
EDUFISICATiwanaku: ciudad, diferencias y reuniones periódicas
En el capítulo de John W. Janusek, Tiwanaku se interpreta como ciudad ceremonial y lugar de encuentro para grupos con distintas afiliaciones. El investigador sitúa su ascenso político hacia 500–600 de nuestra era, transformaciones hacia 800–900 y desintegración después de 1000–1100. Su explicación combina arquitectura, ocupación residencial y materiales arqueológicos. (Janusek, 2013, pp. 197–210)
La comparación con Khonkho Wankane examina reuniones periódicas y cambios en patios, plataformas y plazas. En Tiwanaku, las diferencias entre sectores residenciales se estudian mediante cerámicas, alimentación, contextos funerarios y modificaciones corporales. Las fosas de ceniza y ciertas estructuras de ocupación temporal contribuyen a una interpretación sobre trabajo y consumo colectivo. El autor distingue indicios materiales, hipótesis sobre funciones y analogías con comunidades posteriores. La diversidad local y regional forma parte de su explicación de una comunidad política jerárquica; no presenta una historia de educación física escolar. (Janusek, 2013, pp. 199–207)
Vivir en la ciudad y volver a visitarla
Las viviendas y los restos de ocupación permiten acercarse a actividades que no aparecen en una historia centrada únicamente en monumentos. Marsh y sus colaboradores distinguieron residencias duraderas y visitas temporales. Las primeras dejaron conjuntos diversos de restos de cocina, recipientes, herramientas y estructuras alrededor de patios. Las visitas se reconocieron mediante hogares aislados, aprovechamiento de materiales anteriores y modificaciones de muros o depósitos. La distinción informa sobre formas de permanecer y relacionarse con el lugar. (Marsh y colaboradores, 2023, Introducción)
Esta diferencia cambia la imagen de Tiwanaku. No todos los restos necesitan proceder de una población que viviera allí de modo continuo; algunos corresponden a personas que regresaban y utilizaban espacios existentes. La ciudad reunió experiencias residenciales y encuentros periódicos, cuya proporción y cronología deben estudiarse por sectores. El desplazamiento aparece así relacionado con destinos, permanencias y vínculos, sin que sea necesario atribuirle una finalidad deportiva.
El estudio de 2023 reunió 102 dataciones de radiocarbono y las integró con información de contextos y secuencias de depósito. Sus modelos bayesianos relacionaron las fechas con el orden arqueológico de los materiales. El procedimiento permite estimar intervalos y límites de prácticas; no convierte una muestra en un calendario de acontecimientos exactos. Las fechas aproximadas que siguen son estimaciones de esos modelos. (Marsh y colaboradores, 2023, Materiales y métodos)
Construir, reutilizar y transformar los lugares de encuentro
Los modelos sitúan el inicio de la construcción del Pumapunku aproximadamente en 580 de nuestra era. Hacia 630, la secuencia registra el paso al empleo de piedras reutilizadas. Para los trabajos monumentales del Pumapunku y Akapana considerados conjuntamente, el estudio estima límites aproximados entre 590 y 720. Las muestras son pequeñas y sus intervalos amplios; esos límites se refieren a los contextos fechados, no a toda intervención posible en la ciudad. (Marsh y colaboradores, 2023, Resultados: Pumapunku y proyectos arquitectónicos)
La reutilización interesa porque una construcción no permanece aislada del resto de la historia. Bloques elaborados para un edificio podían incorporarse a otro proyecto. En el Putuni, la investigación describe un patio delimitado con piedras reutilizadas y modificadas, junto a un conjunto residencial más elaborado. La transformación del espacio supone trabajo y decisiones sobre materiales; la evidencia no identifica por sí misma todas las personas que participaron ni sus métodos de aprendizaje. (Marsh y colaboradores, 2023, Resultados: The Putuni)
Los cambios posteriores impiden resumir esta historia como una única fase de esplendor seguida de abandono. El artículo registra proyectos comunitarios fechados durante el siglo X y los distingue de la construcción monumental anterior. Las fechas, los materiales y sus nuevas posiciones muestran una ciudad que seguía reorganizándose. Esa secuencia permite estudiar acciones concretas de sus habitantes sin hacer de cada obra una prueba de un mismo sistema político inmutable. (Marsh y colaboradores, 2023, Resultados: Monument building and community architecture projects)
Comer, beber y reconocer pertenencias
Los recipientes decorados constituyen otra vía para estudiar relaciones comunitarias. El artículo vincula parte de estas cerámicas con el servicio de alimentos y bebida de maíz, además de sus diseños y funciones de comunicación. Su circulación reúne producción, manejo del objeto y encuentro entre personas. La dimensión corporal de esas actividades no necesita reducirse a un ejercicio: incluye maneras de participar en una reunión y utilizar sus materiales. (Marsh y colaboradores, 2023, Introducción y Resultados: Making and discarding redwares)
El modelo estima el comienzo de los depósitos de estas cerámicas hacia 620 y los últimos hacia 1040, con intervalos de probabilidad que acompañan ambas estimaciones. Los últimos contextos corresponden a ocupaciones temporales. Los investigadores consideran distintas posibilidades: conservación de recipientes antiguos, mezcla de fragmentos de depósitos anteriores o traslado de piezas. Encontrar una cerámica tardía no demuestra, por tanto, que continuara funcionando toda la organización urbana que la había producido. (Marsh y colaboradores, 2023, Resultados: Making and discarding redwares)
Esta diferencia entre continuidad del objeto y continuidad institucional es especialmente útil para comparar historias. Un material puede conservar significados y usos cuando cambian sus usuarios o sus condiciones de reunión. El análisis debe seguir las relaciones entre esos elementos, en lugar de convertir una semejanza visual en permanencia social demostrada.
