpretaciones de una señal y explica una modificación. A la vez, revisa un acuerdo que dejaba a dos integrantes fuera de decisiones relevantes. Se pueden reconocer relaciones entre las tres competencias sin exigir que cada una tenga un producto separado. La pregunta ciudadana se concreta en la construcción y revisión del acuerdo, mientras la relación con lenguaje o matemáticas se selecciona según el problema que el equipo decida estudiar.

La nueva planeación no necesita afirmar que el grupo adquirió una personalidad más cooperativa. Puede describir qué decisión se revisó, qué oportunidad de participar apareció y qué información falta contrastar. Si un integrante necesita otra forma de comprender la consigna o de comunicar su propuesta, se conecta con los apoyos estudiados en la lectura de inclusión. No se repite aquí su desarrollo ni se atribuye la dificultad a un diagnóstico supuesto. La interpretación conserva el contenido y las condiciones que hicieron posible la actuación.

Finalmente, conviene recordar el límite señalado en la página 83: para educación inicial, el documento habla de procesos de desarrollo y aprendizaje vinculados con ritmos y contextos, no de trasladar sin más el lenguaje de competencias de básica y media. Los ejemplos de esta lectura se utilizan para estudiar decisiones profesionales y no establecen una actividad universal para todas las edades. Reconocer a quién se enseña forma parte de la pertinencia de una propuesta y de la precisión con la que se comunican sus alcances. [1, p. 83]

Recurso 5. Expediente ficticio para revisar una afirmación educativa
Afirmación inicial
Una presentación sin errores demostrará todas las competencias, ciudadanía y aprendizajes de todas las áreas.
Información disponible
El grupo hizo dos ensayos; una señal tuvo interpretaciones distintas; dos integrantes no participaron en decisiones sobre el ajuste.
Problema seleccionado
Reorganizar la secuencia y comunicar una decisión comprensible cuando cambia el espacio.
Relación que se necesita estudiar
Movimiento, comunicación y cuidado se concretan en el mismo episodio; el acuerdo de participación requiere revisión.
Producto de análisis
Un propósito acotado, dos evidencias situadas y una conclusión que reconozca lo que todavía no puede afirmarse.
Posible colaboración
Seleccionar una relación con lenguaje o matemáticas y precisar qué aportará cada área, sin añadirlas todas por obligación.

Expediente y preguntas originales EDUFISICA. Los hechos son hipotéticos; no describen resultados de una intervención real.

Taller: tres preguntas sobre el expediente ficticio

Utiliza el recurso 5. No introduzcas nombres ni información privada de estudiantes reales. Las respuestas pueden proponer decisiones diferentes si distinguen fuente, razonamiento y evidencia. El contraste sirve para estudiar y no representa una calificación automática ni una prueba oficial.

1. Relacionar las tres competencias
Contrastar el razonamiento

Una respuesta puede examinar el ajuste espacial, la comprensión de la señal y el acuerdo de participación. No asigna conocer, hacer y ser a competencias distintas ni transforma un ensayo en prueba de toda la trayectoria. La evidencia describe una acción y sus condiciones. Contrasta con MEN, pp. 84–86 y 101–104, y el recurso 2.

2. Justificar una mediación ciudadana
Contrastar el razonamiento

Participación democrática y valoración de diferencias son ámbitos pertinentes. Comprender consecuencias, escuchar argumentos y responder a una emoción son recursos relacionados. Una votación no basta para acreditar participación; hace falta describir condiciones y oportunidades. La mediación conserva límites comprensibles y revisa lo que ocurre al probar el acuerdo. Consulta MEN, pp. 87–91, y el recurso 3.

3. Delimitar una colaboración entre áreas
Contrastar el razonamiento

Una opción es estudiar cómo una consigna produce interpretaciones y ajustes corporales; otra, cómo representar una distribución para decidir una reorganización. Debe existir un problema compartido y aportaciones identificables. No basta con añadir un escrito o una cuenta ni con asignar una nota común a aprendizajes distintos. Consulta MEN, pp. 91–93, y el recurso 4.

Utiliza los campos para organizar tu análisis y abre cada contraste para revisar las razones y las fuentes. Esta actividad no asigna una calificación automática. Lo escrito no se envía al servidor ni se guarda al cerrar esta página.

Continuidad: de las relaciones entre competencias a la estructura curricular

La lectura anterior desarrolló inclusión, DUA y ajustes. Su relación con esta es concreta: describir una competencia exige mirar las oportunidades disponibles y los apoyos que permiten actuar, no atribuir toda dificultad a la persona. La lectura siguiente organiza los principios, núcleos, contenidos y desempeños del currículo. Aquí las páginas 101–104 se utilizaron para profundizar las competencias; no se desarrollaron los cuatro núcleos ni una malla por grados.

Para repasar, revisa una propuesta hipotética y escribe qué problema plantea, qué relación entre competencias permite estudiar y qué evidencia necesita. Si incorpora ciudadanía o colaboración disciplinar, precisa qué oportunidad ofrece y qué aportación añade. Conserva una diferencia entre lo que se pretende enseñar y lo que la información obtenida permite afirmar.

Fuentes consultadas y alcance

Tramos estudiados: páginas 83–93 y 101–104 del documento MEN de 2022. En la página 83 se trabaja desde el inicio de 3.3; en la 104 se utiliza el cierre de la competencia axiológica anterior a 4.2.2. Los recursos no reproducen sus figuras. Los documentos oficiales complementarios se consultaron solo en los pasajes indicados y no se presentan como lecturas completas.

  1. Ministerio de Educación Nacional. (2022). Orientaciones curriculares para la educación física, recreación y deportes en educación básica y media. Sección 3.3, p. 83. Competencia situada y precisión sobre educación inicial. Original oficial.
  2. Ministerio de Educación Nacional. (2022). Mismo documento, pp. 84–86 y nota 27. Relaciones del sistema, saberes, habilidades y situación retadora. Original oficial, p. 84.
  3. Ministerio de Educación Nacional. (2022). Mismo documento, pp. 101–102. Antecedente de 2010 y competencia motriz. Original oficial, p. 101.
  4. Ministerio de Educación Nacional. (2022). Mismo documento, p. 103 y nota 28. Competencia expresiva corporal y proxemia. Original oficial, p. 103.
  5. Ministerio de Educación Nacional. (2022). Mismo documento, pp. 103–104, antes de 4.2.2. Competencia axiológica corporal. Original oficial, p. 103.
  6. Ministerio de Educación Nacional. (2022). Mismo documento, sección 3.3.1, pp. 86–89 y figura 11. Relaciones entre áreas, ciudadanía y desarrollo socioemocional. Original oficial, p. 86.
  7. Ministerio de Educación Nacional. (2022). Mismo documento, pp. 90–91. Prácticas corporales, emociones y estilos docentes democráticos. Original oficial, p. 90.
  8. Ministerio de Educación Nacional. (2022). Mismo documento, pp. 91–92. Matemáticas, ciencias naturales, sociales y comunicación. Original oficial, p. 91.
  9. Ministerio de Educación Nacional. (2022). Mismo documento, pp. 92–93. Educación artística e interdisciplinariedad. Original oficial, p. 92.
  10. Ministerio de Educación Nacional. (2010). Orientaciones pedagógicas para la Educación Física, Recreación y Deporte (Documento 15). Identidad y edición en p. PDF 5; definiciones y unidad de la acción en p. impresa 28, PDF 29. Consulta dirigida del precedente, no lectura íntegra. Original oficial, definiciones.
  11. Ministerio de Educación Nacional. (2004). Formar para la ciudadanía… ¡Sí es posible! Lo que necesitamos saber y saber hacer (Guía 6, Estándares básicos de competencias ciudadanas). Pp. impresas 8 y 12–13, PDF 8 y 12–13: definición, grupos y tipos de competencias. Consulta dirigida, sin desarrollo íntegro de estándares por grados. Original oficial, grupos y tipos.
  12. Ministerio de Educación Nacional. (2011). Orientaciones para la institucionalización de las competencias ciudadanas. Cartilla 1. Brújula. Apartado 4.3, p. impresa 30, PDF 30: estilos de enseñanza y relaciones del aula. Consulta dirigida de ese pasaje, no lectura íntegra. Original oficial, pasaje consultado.

Las referencias a Coll y colaboradores, Morales, Chaux, CASEL y Bisquerra se conocen aquí mediante el MEN de 2022; no se atribuye consulta de sus obras originales. Las explicaciones de las competencias se desarrollan desde el documento de 2022 y la comprobación acotada del precedente de 2010. Los ejemplos, matrices y secuencias son elaboraciones docentes, no resultados de estudios de intervención ni instrumentos de diagnóstico. Las orientaciones no constituyen un temario oficial de convocatoria y no se declara derogación del documento de 2010. La revisión sanitaria, jurídica o psicométrica exhaustiva queda fuera del alcance de esta lectura curricular.