Los muertos dentro de los espacios de los vivos
El estudio separa tumbas formales, depósitos vinculados con muertes violentas y otros enterramientos sin la misma arquitectura o ajuar. Las tumbas fechadas se encuentran cerca de estructuras domésticas. Los autores interpretan esa proximidad como una relación duradera entre comunidades residenciales y sus muertos. El modelo sitúa esta práctica aproximadamente entre 600 y 910; su final no coincide exactamente con el abandono de la residencia permanente. (Marsh y colaboradores, 2023, Resultados: Placing bodies y Tombs)
Para el último siglo de residencia, aproximadamente entre 910 y 1020 según los límites modelados, identifican un conjunto distinto de depósitos con indicios de muerte violenta. Sus interpretaciones sobre causas y participantes permanecen abiertas. La investigación no autoriza a describir todos los encuentros como convivencia armoniosa ni a presentar la violencia documentada como costumbre uniforme de cualquier periodo o lugar asociado con Tiwanaku. (Marsh y colaboradores, 2023, Resultados: Violent deaths)
Conservar estas diferencias evita dos simplificaciones. La primera consiste en tratar cualquier resto humano como el mismo ritual. La segunda convierte una práctica de un periodo acotado en rasgo esencial de toda una sociedad. La cronología permite preguntar cuándo se modifican relaciones entre cuerpos, viviendas y espacios compartidos; también obliga a reconocer cuándo la explicación de un motivo excede la evidencia.
Un cambio urbano rápido y continuidades regionales diferentes
El resultado central del estudio es la proximidad temporal entre el final de la residencia permanente, el de ciertos depósitos violentos y el del uso local de las cerámicas examinadas. El modelo compuesto sitúa el final de la residencia alrededor de 1010, con un intervalo del 95 por ciento de 970 a 1060 en la sección de resultados. Se trata de una estimación del conjunto del sitio; los modelos por sector tienen muestras menores e intervalos más amplios. (Marsh y colaboradores, 2023, Resultados: Permanent residence)
Las visitas temporales continuaron durante un tiempo después de ese cambio, aproximadamente hasta 1050 según el modelo. La investigación interpreta el conjunto de modificaciones como una reorganización rápida de las prácticas y redes ancladas en la ciudad. Al mismo tiempo, distingue otros lugares de la región: señala continuidades de cerámica y agricultura en comunidades próximas que no equivalen a la permanencia del mismo centro urbano o de una organización política unificada. (Marsh y colaboradores, 2023, Resultados y comparación regional)
El artículo discute asimismo las explicaciones que atribuyen el cambio directamente a una gran sequía del siglo XII. La secuencia propuesta sitúa la transformación urbana antes de ese marco cronológico. Los autores no descartan estudiar factores ambientales; insisten en comparar sus intervalos con los de las prácticas humanas. Esta precisión permite preguntar por relaciones históricas entre ambiente y sociedad sin sustituirlas por una causa única ya demostrada. (Marsh y colaboradores, 2023, Comparación regional y conclusión)
Un caso situado entre otras historias andinas
Las escenas ceremoniales moche y las peregrinaciones incas permiten continuar la lectura con otras sociedades y tipos de testimonio. La conexión entre artículos sirve para comparar preguntas; no atribuye a sus protagonistas una tradición uniforme. El recorrido americano sitúa esas diferencias dentro de un mapa de lecturas.
La epistemología del conocimiento corporal ofrece una conexión adicional: estudiar cómo se construye una explicación resulta tan importante como reunir ejemplos de movimiento. Para el lector, la tarea consiste en conservar visibles el contexto, el tipo de evidencia y la relación que se quiere explicar. Así puede explorar la historia sin trasladar automáticamente al pasado los nombres de las instituciones actuales.
Bibliografía
- Janusek, J. W. (2013). Social Diversity, Ritual Encounter, and the Contingent Production of Tiwanaku. En A. Vranich y C. Stanish (eds.), Visions of Tiwanaku, pp. 197–210. Cotsen Institute of Archaeology Press, UCLA, Monograph 78. ISBN 978-0-917956-09-6. Repositorio de la Universidad de California.
- Marsh, E. J., Vranich, A., Blom, D., Bruno, M., Davis, K., Augustine, J., Couture, N. C., Ancapichún, S., Knudson, K. J., Popović, D. y Cunietti, G. (2023). The center cannot hold: A Bayesian chronology for the collapse of Tiwanaku. PLOS ONE, 18(11), e0288798. Artículo. Versión republicada el 18 de enero de 2024; corrección editorial de 2024 sobre archivos de figuras y materiales complementarios.